Hermanos Batista y J&F, a través de la petrolera Fluxus, monitorean oportunidades en un proyecto de petróleo estratégico venezolano, evaluando cuándo entrar en el sector energético local y ampliar presencia internacional
Los hermanos Batista están evaluando de forma estratégica un proyecto de petróleo en Venezuela, movimiento que puede reforzar la presencia de la holding J&F y de su subsidiaria Fluxus en la reactivación del sector energético del país sudamericano. La iniciativa ocurre en medio de un nuevo escenario político, marcado por cambios institucionales, expectativa de reapertura económica y mayor diálogo con inversores internacionales, especialmente en el sector de energía.
La información fue divulgada inicialmente por Bloomberg Línea este domingo (18), con base en fuentes familiarizadas con el asunto, y reproducida por medios especializados en economía y mercado financiero. Según la investigación, el proyecto en análisis involucra campos petroleros con un potencial estimado en cerca de mil millones de barriles, anteriormente operados por ConocoPhillips.
Hermanos Batista observan proyecto de petróleo en medio de cambios en Venezuela
El movimiento aún es cauteloso, pero estratégico. J&F afirma oficialmente que no posee activos en Venezuela, pero sigue de cerca los desdoblamientos políticos y regulatorios antes de tomar cualquier decisión de inversión directa. El interés de los hermanos Batista por el proyecto de petróleo surge en un momento sensible de la historia reciente de Venezuela.
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La caída del ex-presidente Nicolás Maduro a inicios de enero abrió espacio para una transición política que ha señalado una mayor apertura al capital extranjero, sobre todo en los sectores de energía, petróleo y gas natural.
Ese nuevo ambiente político es visto por analistas como un intento de recuperar la capacidad productiva del país, que ya fue el mayor exportador de petróleo de América Latina. La expectativa de estabilidad institucional se ha convertido en un factor central en las decisiones de inversión.
De acuerdo con fuentes consultadas por Bloomberg, representantes vinculados a los hermanos Batista obtuvieron participación indirecta en activos relacionados con el proyecto Petrolera Roraima, ubicado en áreas estratégicas del cinturón petrolero del país.
El papel de J&F y de Fluxus en el sector energético
La J&F, holding controlada por los hermanos Batista, es conocida globalmente por comandar JBS, la mayor procesadora de carnes del mundo. Sin embargo, en los últimos años, el grupo ha ampliado su actuación más allá del sector alimentario, con énfasis en energía, logística e infraestructura.
En 2023, J&F adquirió Fluxus, empresa petrolera con activos en América Latina, marcando oficialmente la entrada del grupo en el sector de petróleo y gas. Desde entonces, la estrategia ha sido observar oportunidades en mercados considerados subexplorados o en recuperación institucional, como Venezuela.
Fluxus puede convertirse en el brazo operativo de los hermanos Batista en proyectos de petróleo, si el escenario jurídico y regulatorio ofrece mayor previsibilidad. Esta cautela refleja la experiencia del grupo en entornos complejos y políticamente sensibles.
Proyecto de petróleo en Venezuela e historia de Petrolera Roraima
El proyecto de petróleo que atrajo la atención de los hermanos Batista involucra campos que integraban la antigua operación de ConocoPhillips en Venezuela. En 2024, el Ministerio de Petróleo venezolano concedió derechos de exploración y producción por 25 años a A&B Investments, empresa liderada por Jorge Silva Cardona, socio comercial del grupo brasileño.
La empresa estatal PDVSA mantiene 51% de participación, mientras que A&B detiene el 49% restante. Tras la entrada del nuevo operador, la producción diaria llegó a cerca de 32 mil barriles por día entre junio y octubre, según fuentes del sector.
Según una de las personas consultadas por Bloomberg, sin embargo, este volumen cayó posteriormente debido al bloqueo de exportaciones impuesto por Estados Unidos, evidenciando cómo factores geopolíticos siguen siendo determinantes para el desempeño del proyecto.
Infraestructura y capacidad productiva del proyecto de petróleo
Cuando entró en operación a principios de los años 2000, el proyecto era considerado una referencia en ingeniería. Las refinerías conocidas como upgraders podían convertir petróleo pesado en aceite sintético más ligero, alcanzando una capacidad de hasta 90 mil barriles por día en condiciones ideales.
Esta infraestructura aún representa un activo valioso, especialmente en un escenario de reactivación gradual de la producción venezolana. Los especialistas apuntan que, con inversiones adicionales y estabilidad regulatoria, el proyecto podría volver a operar cerca de su capacidad histórica. Para los hermanos Batista, este potencial productivo es uno de los principales atractivos del proyecto de petróleo en Venezuela.
Las relaciones políticas y empresariales fortalecen el posicionamiento de los hermanos Batista
Además del interés económico, los hermanos Batista cuentan con un historial relevante de relaciones políticas y empresariales internacionales. Joesley Batista, por ejemplo, se ha convertido en una figura activa en el diálogo entre autoridades venezolanas y norteamericanas durante el proceso de transición política. En la semana anterior a la divulgación de la información, él viajó de Washington a Caracas, donde se reunió con la presidenta interina Delcy Rodríguez.
Según fuentes, el encuentro tuvo como foco la apertura a inversiones extranjeras, especialmente en el sector de petróleo y gas natural. El relato fue considerado optimista por autoridades estadounidenses, indicando la disposición del nuevo gobierno venezolano a restablecer asociaciones estratégicas.

Historia de J&F en Venezuela y lecciones del pasado
La relación de J&F con Venezuela no es reciente. Desde hace más de una década, JBS firmó un contrato de aproximadamente US$ 2,1 mil millones con el gobierno venezolano para el suministro de carne y pollo, en medio de un período de escasez de alimentos e hiperinflación.
Este historial contribuyó a la construcción de canales de diálogo con liderazgos locales, incluso figuras que permanecen influyentes en el actual gobierno. La experiencia pasada también reforzó la postura cautelosa del grupo, especialmente tras la imposición de sanciones internacionales. Desde entonces, los hermanos Batista han adoptado una estrategia basada en monitoreo constante y entrada gradual en mercados de alto riesgo político.
Riesgos, sanciones y expectativas para el proyecto de petróleo
A pesar del optimismo moderado, el proyecto de petróleo en Venezuela aún enfrenta obstáculos relevantes. Las sanciones de Estados Unidos continúan siendo un factor crítico, especialmente en lo que respecta a la exportación, financiamiento y acceso a tecnología.
La propia J&F dejó claro, en respuesta oficial, que solo evaluará inversiones directas cuando haya estabilidad institucional y seguridad jurídica. Esta posición refleja el consenso entre grandes inversores globales, que esperan señales más concretas antes de retomar operaciones en el país. Aún así, el posicionamiento anticipado de los hermanos Batista puede ofrecer ventaja competitiva si el escenario evoluciona positivamente.
¿Qué señala el movimiento de los hermanos Batista para el mercado?
La posible entrada de los hermanos Batista en un proyecto de petróleo en Venezuela señala un cambio relevante en el apetito de grandes grupos empresariales por el país. La combinación de activos estratégicos, infraestructura existente y apertura política crea un ambiente de expectativa en el mercado energético.
Para los inversores, el movimiento funciona como un termómetro de confianza. La presencia de J&F y Fluxus tiende a atraer la atención de otros actores globales, en caso de que la reactivación del sector se confirme.
En un escenario de transición, la cautela y la oportunidad caminan de la mano. Y, en este contexto, los hermanos Batista parecen determinados a estar entre los primeros en evaluar los próximos pasos de la nueva fase del petróleo venezolano.


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