Los precios del arroz en Japón alcanzan niveles históricos, provocando impactos inesperados en la vida diaria y en el sector gastronómico. Esta crisis revela conexiones profundas entre políticas agrícolas, cambio climático y comportamiento del mercado consumidor.
Japón vive una crisis sin precedentes en el mercado de arroz, con el precio del saco de 60 kg alcanzando el récord histórico de más de R$ 1.000 (¥ 26.400, aproximadamente US$ 184), según un informe del Financial Times publicado el pasado viernes (06).
El aumento en los precios ocurre tras años de estabilidad y pone en jaque la rutina de los consumidores japoneses, que ahora enfrentan largas colas, estanterías vacías e incluso el cierre de establecimientos comerciales.
La escasez del producto fundamental para la dieta local es consecuencia de la cosecha dañada en 2023, que coincide con el fin de un largo período de deflación en el país y la mayor disposición de los minoristas a trasladar los aumentos a los clientes.
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Según el diario británico, aunque Japón no está técnicamente sin stock, la elevada demanda y la retención de arroz por parte de los mayoristas han agravado la situación.
Gobierno libera reservas estratégicas para contener crisis
Para intentar contener el impacto, el gobierno japonés recurrió por primera vez a su reserva estratégica de arroz, liberando parte de ella el pasado fin de semana.
Esto generó filas de varias horas en supermercados de todo el país, evidenciando el desespero de la población ante la escasez.
La disputa entre los principales actores del mercado también se ha intensificado.
Cooperativas agrícolas, que controlan alrededor del 40% del sector, disputan el arroz con mayoristas y grandes compradores, como cadenas de restaurantes y fabricantes de alimentos, elevando aún más los precios.
Algunas cooperativas llegaron a pagar directamente a los agricultores alrededor de ¥ 26.000 por saco de arroz, pero ahora enfrentan dificultades para vender el producto sin pérdidas, llevando los precios en los supermercados a niveles inéditos.
Estanterías vacías y impacto en la rutina de los consumidores
En las estanterías, el panorama es preocupante: muchas tiendas muestran estanterías casi vacías o con precios prohibitivos, lo que lleva a los consumidores con presupuestos ajustados a recurrir a alternativas más baratas, como pan y pasta.
En la ciudad de Atami, la situación es crítica: el stock subsidiado de arroz de una cooperativa agrícola se agotó en minutos apenas después de la apertura de las tiendas.
Una pareja de ancianos relató al Financial Times que salió sin el producto, ya que el arroz más accesible ya se había acabado cuando llegaron a la caja. La cooperativa aún no ha informado cuándo habrá nueva reposición.
Restaurantes de curry japonés sienten los efectos de la crisis
Además del impacto directo en el consumidor, la crisis del arroz repercute en el sector gastronómico, especialmente en los restaurantes especializados en curry japonés — uno de los platos más populares del país.
Según un informe de Bloomberg, el último año registró un récord de quiebras entre estos establecimientos, con 13 restaurantes acumulando deudas superiores a ¥ 10 millones (aproximadamente US$ 70 mil).
La investigación de Teikoku Databank, empresa de análisis con sede en Tokio, advierte que el número real podría ser aún mayor, ya que pequeñas casas familiares no están completamente contabilizadas.
El incremento de precios de ingredientes esenciales del curry — como arroz, especias, carnes y vegetales — junto con el aumento de los costos de energía, ha reducido drásticamente el margen de ganancias de los dueños de restaurantes.
Un plato básico de curry con arroz, considerado un clásico de la cocina casera japonesa, hoy cuesta alrededor de ¥ 365 (US$ 2,50), un valor récord para los consumidores.
Durante la pandemia, la demanda por delivery impulsó un auge en el consumo del plato, pero esta tendencia se desaceleró, perjudicando las ventas y aumentando las dificultades financieras de los establecimientos.
Medidas del gobierno y situación política
Para intentar contener los efectos negativos de la crisis, el gobierno liderado por el primer ministro Shigeru Ishiba ha adoptado medidas de emergencia.
Entre las acciones, está la liberación de las reservas de arroz antes de las elecciones para la cámara alta, previstas para julio de 2025, un movimiento que busca aminorar el descontento popular con la inflación y el aumento del precio del arroz.
Además, Ishiba creó un comité especial para discutir reformas urgentes en la política agrícola del país y promovió un cambio en el Ministerio de Agricultura, reemplazando al antiguo ministro por Shinjiro Koizumi, hijo del ex-primer ministro Junichiro Koizumi, encargado de conducir la recuperación.
Décadas de políticas públicas mantuvieron precios controlados para proteger al electorado rural, considerado una base política importante, pero el aumento de los valores impactó principalmente a las familias urbanas, convirtiendo el tema en un problema político nacional.
Crecientes críticas se dirigen al antiguo programa de «reserva de tierras», que buscaba elevar el precio del arroz incentivando a los agricultores a dejar parte de las áreas cultivables ociosas.
Esta política se puso fin solo en 2018, pero dejó consecuencias aún visibles en la oferta del producto.

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