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Las Cachoeiras de Sangre de la Antártida esconden un ecosistema vivo atrapado bajo el hielo desde hace más de 2 millones de años, donde microbios sobreviven sin luz, sin oxígeno y sin haber visto nunca el Sol.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 10/04/2026 a las 00:00
Actualizado el 10/04/2026 a las 00:03
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Un flujo enrojecido que escapa del hielo antártico llevó a científicos a investigar un sistema subterráneo raro, donde la química, el clima extremo y los microorganismos antiguos transformaron la glaciar Taylor en uno de los puntos más estudiados del continente.

Las llamadas Cascadas de Sangre, en la glaciar Taylor, en la Antártida, son objeto de investigaciones por reunir un fenómeno geológico inusual y un sistema microbiano extremo.

La coloración roja no tiene relación con sangre ni con algas, sino con una salmuera rica en hierro que sale del interior del hielo y se oxida al entrar en contacto con el oxígeno de la atmósfera.

Este flujo intermitente proviene de un sistema de agua salada atrapado bajo la glaciar y asociado a microorganismos que sobreviven sin luz solar y sin depender de oxígeno libre como base del metabolismo.

Color rojo de las Cascadas de Sangre en la Antártida

El aspecto enrojecido que corre por el borde de la glaciar Taylor resulta de una reacción química.

Cuando la salmuera cargada de hierro emerge del interior del hielo, el hierro disuelto entra en contacto con el aire y forma óxidos de hierro, produciendo la apariencia de óxido que mancha el hielo blanco.

Investigaciones más recientes han reemplazado interpretaciones antiguas, planteadas a principios del siglo XX, que asociaban el color a la presencia de algas.

El flujo no ocurre como una caída de agua permanente.

En la práctica, se trata de un desbordamiento episódico de salmuera hipersalina, rica en hierro, que alcanza la superficie en momentos específicos y deja depósitos congelados de tonalidad rojo-anaranjada frente a la glaciar.

Fue este contraste, observado desde el descubrimiento del lugar por Griffith Taylor, en 1911, lo que llevó al fenómeno a ser estudiado de forma continua en los Valles Secos de McMurdo.

Salmuera bajo la glaciar Taylor

Estudios conducidos por investigadores de la University of Alaska Fairbanks y de otras instituciones indican que la fuente de este material es un sistema de salmuera atrapado bajo y dentro de la glaciar Taylor.

El mapeo se realizó con radar de eco, técnica utilizada para detectar el camino recorrido por el fluido en el interior del hielo.

Los datos apuntan a una ruta de cientos de pies a partir de un reservorio salino conectado a una red más amplia de agua subterránea salobre en la región.

El agua permanece líquida a pesar del frío intenso debido a dos factores combinados.

Por un lado, la alta concentración de sales reduce el punto de congelación.

Por otro lado, la liberación de calor asociada al propio proceso de congelación ayuda a mantener el flujo en un ambiente donde la temperatura media anual del aire ronda los -17 °C.

Con base en estos estudios, los investigadores describen la glaciar Taylor como el glaciar más frío conocido que mantiene flujo persistente de agua.

Según explicaciones divulgadas por la NASA, el origen más remoto de esta salmuera remite a una fase en que el área hoy ocupada por los Valles Secos tenía conexión con el mar.

La región habría funcionado como un fiordo hace millones de años.

Luego, con el cambio del clima, el retroceso del mar y el avance posterior de la glaciar, porciones de agua salada y sales ricas en hierro quedaron atrapadas y concentradas en el subsuelo helado.

Microorganismos viven sin luz solar

Los análisis del fluido expulsado por la glaciar muestran que el sistema alberga microorganismos capaces de sobrevivir en oscuridad permanente, sin fotosíntesis, en agua muy salada y con disponibilidad limitada de nutrientes.

En lugar de usar luz para producir energía, estos organismos recurren a reacciones químicas que involucran compuestos de hierro y azufre.

Trabajos científicos describen este metabolismo como un ciclo ligado a la reducción de hierro y sulfato.

En términos prácticos, esto significa que los microbios exploran compuestos inorgánicos presentes en la salmuera y en las rocas debajo del hielo para mantener la actividad celular.

Por esta razón, el lugar ha pasado a ser utilizado como ejemplo de vida en condiciones extremas, lejos de los ambientes en los que la mayor parte de los organismos terrestres se desarrollan.

La escala de aislamiento también se considera como uno de los puntos centrales de las investigaciones.

Fuentes científicas e institucionales convergen al señalar que este ecosistema ha permanecido separado del ambiente externo por un intervalo muy largo, medido en al menos 1,5 millones de años.

Otras descripciones lo sitúan, de forma más amplia, en una escala de más de 1 millón de años o de millones de años.

El punto confirmado en las investigaciones es que se trata de una comunidad microbiana antigua, preservada bajo el hielo y adaptada a condiciones inusuales incluso para la Antártida.

Astrobiología y búsqueda de vida fuera de la Tierra

Las Cascadas de Sangre también han comenzado a ser estudiadas en el campo de la astrobiología por funcionar como un análogo planetario.

La NASA utiliza este concepto para referirse a ambientes extremos de la Tierra que ayudan a orientar la búsqueda de señales de habitabilidad en otros cuerpos del Sistema Solar.

En el caso de la glaciar Taylor, el interés científico radica en la combinación entre agua salada líquida, aislamiento físico, frío intenso, poca energía disponible y vida microbiana sostenida por reacciones químicas, y no por luz.

Este conjunto de características sostiene comparaciones con áreas heladas de Marte y con lunas cubiertas de hielo, como Europa, de Júpiter, y Encélado, de Saturno.

Las investigaciones, sin embargo, no tratan esta similitud como prueba de vida fuera de la Tierra.

Según agencias y centros de estudio relacionados con el tema, ambientes terrestres como Blood Falls ayudan a definir qué instrumentos, señales químicas y tipos de muestras pueden ser más útiles en la investigación de nichos potencialmente habitables en otros mundos.

Investigaciones científicas y preservación del lugar

La relevancia científica del lugar también está ligada a la preservación.

Como la descarga ocurre de forma episódica y el sistema es de difícil acceso, cada muestreo es tratado por investigadores como una oportunidad restringida para estudiar la química de la salmuera, el comportamiento de los microorganismos y la dinámica del hielo en un ambiente polar extremo.

Además, el fenómeno proporciona datos sobre la circulación de agua en glaciares fríos, transporte de hierro e interacción entre roca, sal y vida microbiana bajo la superficie antártica.

Al mismo tiempo, las Cascadas de Sangre permanecen en el centro de estudios que reúnen geología, microbiología y astrobiología en el mismo escenario natural.

Bajo una frente de hielo aparentemente estática, hay un sistema salino activo, presurizado y biológicamente habitado, revelado cuando la salmuera alcanza el exterior y se oxida en contacto con la atmósfera.

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Ana Alice

Redatora e analista de conteúdo. Escreve para o site Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 e é especialista em criar textos sobre temas diversos como economia, empregos e forças armadas.

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