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Lo que motiva a los niños a aprender y lo que no funciona: un estudio con más de 200,000 alumnos revela por qué la curiosidad supera las recompensas y cómo las calificaciones, elogios y premios pueden reducir el rendimiento y la creatividad.

Escrito por Alisson Ficher
Publicado el 26/03/2026 a las 22:48
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La curiosidad natural impulsa el aprendizaje, mientras que las recompensas externas pueden comprometer el rendimiento, la creatividad y el interés a lo largo del tiempo, según un amplio análisis con cientos de estudios y miles de estudiantes.

El interés genuino por lo que se aprende sigue siendo uno de los factores más consistentes para explicar un buen rendimiento, persistencia y creatividad entre los estudiantes.

Un meta-análisis con 344 muestras y 223.209 alumnos concluyó que formas más autónomas de motivación, especialmente la motivación intrínseca, se asocian de forma positiva a indicadores de éxito escolar y bienestar, mientras que formas más controladas tienden a relacionarse con resultados menos favorables.

Motivación intrínseca y rendimiento escolar

Esta diferencia ayuda a entender un impasse frecuente en casa y en la escuela.

Por un lado, los niños pequeños suelen explorar el ambiente por impulso propio, tratando de descubrir cómo funcionan objetos, animales y situaciones.

Por otro, a medida que avanzan en la escolarización, pasan a convivir más intensamente con notas, comparaciones, elogios y recompensas materiales, mecanismos que pueden organizar la rutina, pero que no siempre fortalecen el deseo de aprender.

Frédéric Guay, investigador de la Universidad Laval y uno de los autores que sistematizan este campo de estudios, resume la lógica de forma directa al afirmar que la motivación intrínseca surge temprano y que los niños son “proactivos y curiosos por naturaleza”.

En la misma línea, defiende que corresponde a la escuela preservar este impulso, en lugar de sustituirlo por una dependencia creciente de incentivos externos.

Los datos reunidos por la literatura apuntan que el placer de estudiar una disciplina no es un detalle periférico.

Cuando los estudiantes se involucran porque ven sentido o satisfacción en la actividad, suelen presentar mejores resultados académicos y más constancia ante tareas difíciles.

En el meta-análisis, la motivación intrínseca apareció ligada al éxito estudiantil y al bienestar, mientras que la motivación basada en valor personal, llamada regulación identificada, mostró una relación particularmente fuerte con la persistencia.

Lectura, compromiso y efectos a largo plazo

Este patrón también aparece en investigaciones específicas sobre lectura.

Un estudio longitudinal con estudiantes en Alemania encontró efectos recíprocos entre motivación intrínseca para leer y competencia de lectura a lo largo del tiempo, indicando que una dimensión puede reforzar a la otra.

En otras palabras, leer con interés favorece el avance en lectura, y mejorar en esta habilidad también tiende a alimentar el gusto por la actividad.

Los efectos del tipo de motivación superan la infancia.

En un estudio con más de 10 mil cadetes de West Point, en Estados Unidos, investigadores observaron que motivos internos para ingresar a la academia se relacionaban con mejores desenlaces a largo plazo, como permanencia en la carrera y promociones iniciales.

El trabajo también llamó la atención sobre un punto menos intuitivo: combinar motivación interna con motivación fuertemente instrumental no generó ventaja adicional y, en algunos casos, estuvo asociado a peores resultados que la motivación interna aislada.

Cultura de recompensas en las aulas

Aún así, la rutina escolar sigue fuertemente apoyada en recompensas.

En un estudio con profesores de educación infantil hasta 5º año, todos los docentes informaron usar algún tipo de recompensa en el aula, y 79% dijo recurrir semanalmente a recompensas tangibles.

El levantamiento mostró que estos instrumentos aparecían sobre todo en la gestión del comportamiento, no solo en el seguimiento del aprendizaje.

Esta presencia diseminada no significa que toda recompensa produzca el mismo efecto, ni que deba ser descartada en cualquier circunstancia.

En la práctica escolar, elogios, combinaciones y refuerzos inmediatos suelen ser utilizados para organizar la convivencia y apoyar a alumnos con necesidades específicas de autorregulación.

