Durante un sobrevuelo por la Amazonía, el presidente Joe Biden fue sorprendido por algo que llamó la atención del mundo entero
El domingo, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, realizó un sobrevuelo de 35 minutos sobre el entorno de Manaus, capital de la Amazonía brasileña, a bordo del helicóptero Marine One. Acompañado por otros seis helicópteros de la flota americana, Biden observó de cerca los devastadores efectos de la sequía extrema, el avance de la deforestación y las marcas del fuego que asolan la selva tropical.
Según información de la Folha, estaban junto al presidente en la aeronave el científico brasileño Carlos Nobre, de la Universidad de São Paulo (USP), y John Podesta, consejero de clima del gobierno americano. Ambos trajeron una visión técnica y contextualizada sobre los fenómenos climáticos que moldean la región y sus impactos en la biodiversidad y en la población local.
Nobre, reconocido globalmente por sus estudios en la Amazonía, es coautor del informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) que otorgó el Premio Nobel de la Paz en 2007. Podesta, por su parte, interrumpió su participación en la COP29, realizada en Azerbaiyán, para acompañar a Biden en el viaje a Brasil.
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Joe Biden quedó impresionado con esta información
Después del vuelo, Nobre relató que Biden fue testigo de focos de incendio activos en la selva. «El presidente y yo vimos dos incendios ocurriendo en medio de una selva. No era en un pastizal, era en medio de una selva. Alguien provocó un incendio allí«, destacó el investigador. También sugirió que la acción podría haber sido deliberada, debido a la visita presidencial.
Al cruzar el río Negro, fue posible observar los efectos de la sequía extrema. «Bajando por el río, se podía ver un área muy deforestada. A la altura del encuentro con el río Solimões, hay un área inmensa degradada, y se podían ver decenas de barcos atrapados en el área que se secó«, relató Nobre.
Según él, Biden quedó visiblemente impresionado con la magnitud de los daños.
John Podesta, en conversación con periodistas, también mencionó la constatación de incendios como resultado de la acción humana. «El presidente estaba muy interesado en este punto, de que el 96% de los incendios en la Amazonía son causados por personas«, dijo. También destacó las «huellas digitales» de los cambios climáticos en la región, evidentes en el nivel crítico del río Negro y en las márgenes devastadas.
Una crisis histórica y persistente
La situación vivida por el estado de Amazonas ilustra la severidad de dos años consecutivos de sequías extremas. Los ciclos naturales de inundación y sequía, que normalmente se alternan de forma predecible, han sido interrumpidos por condiciones climáticas intensificadas.
Entre los factores que agravan la crisis están el fenómeno El Niño, el calentamiento del Atlántico Tropical Norte, la deforestación acelerada y el uso del fuego como método de degradación forestal. Estas fuerzas, sumadas a los cambios climáticos globales, resultan en escenarios sin precedentes para la región.
Según datos de la Defensa Civil de Amazonas, todos los 62 municipios del estado permanecen en situación de emergencia. Cerca de 850 mil personas enfrentan impactos directos, incluyendo aislamiento de comunidades ribereñas y dificultades de transporte fluvial.
En Manaus, el río Negro alcanzó la cota de 12,11 metros en octubre, marcando el punto más bajo en 122 años de mediciones. Aunque el nivel está subiendo gradualmente, la recuperación ocurre a un ritmo lento, prolongando los efectos devastadores de la sequía.
Quemas y la crisis de salud pública
Las quemas permanecen un problema crítico. Hasta el 14 de noviembre, se habían registrado más de 25 mil focos de calor en el estado, un aumento del 31,5% en relación con el mismo período de 2023. Estas quemas no solo destruyen la selva, sino que también generan oleadas de humo que perjudican la calidad del aire en Manaus y otras ciudades.
Durante los meses de agosto y septiembre, las sucesivas oleadas de humo afectaron a comunidades ribereñas y áreas urbanas, causando problemas respiratorios y agravando la crisis de salud pública. Incluso en noviembre, la presencia de humo en el aire sigue siendo perceptible, aunque en menor intensidad.
El futuro de la Amazonía en debate
El impacto de los cambios climáticos observado por Biden destaca la necesidad urgente de acción global. Los Estados Unidos, el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero, tienen una responsabilidad significativa en este escenario, al igual que otros grandes emisores, como China.
«Los efectos de la sequía extrema, aliados a la degradación causada por el fuego, dejan claro que la selva está en riesgo», comentó Nobre. Para él, la conservación de la Amazonía requiere un esfuerzo internacional conjunto, involucrando ciencia, políticas públicas y la participación de las comunidades locales.
Biden, al final de su visita, reforzó su compromiso con las cuestiones climáticas. Durante su paso por el Museo de la Amazonía (Musa), elogió iniciativas de preservación y destacó el papel fundamental de la Amazonía en el equilibrio climático global.
La visita de Biden a la Amazonía refuerza el mensaje de que los impactos de la crisis climática no son solo un desafío local, sino una amenaza global. La degradación de la mayor selva tropical del mundo tiene implicaciones que van más allá de las fronteras brasileñas, afectando ciclos climáticos, biodiversidad e incluso la seguridad alimentaria mundial.

Quer dizer que agora a culpa das queimadas não é mais do homem e sim de AVES INCENDIÁRIAS? AVES? AH! ELA É ƁEM CONHECIDA: ” Bípedes Humanis Safadis ” conta outra Ministra!
Mas, segundo a ministra do MA., essas queimadas não são causadas por humanos, mas sim, por aves incendiárias e pelos efeitos das mudanças no clima. Só era culpa das pessoas quando era outro governo.