La riqueza invisible bajo las raíces de los bosques boreales intactos de Escandinavia El carbono oculto en el subsuelo de los bosques primarios supera las estimaciones anteriores, mostrando que la preservación de suelos antiguos es mucho más eficaz contra el calentamiento global que la simple reforestación de árboles para explotación comercial.
Una nueva investigación realizada en Suecia reveló que los bosques boreales antiguos e intactos tienen una capacidad de almacenamiento de carbono significativamente superior a la de los bosques manejados. El estudio indica que estos ecosistemas primarios almacenan alrededor de un 72% más de carbono que las áreas secundarias explotadas por la silvicultura intensiva, desafiando las estrategias climáticas globales que priorizan el reforestación comercial.
Los bosques boreales forman el mayor ecosistema forestal del planeta, extendiéndose por las altas latitudes de América del Norte, Europa y Asia. Actualmente, estos biomas ya absorben aproximadamente el 30% de las emisiones de dióxido de carbono causadas por la actividad humana. Sin embargo, la creciente demanda global de bioenergía, papel y madera ha impulsado la explotación forestal en regiones que antes se consideraban prácticamente intactas.
Contabilización detallada de sistemas forestales enteros
Para obtener estos resultados, investigadores liderados por Didac Pascual analizaron datos de inventarios nacionales de suelos y bosques, además de mediciones detalladas en más de 200 lugares en Suecia. El objetivo fue mapear el almacenamiento de carbono en sistemas completos, incluyendo la vegetación viva, la madera muerta, el suelo e incluso productos derivados, como materiales de construcción. Este análisis exhaustivo reveló que la brecha de carbono entre los bosques naturales y los manejados es de 2,7 a 8 veces mayor que las estimaciones utilizadas anteriormente.
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En gran parte del territorio europeo, la silvicultura se caracteriza por métodos intensivos, como la tala rasa y el drenaje del suelo para el cultivo de árboles de rápido crecimiento. Aunque estos sistemas son eficientes para la producción comercial, el estudio señala que no son equivalentes ecológicos de los bosques boreales originales. La sustitución de estos ecosistemas complejos por plantaciones uniformes resulta en una pérdida sustancial de reservorios de carbono que los productos de madera no pueden compensar completamente.
El papel crucial del carbono oculto en el subsuelo
La mayor parte del carbono almacenado en estas áreas intactas se encuentra por debajo de la superficie, en lugar de estar concentrado solo en los árboles visibles. En algunas regiones de bosques boreales primarios, el primer metro de suelo contiene casi dos tercios del carbono total del ecosistema. Cuando la gestión forestal interfiere en el suelo, este carbono almacenado se perturba y se libera a la atmósfera, pudiendo llevar siglos para que ocurra una recuperación completa.
En Suecia, esta diferencia de almacenamiento llega a un adicional de 9,9 kilogramos de carbono por metro cuadrado en las áreas primarias en comparación con las manejadas. Desde una perspectiva nacional, la restauración de los bosques secundarios a los niveles de almacenamiento de los originales podría evitar la emisión de miles de millones de toneladas de CO₂. Este volumen es equivalente a todas las emisiones históricas de combustibles fósiles registradas por el país a lo largo del tiempo.
Implicaciones para la estrategia climática global
Los resultados de la investigación ponen en duda la suposición de que la gestión forestal y los sistemas de bioenergía son soluciones climáticas simplificadas. Si los bosques de reposición almacenan volúmenes drásticamente menores de carbono, los beneficios ambientales de la explotación forestal pueden estar sobreestimados en los modelos actuales. El estudio advierte que, por debajo de la superficie, la dinámica de carbono de los bosques boreales manejados es profundamente distinta de la observada en ecosistemas naturales.
A diferencia de la deforestación en regiones tropicales, la degradación del bosque boreal puede pasar desapercibida, ya que las áreas replantadas parecen similares a las naturales cuando se ven desde arriba. Los científicos enfatizan que, aunque Suecia representa un paisaje de manejo intensivo, los datos pueden variar en otras grandes extensiones de bosques boreales, como los que se encuentran en Rusia y Canadá. La preservación de estos depósitos subterráneos surge, por lo tanto, como una pieza fundamental para desacelerar los cambios climáticos globales.
Haga clic aquí para consultar el estudio.

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