Durante la COP30, en Belém (PA), la presencia del lobby del petróleo alcanzó un récord alarmante, según un informe de la coalición Kick Big Polluters Out (KBPO). Más de 1.600 representantes de la industria fósil lograron acreditación para la conferencia, lo que equivale a uno de cada 25 participantes.
La Ascensión del Lobby de Petróleo en la COP del Clima
La COP30, celebrada entre los días 10 y 21 de noviembre de 2025, en Belém (PA), marca un punto delicado para las negociaciones climáticas globales. Wikipedia A pesar de que el evento tiene como foco la reducción de los combustibles fósiles, el sector del petróleo entró con fuerza.
De acuerdo con la KBPO, la coalición que monitorea la presencia de la industria fósil en las conferencias climáticas, los lobistas de petróleo superaron casi todas las delegaciones nacionales — excepto la de Brasil, país sede de la COP. Además, según la Agência Pública, entre los acreditados hay al menos 11 representantes de Petrobras, algunos con estatus de “party overflow”, lo que permite más acceso a las negociaciones.
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Este volumen de acreditados eleva temores de captura corporativa de las decisiones climáticas. Conforme a la Agência Pública, el número de lobistas fósiles en la COP30 representa la concentración más alta registrada por esta coalición desde que comenzó a rastrear la participación del sector.
Un Panorama Histórico del Petróleo en las COPs
Ya hace tiempo que la industria del petróleo intenta influir en conferencias climáticas. Históricamente, grandes empresas de combustibles fósiles participan de las COP para defender sus intereses, aunque haya tensión entre sus prácticas y las metas de descarbonización. La KBPO analiza esta presencia desde al menos 2021 y alerta sobre los riesgos de conflictos de interés.
Antes de la COP30, este tipo de lobby ya generaba críticas intensas. Por ejemplo, la Valor Econômico observó que, durante la preparación para Belém, crecía la presión para un plan de salida de los combustibles fósiles, precisamente mientras la industria del petróleo buscaba mantener su relevancia. Esta dualidad muestra bien la tensión entre el discurso ambiental y el poder corporativo.
Impacto Político y Simbólico de la Presencia Petrolera
La masiva presencia de representantes del petróleo en la COP30 tiene un peso simbólico considerable. Cuando la propia conferencia que debería debatir el fin de los combustibles fósiles se ve inundada por lobistas de estas empresas, la narrativa de transición energética se vuelve frágil.
La KBPO apunta que, proporcionalmente, la participación aumentó alrededor del 12% en relación a la COP29, en Bakú. Esto evidencia una estrategia clara: mantener un alto grado de influencia en los bastidores de las negociaciones.
Además, según la KBPO, muchos de estos lobistas accedieron a la COP con acreditación “party overflow”, una categoría que permite acceso privilegiado a los bastidores diplomáticos. Este tipo de credencial permite que la industria siga de cerca las negociaciones, dialogue con delegados e influya en decisiones importantes.
Reacciones y Protestas Contra la Influencia del Petróleo
Mientras los lobistas se movilizan dentro de la COP, movimientos sociales aprovechan la conferencia para protestar. Activistas levantaron pancartas con la frase “Amazonía libre de petróleo y gas” en los pasillos de la “zona azul”, área donde ocurren las negociaciones diplomáticas más importantes.
El cacique Jonas Mura, de la aldea Gavião Real, en Amazonas, denunció la licencia concedida por el Ibama para perforar un pozo de petróleo en la foz del río Amazonas, poco antes de la COP30.
Mura afirmó que la autorización pone en riesgo a comunidades indígenas, ribereñas y quilombolas, así como ecosistemas frágiles, como manglares.
Además, la Agência Pública comenta que, a pesar de la retórica sobre “COP de la verdad” lanzada por el gobierno brasileño, la transparencia es cuestionada por estos grupos. La entrada masiva del lobby fósil refuerza este punto.
Desafíos para la Autenticidad de las Negociaciones Climáticas
La presencia numerosa de lobistas del petróleo en la COP30 muestra un problema persistente en las conferencias climáticas: la captura corporativa. Si entidades responsables por la crisis del clima participan masivamente en las negociaciones, la integridad de los procesos puede verse comprometida.
Para muchos críticos, permitir que la industria del petróleo actúe con tanta libertad es una contradicción. Argumentan que los grandes contaminadores no deberían tener asientos tan privilegiados en negociaciones que buscan justamente reducir emisiones. La KBPO, por ejemplo, pide más mecanismos de responsabilidad y transparencia.
