En Suiza, las motoserras mantienen 15 hectáreas vacías bajo líneas de energía para evitar apagones, pero un plan cambia tierra muerta por prado en capas. La idea incluye refugios de piedra para martas y lagos para el sapo-partero. En Europa, el potencial llega a 500 mil hectáreas.
Las líneas de energía suelen parecer cicatrices inevitables: cables que atraviesan bosques, corredores vacíos y un zumbido constante donde antes había vida. Sin embargo, en Suiza, este espacio obligatorio debajo de los cables está siendo rediseñado para convertirse en hábitat, conectividad y biodiversidad.
La propuesta parte de un dato concreto: una sola línea de energía, desde el punto donde se lleva a cabo el proyecto hasta Basilea, abre alrededor de 15 hectáreas de área deforestada y mantenida sin árboles. En lugar de dejar este suelo como tierra muerta, el plan transforma el corredor en un mosaico de prado, refugios y agua, con enfoque en insectos, pequeños depredadores y anfibios.
Por qué existe tierra vacía bajo líneas de energía
Las líneas de energía son sensibles al contacto con árboles. Si la vegetación toca los cables, el riesgo es real: puede faltar energía, incluso para una ciudad entera como Basilea.
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Por eso, el mantenimiento suele ser brutal y sencillo: derribar lo que crece demasiado, mantener el espacio “limpio” y repetir el ciclo.
El resultado de este método es predecible: ningún animal, poca o ninguna planta útil, baja biodiversidad.
Queda un corredor abierto que no sirve para agricultura, no sirve para bosque y casi no sirve para la vida, a pesar de estar en medio de áreas naturales.
El tamaño del problema y la oportunidad escondida
La red eléctrica del mundo está estimada en cerca de 100 millones de kilómetros de extensión. Y tiende a crecer, porque la transición energética hacia “cero neto” exige una producción más descentralizada, con necesidad de aumentar en 30% la longitud de la red existente.
No toda esta extensión causa el mismo impacto. Los cables más pequeños conectados a las casas existen por todas partes, pero el mayor choque aparece en las grandes líneas de transmisión de alta tensión, especialmente cuando atraviesan bosques y abren corredores anchos y permanentes.
La cuenta realizada para Europa apunta a un potencial impresionante: aproximadamente 500.000 hectáreas de tierra deforestada directamente debajo de las líneas de energía.
Quién está llevando a cabo el plan en Suiza
En Suiza, la iniciativa es conducida por un equipo asociado a Pro Natura, una organización ambiental con más de 100 años de actividad.
Uno de los responsables, Thomas, dejó la carrera de estadístico para dedicarse plenamente a la protección de la naturaleza y diseñó un plan en tres etapas para convertir el corredor vacío en un oasis de biodiversidad.
La lógica es pragmática: dado que el corredor necesita existir, puede ser reconfigurado para generar beneficios ecológicos medibles sin comprometer la seguridad de las líneas de energía.
Etapa 1: Autopista de insectos con prado en capas
La primera vuelta consiste en cambiar la limpieza total por un “corte de cabello” planificado: un prado en capas, con una transición gradual de vegetación, utilizando una mezcla diversificada de plantas de pequeño y mediano porte.
Esto lo cambia todo, porque cuando el área es rasurada y vuelve a ser ocupada por pocas especies dominantes, la diversidad de plantas e insectos permanece baja.
Con el prado en capas, el corredor bajo las líneas de energía deja de ser un vacío y se convierte en un camino.
El objetivo es crear una autopista de insectos que conecte poblaciones que hoy quedan aisladas por ciudades, monocultivos y bosques comerciales.
Un ejemplo citado en el proyecto es la mariposa-pavón, amenazada por la fragmentación poblacional. Al ganar un corredor largo y biodiverso, encuentra lugares para posarse, alimentarse y desplazarse.
Y esta conexión no solo vale para insectos: al actuar como polinizadora, la mariposa transporta polen y conecta también poblaciones de plantas a lo largo de la franja.
El proyecto recibe apoyo financiero directo para acelerar la escala. La iniciativa mencionada involucra 25.000 euros para ayudar a alcanzar una meta de renaturalizar 30 hectáreas en un piloto, que debe desbloquear más financiamiento y servir como modelo replicable.
Etapa 2: Refugios de piedra para martas
La segunda etapa parece simple, pero es estratégica: refugios de piedra instalados a lo largo de las líneas de energía, cerca de los pilares.
Están pensados como refugios seguros para martas, que están muy expuestas a depredadores en áreas agrícolas abiertas.
La función de estos refugios es doble. Primero, ofrecer protección y puntos de descanso.
Segundo, crear una pieza de equilibrio ecológico: con martas presentes, hay un componente de control natural en el mosaico del corredor, reforzando la idea de que el espacio no es “simplemente hierba”, sino un hábitat funcional.
Etapa 3: Lagos para anfibios y el sapo-parteiro
La tercera etapa cierra el ciclo con agua: una red de lagos de vida salvaje bajo las líneas de energía.
Cada lago funciona como un pequeño oasis para anfibios y reptiles para reproducirse, criar crías o simplemente beber.
El personaje central aquí es el sapo-parteiro, famoso por un comportamiento raro: el macho lleva los huevos y los lleva al agua.
El diseño del hábitat considera esto, combinando el lago para reproducción con estructuras de piedra cercanas, donde los animales pueden refugiarse.
El sapo-parteiro es descrito como amenazado por una grave falta de espacios acuáticos en el paisaje.
Por ello, crear lagos conectados dentro del corredor transforma un tramo antes estéril en una cadena de microhábitats, con potencial de impacto para varias especies además del propio sapo.
El efecto dominó: por qué esto puede convertirse en la mayor renaturalización “escondida”
La tesis es directa: la tierra debajo de las líneas de energía existe en escala continental, se mantiene vacía por necesidad operacional y, hoy, en muchos lugares no entrega casi nada en términos ecológicos.
Al transformarla en prado en capas, refugio y agua, se crea conectividad a larga distancia sin “comprar nueva tierra” y sin desplazar ciudades o agricultura.
¿Crees que las líneas de energía deberían ser tratadas como cicatrices inevitables o como una oportunidad práctica para renaturalizar grandes áreas sin competir por espacio con vivienda y agricultura?


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