El problema surge cuando este repertorio se convierte en el centro de la experiencia de aprender y pasa a transmitir el mensaje de que estudiar solo vale la pena cuando hay premio, aprobación externa o miedo a la sanción.

Impacto de las notas y del feedback en el aprendizaje

La distinción es decisiva porque el aprendizaje a largo plazo depende menos de obediencia momentánea y más de vínculo con la actividad.

Investigaciones clásicas sobre evaluación ya indicaban esto en los años 80.

En experimentos con alumnos del equivalente al 5º y 6º año, Ruth Butler y colegas verificaron que el interés y el rendimiento tendían a ser más altos cuando los estudiantes recibían comentarios cualitativos, sin nota numérica.

Notas aisladas, o notas combinadas con comentarios, tuvieron un efecto más débil y, en varios casos, perjudicaron el interés y la performance.

Este hallazgo ayuda a explicar por qué parte de los educadores ha cuestionado el peso de las notas.

El argumento no es abolir toda forma de evaluación, sino reducir el protagonismo de clasificaciones numéricas que transforman cada tarea en un ranking.

Cuando el estudiante pasa a concentrarse más en el resultado final que en el proceso, la atención puede migrar de la comprensión a la simple obtención de puntos.

En este cambio de enfoque, hay espacio para la caída de la creatividad, aversión al error y retraimiento ante desafíos más complejos.

Cuando la motivación extrínseca aún tiene espacio

Por otro lado, la investigación no sostiene la idea de que toda motivación extrínseca sea automáticamente nociva.

La propia teoría de la autodeterminación distingue formas más controladas de formas más internalizadas de compromiso.

Cuando el alumno entiende por qué una tarea importa, incluso sin considerarla placentera, el rendimiento puede seguir siendo positivo.

Este proceso es diferente de actuar solo para evitar una sanción o para coleccionar recompensas.

También hay situaciones en las que incentivos externos parecen producir efectos relevantes, sobre todo entre estudiantes mayores y en contextos de acceso a oportunidades.

Un ejemplo frecuentemente citado es el programa de incentivo al Advanced Placement en Texas.

El estudio identificó un aumento de alrededor de 4,2 puntos porcentuales en la asistencia a la universidad y ganancias salariales posteriores, con efectos especialmente expresivos entre estudiantes hispanos.

Estos resultados, sin embargo, no anulan la distinción central.

Los incentivos pueden ampliar la participación en determinadas etapas, pero no sustituyen el trabajo pedagógico de sostener autonomía, pertenencia y percepción de competencia.

Otro meta-análisis concluyó que el apoyo a la autonomía por parte de los profesores tiene un papel importante en la satisfacción de las necesidades psicológicas de los alumnos y en el fortalecimiento de formas más autodeterminadas de motivación.

Estrategias para estimular el interés por el aprendizaje

En la lectura, esto puede significar ofrecer materiales compatibles con el nivel del estudiante y reconocer diferentes prácticas de lectura, incluyendo cómics, revistas y textos cortos.

En lugar de restringir la identidad de lector a quien consume solo libros largos, se amplía el acceso y el compromiso.

En el aula, el principio es similar.

Escuchar al alumno, explicar la utilidad de una actividad, validar dificultades sin humillación y proporcionar retroalimentación clara sobre lo que necesita mejorar son estrategias señaladas por la literatura.

El punto central revelado por el conjunto de evidencias es menos una guerra entre recompensa y curiosidad que una jerarquía de efectos.

Las recompensas pueden tener una función localizada, sobre todo en la gestión de la rutina y en contextos específicos.

Pero, cuando se convierten en el motor principal, tienden a empobrecer la experiencia escolar. Ya la curiosidad, el sentido de elección y la comprensión del valor de la tarea aparecen de forma más consistente como bases del aprendizaje duradero, de la persistencia y de la creatividad.

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Alisson Ficher

Jornalista formado desde 2017 e atuante na área desde 2015, com seis anos de experiência em revista impressa, passagens por canais de TV aberta e mais de 12 mil publicações online. Especialista em política, empregos, economia, cursos, entre outros temas e também editor do portal CPG. Registro profissional: 0087134/SP. Se você tiver alguma dúvida, quiser reportar um erro ou sugerir uma pauta sobre os temas tratados no site, entre em contato pelo e-mail: alisson.hficher@outlook.com. Não aceitamos currículos!

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