Además, la concentración de los lobistas fósiles puede socavar la confianza pública en las COP. Cuando representantes de empresas de petróleo dialogan directamente con autoridades climáticas, la línea entre regulación e influencia se vuelve tenue.
La Economía del Petróleo y las Tensiones en la Transición
La industria del petróleo sigue representando una parte significativa de la economía global, y muchas naciones dependen de los beneficios generados por la extracción y exportación de combustibles fósiles. Por eso, su participación en las COP nunca es solo simbólica: es estratégica.
Durante la COP30, la discusión sobre un “phase-out” del petróleo cobró urgencia. Según la Valor Econômico, diversos científicos pidieron a Brasil que liderara una salida clara de los combustibles fósiles. Sin embargo, la presión del lobby mina la fuerza política de este movimiento.
La influencia del sector puede retrasar decisiones ambiciosas. Cuando empresas de petróleo tienen voz activa en las negociaciones, pueden negociar términos más favorables o suavizar los compromisos que afecten sus negocios centrales.
Al mismo tiempo, la industria argumenta que participa para dialogar, innovar y adaptarse. En conferencias anteriores, algunos representantes de petroleras defendieron propuestas de descarbonización, uso de tecnologías de captura de carbono y transición justa. Pero críticos provocan: ¿hasta qué punto estas promesas son sinceras cuando muchos lobistas continúan manteniendo grandes carteras en combustibles fósiles?
Implicaciones Globales y Regionales en la Amazonía
La intensa participación del lobby del petróleo en la COP30 en Belém trae consecuencias reales para la Amazonía, región sensible para el clima mundial. Si las corporaciones fósiles mantienen fuerte influencia en las negociaciones, puede haber retrocesos en el compromiso ambiental, especialmente en áreas amazónicas donde hay explotación de petróleo y gas.
En 2025, la presión global para la eliminación de los combustibles fósiles creció. Según la Agência Brasil, más de 80 países apoyaron un mapa de ruta para abandonar petróleo, gas y carbón, propuesta impulsada en la COP30. Este apoyo muestra que la transición es posible, pero depende de acciones concretas.
La presencia de los lobistas del sector fósil en la conferencia contrasta directamente con este movimiento de descarbonización. Por eso, para muchos, es esencial que la comunidad internacional imponga límites a la participación corporativa en las decisiones climáticas.
Si las empresas de petróleo continúan influyendo en el rumbo de las políticas ambientales, la Amazonía —y el clima global— pueden pagar un alto precio.
Caminos para Fortalecer la Transparencia en la COP
Frente al dilema del poder del petróleo en la COP30, algunas soluciones surgen como urgentes. Primero, es necesario fortalecer la transparencia en la acreditación, garantizando que las credenciales de los lobistas sean divulgadas de forma clara y pública. La KBPO defiende exactamente eso.
Además, muchos defienden la creación de reglas más estrictas para evitar conflictos de interés. Por ejemplo, impedir que empresas que obtienen acreditación especial (como “party overflow”) tengan influencia desproporcionada en las negociaciones.
Otra propuesta es limitar la participación directa de ejecutivos de petroleras poderosas en las delegaciones oficiales de países. Esto reduciría la capacidad de estas empresas para moldear discursos y directrices.
También se puede reforzar el diálogo con la sociedad: movimientos indígenas, ONGs ambientales y representantes de las comunidades más afectadas deben tener espacio significativo en las decisiones de la COP – no solo como observadores, sino como participantes influyentes.
Reflexión sobre el Futuro de la Transición Energética
La COP30, con todos sus debates y contradicciones, revela una verdad compleja: la transición energética no es solo técnica, es política. El petróleo sigue en el centro de las disputas, pues representa poder económico y político.
Sin embargo, la fuerza de movilización de los activistas, la presión de coaliciones como la KBPO y el apoyo internacional a la salida de los combustibles fósiles muestran que hay una oportunidad real de cambio. Si las reglas de la COP se ajustan para limitar la influencia del lobby fósil, el proceso de transición puede volverse más legítimo.
La Amazonía, símbolo global de la crisis climática, puede convertirse también en símbolo de justicia climática. Para ello, será necesario que el mundo vaya más allá de los discursos: es preciso transformar los pasillos de la conferencia en espacios de acción verdadera — no de captura corporativa.

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