Jóvenes talentos roraimenses encantan al público y jurados en una disputa marcada por innovación, valentía y superación, garantizando un lugar nacional y elevando el nombre de Boa Vista en el escenario de la tecnología educativa brasileña
El equipo de robótica I’Robot, formado por jóvenes estudiantes del Centro Municipal de Innovación (CMI) de Boa Vista, escribió un capítulo destacado en la historia de la educación tecnológica de Roraima al conquistar el primer lugar general en el FIRST LEGO League Challenge (FLL). El torneo se llevó a cabo este fin de semana, en el gimnasio del SESI en Manaus, reuniendo a 360 competidores de toda la región Norte. Después de dos días de intensas disputas, creatividad y mucha superación, el equipo aseguró el ansiado lugar para la etapa nacional, que se realizará en marzo de 2026, en São Paulo.
El equipo, compuesto por Felipe Louçana (14 años), Samuel Vargas (11 años), Kauê Cavalcante (13 años) e Isabele Vargas (13 años), fue orientado por el profesor Diego Veloso, quien destacó el esfuerzo y compromiso de los alumnos. Según él, el resultado refleja el trabajo consistente del CMI, institución que se ha convertido en referencia en innovación y educación tecnológica en la capital de Roraima. La información fue inicialmente divulgada por Folha Web, que siguió la participación de los jóvenes durante el evento regional.
Dedicatoria, técnica y madurez sorprenden incluso a los jurados de la competencia
A lo largo de las pruebas, la I’Robot llamó la atención no solo por las soluciones técnicas implementadas y la precisión de los movimientos del robot, sino también por la madurez demostrada en cada misión. “Entre 360 competidores de la región Norte, el equipo se destacó por su postura, responsabilidad y brillo en los ojos”, relató el profesor Diego, emocionado por el resultado.
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El torneo exigió a los alumnos mucho más que dominio tecnológico. Para avanzar en cada etapa, fue necesario mantener la calma, actuar con estrategia y, principalmente, trabajar en equipo. Cada desafío concluido reforzaba la confianza de los jóvenes, que transformaron la presión de la competencia en combustible para ir más allá.
Uno de los momentos más comentados del evento ocurrió fuera de la tradicional mesa de desafíos: la presentación del proyecto de innovación, inspirado en el tema de la temporada, “Unearthed” (“Desenterrado”). La solución creada por los estudiantes —una herramienta de accesibilidad dirigida a arqueólogos daltónicos— recibió elogios de otros equipos y de evaluadores, que destacaron la sensibilidad y usabilidad práctica de la idea.
Más que robótica: amistad, intercambio de experiencias y lecciones para la vida

Los pasillos del SESI también fueron escenario de un aprendizaje que ningún manual de robótica puede enseñar. El intercambio de pines, conversaciones con equipos de otros estados, la construcción de nuevas amistades y el sentimiento de pertenencia a una comunidad de jóvenes científicos marcaron profundamente la experiencia.
El capitán del equipo, Samuel Vargas, de apenas 11 años, describió el torneo como un torbellino de emociones y descubrimientos. “Tuvimos ansiedad, miedo, alegría y muchas ganas de intentar de nuevo. Aprendí que la valentía, la persistencia y el trabajo en equipo hacen toda la diferencia. Fue mi primera FLL y estoy muy feliz”, compartió.
Ya el coordinador del curso de robótica, Pedro Ribeiro, afirmó que la conquista corona un trabajo construido con esfuerzo y disciplina a lo largo del año. “La ficha aún no ha caído. Siempre decimos a los alumnos que el torneo no se trata solo de ganar, sino de vivir un viaje que tenga sentido. Estudiaron, enfrentaron desafíos y el resultado llegó con fuerza”, enfatizó.
El viaje hacia la etapa nacional y el impacto en la educación en Roraima
La clasificación para el torneo nacional es más que un título: representa reconocimiento, visibilidad y motivación para cientos de estudiantes de Boa Vista que sueñan con seguir carreras en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). El desempeño de la I’Robot refuerza que, con incentivos y estructura, jóvenes de la región Norte pueden competir —y ganar— a alto nivel.
El éxito del equipo también eleva al CMI como polo de innovación e inspira nuevas iniciativas en la educación municipal. Ahora, los pequeños grandes científicos se preparan para la próxima etapa, donde disputarán con los mejores equipos del país en 2026.

nss, obg