Kim Jong-un está jugando en varios tableros al mismo tiempo, enviando soldados a Rusia mientras se distancia de Irán y evita criticar a Trump porque Corea del Norte quiere preservar la posibilidad de una nueva relación con Estados Unidos tras la guerra sin renunciar a sus alianzas históricas
Según información del Canal Record News, Kim Jong-un está haciendo un juego diplomático que pocos líderes se atreverían a intentar. Por un lado, Corea del Norte envía tropas terrestres para luchar junto a Rusia en Ucrania; soldados norcoreanos ya han sido capturados y muertos por los ucranianos. Por otro lado, Kim Jong-un se niega a enviar armas o suministros a Irán, un socio histórico de larga data, y evita cualquier crítica pública al presidente estadounidense Donald Trump. La estrategia parece contradictoria, pero tiene una lógica clara: mantener a los viejos aliados mientras deja la puerta abierta a Estados Unidos.
Según el Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur, el gobierno de Kim Jong-un no ha enviado armas a Irán desde el inicio del conflicto y ni siquiera ha emitido condolencias públicas por la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Norte solo ha emitido dos declaraciones tibias sobre el tema y sigue una tendencia de evitar críticas directas a Trump todo esto mientras mantiene soldados de infantería combatiendo en Ucrania junto a las fuerzas rusas. Kim Jong-un está tratando de agradar a todos al mismo tiempo.
Por qué Kim Jong-un se alejó de Irán sin romper con Rusia
La decisión de Kim Jong-un de no enviar armas a Irán mientras mantiene apoyo militar activo a Rusia revela una jerarquía de prioridades.
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Rusia es el principal proveedor de tecnología y apoyo estratégico para Corea del Norte, una relación que Kim Jong-un no puede perder. Irán, aunque socio histórico, no ofrece el mismo nivel de retorno estratégico y, más importante, mantener vínculos militares activos con Teherán perjudicaría cualquier intento de acercamiento con Washington.
Kim Jong-un sabe que Estados Unidos está en guerra declarada con Irán y que cualquier apoyo militar a Teherán sería interpretado como hostilidad directa.
Al distanciarse de Irán, Corea del Norte envía una señal calculada: no somos aliados de todos sus enemigos. Es una concesión diplomática que cuesta relativamente poco a Corea del Norte; nunca ha dependido de Irán como depende de Rusia o de China, pero que puede rendir mucho si Trump decide retomar el diálogo directo con Pyongyang.
El paradoja de Kim Jong-un: tropas en Ucrania y gestos a Trump
El elemento más contradictorio de la estrategia de Kim Jong-un es mantener soldados norcoreanos luchando en Ucrania junto a Rusia mientras intenta preservar una relación con Estados Unidos.
Soldados de Corea del Norte ya han participado directamente en combates; varios han sido capturados por los ucranianos y otros han muerto; no hay ambigüedad sobre el involucramiento militar de Kim Jong-un en el conflicto.
Aun así, Kim Jong-un apuesta a que esto no inviabiliza un futuro acercamiento con Trump. La lógica, según analistas, es que Estados Unidos trata a Ucrania y la cuestión nuclear de Corea del Norte como dossieres separados.
Trump ya ha dicho públicamente que le gusta Kim Jong-un, que ha hablado con él y que pretende organizar nuevos encuentros declaraciones que Pyongyang interpretó como una apertura real.
Para Kim Jong-un, mantener tropas en Ucrania satisface a Rusia sin necesariamente cerrar la puerta con Washington, siempre que Corea del Norte no cruce la línea de armar directamente a los enemigos estadounidenses.
El papel de China en la estrategia de equilibrio de Kim Jong-un
Kim Jong-un no juega solo con Rusia, Irán y Estados Unidos; China siempre está en la ecuación. Pekín es el mayor socio comercial y el principal fiador económico de Corea del Norte, y cualquier movimiento diplomático de Kim Jong-un necesita tener en cuenta la reacción china.
China está preservando sus propias cautelas en el escenario global y espera que Corea del Norte haga lo mismo; nada de movimientos bruscos que desestabilicen el delicado equilibrio de la región.
Para Kim Jong-un, agradar a China significa no acercarse demasiado a Estados Unidos hasta parecer una traición, pero también no provocar a Washington hasta generar una nueva escalada de tensiones en la península coreana.
Es un juego de equilibrio donde Kim Jong-un intenta mantener relaciones mínimamente funcionales con todas las grandes potencias simultáneamente algo que exige cálculo constante y tolerancia al riesgo. Mantener tropas en Ucrania agrada a Moscú y Pekín; distanciarse de Irán señala buena voluntad a Washington; y evitar críticas a Trump mantiene viva la posibilidad de diplomacia directa.
Lo que Kim Jong-un realmente quiere con esta estrategia
El objetivo final de Kim Jong-un es claro: preservar el programa nuclear de Corea del Norte sin enfrentar presión militar o sanciones adicionales devastadoras.
Todo el movimiento diplomático; tropas en Rusia, distancia de Irán, silencio sobre Trump, sirve a este propósito central. Si Corea del Norte logra mantener canales abiertos con Estados Unidos, la probabilidad de una escalada militar en la península disminuye y el régimen gana tiempo para consolidar su arsenal.
La cuestión es si Kim Jong-un puede sostener este juego a largo plazo. Agradar a todos al mismo tiempo es una estrategia que funciona hasta el momento en que dos aliados exigen lealtad exclusiva y, con la guerra en Irán y el conflicto en Ucrania prolongándose, ese momento puede llegar más rápido de lo que Pyongyang desearía.
Para Kim Jong-un, el riesgo calculado es que el beneficio de mantener puertas abiertas supere el costo de no cerrar ninguna. Pero en geopolítica, quien intenta agradar a todos a menudo acaba sin aliados cuando más los necesita.
¿Qué opinas de la estrategia de Kim Jong-un? ¿Puede mantener este equilibrio o se verá forzado a elegir un lado?

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