Trabajador expuesto a defensivos agrícolas por casi 20 años desarrolló falla testicular, quedó infértil y tendrá indemnización mantenida tras decisión definitiva del TRT de Minas Gerais
La Justicia del Trabajo mantuvo la condena de una empresa del sector de alimentos y energía renovable al pago de indemnización por daños morales por un monto de R$ 40 mil a un trabajador que perdió la función testicular y quedó infértil tras años de exposición directa a productos químicos en el ambiente laboral. La decisión fue proferida por los jueces de la Segunda Sala del Tribunal Regional del Trabajo de Minas Gerais (TRT-MG) y ya entró en fase de ejecución, sin posibilidad de nuevos recursos.
La información fue divulgada por el Tribunal Regional del Trabajo de Minas Gerais, con base en un acórdano publicado tras un juicio ocurrido el 3 de septiembre de 2024, y detalla un caso que refuerza el entendimiento de la Justicia sobre enfermedad ocupacional asociada a la manipulación continua de agroquímicos, especialmente herbicidas utilizados en la actividad agrícola.
El trabajador laboró por casi dos décadas en la empresa y alegó que, a lo largo del contrato, fue sometido a condiciones de riesgo sin la adopción de medidas eficaces de protección, lo que resultó en daños permanentes a su salud reproductiva. La Justicia reconoció el nexo entre la actividad ejercida y la patología desarrollada, aún existiendo limitaciones técnicas respecto a la comprobación absoluta de la causa exclusiva.
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Exposición a agroquímicos, falla testicular y diagnóstico tras 11 años de trabajo
De acuerdo con los autos del proceso, el profesional fue admitido en mayo de 2004 para ejercer la función de operador de máquina agrícola, siendo despedido sin causa justificada solo el 16 de marzo de 2023. Desde el inicio del vínculo laboral, relató que trabajaba directamente en la aplicación de defensivos agrícolas, destacando el uso frecuente de herbicidas.
Con el paso del tiempo, la exposición continua a estos productos químicos comenzó a generar impactos severos en la salud. En 2015, tras 11 años de trabajo directo con agroquímicos, el empleado fue diagnosticado con hipogonadismo hipergonadotrófico, condición caracterizada por la falla testicular, cuya principal consecuencia clínica es la infertilidad masculina.
Además, el cuadro exigió que el trabajador pasara a realizar terapia de reemplazo hormonal de forma continua, tratamiento necesario para compensar la pérdida de la función testicular. Según relato presentado en el proceso, la médica endocrinóloga responsable recomendó el reacomodamiento inmediato de la función, a fin de evitar nuevas lesiones y el agravamiento del cuadro clínico.
Sin embargo, conforme lo determinado por la Justicia, la empresa solo adoptó el cambio de función a finales de 2017, aproximadamente dos años después del diagnóstico de la enfermedad, lo que pesó en la evaluación de la conducta del empleador.
Fallos en EPIs, ausencia de capacitación y reconocimiento de actividad de riesgo
Otro punto central del proceso involucró las condiciones de trabajo ofrecidas al empleado a lo largo de los años. Alegó que la empresa no proporcionó equipos de protección individual (EPIs) adecuados, tampoco llevó a cabo entrenamientos específicos sobre los riesgos de la manipulación de agroquímicos o supervisión efectiva de las medidas de seguridad.
Según la demanda laboral, tampoco había vestimenta adecuada ni protocolos claros para reducir la exposición a los defensivos agrícolas. Este conjunto de fallas habría contribuido directamente al desarrollo de la enfermedad ocupacional, además de generar perjuicios sociales y psicológicos graves, especialmente debido a la infertilidad irreversible.
La empresa, por su parte, negó las acusaciones. En su defensa, sostuvo ausencia de nexo causal, además de afirmar que la actividad ejercida no sería considerada de riesgo. Afirmó además que habría readaptado al trabajador para otra función a partir de 2016, buscando minimizar cualquier daño.
A pesar de eso, el juzgado de la 1ª Vara del Trabajo de Alfenas entendió que la actividad de operador de máquina agrícola, cuando asociada a la exposición directa y continua a herbicidas, sí caracteriza una actividad de riesgo. La sentencia destacó que el conjunto probatorio indicaba de forma consistente la existencia de enfermedad ocupacional, aunque no fuera posible señalar una única causa exclusiva.
Peritación, glifosato y mantenimiento de la indemnización en R$ 40 mil
En el juicio del recurso presentado por el trabajador —que buscaba el aumento del monto indemnizatorio—, la Segunda Sala del TRT-MG analizó de forma detallada el informe pericial. Para el desembargador relator Fernando Rios Neto, quedó claro que la exposición a los productos químicos manipulados por el empleado puede tener fuerte conexión con las alteraciones hormonales identificadas.
El magistrado destacó que el perito mencionó estudios científicos sobre la toxicidad reproductiva del glifosato y de herbicidas a base de esta sustancia, ampliamente utilizados en la actividad agrícola. Aun así, la peritación no descartó completamente otras posibles causas de azoospermia, condición caracterizada por la ausencia total de espermatozoides en el semen y considerada una de las principales causas de infertilidad masculina.
Aun con esta limitación técnica, el Tribunal concluyó que el monto de R$ 40 mil fijado a título de daños morales observó criterios esenciales, como el tamaño económico del empleador, la extensión del daño, el carácter pedagógico de la condena, la necesidad de castigar la conducta improcedente y el principio de razonabilidad.
De esta forma, el recurso del trabajador fue negado, manteniéndose íntegramente el monto definido en la sentencia. Como ya no cabe más recurso, el proceso entró oficialmente en la fase de ejecución, cerrando la discusión judicial sobre el caso.
¿Considera que una indemnización de R$ 40 mil es suficiente para compensar la pérdida definitiva de la función testicular y la infertilidad causadas por el trabajo con agroquímicos?

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