Con 700 W de refrigeración, un sistema doméstico creado en Florida utiliza paneles solares para transformar agua en reserva térmica y mantener espacios pequeños frescos después de la puesta del sol
El calor del día se convirtió en combustible para el frío de la noche. En Florida, un sistema casero comenzó a utilizar energía solar para congelar agua y almacenar esta reserva térmica para enfriar ambientes pequeños después de la puesta del sol.
La propuesta llama la atención por unir bajo costo, simplicidad y menor dependencia de la red eléctrica. En la práctica, el equipo atiende habitaciones compactas, cabañas, furgonetas y espacios técnicos con una solución que aprovecha el pico de sol para entregar confort horas después.
Cómo se guarda el frío para uso nocturno
El corazón del proyecto está en un bloque de hielo que funciona como batería térmica. Durante el día, la energía captada por los paneles solares alimenta el proceso de congelación del agua, creando una reserva de frío que puede durar horas y, en algunos escenarios, hasta días.
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Este almacenamiento ocurre porque el agua puede retener mucha energía cuando cambia del estado líquido al sólido. Con un aislamiento eficiente, la pérdida de frío es baja, lo que ayuda a mantener el rendimiento incluso después de que la generación solar disminuye.
Sistema utiliza 2 paneles y pequeña batería para congelar agua

La estructura fue montada con 2 paneles solares de 100 W, una batería de 35 Ah y un pequeño compresor con refrigerante R600. El conjunto elimina calor de un reservorio con aproximadamente 7,5 litros de agua instalado en una caja aislada con espuma y fibra de vidrio.
Después de que se forma el hielo, una bomba hace circular una mezcla de agua con glicol dentro del bloque congelado. Este frío se dirige a un radiador con ventilador, que empuja el aire enfriado al ambiente sin requerir un gran consumo adicional.
Pruebas en vehículos bajo calor fuerte mostraron resultado práctico
Las pruebas realizadas en vehículos bajo el verano de Florida indicaron que el equipo puede enfriar significativamente la cabina durante varias horas. El rendimiento fue similar al de un pequeño aire acondicionado de ventana, pero sin gasto eléctrico directo en el punto de uso.
Según Interesting Engineering, portal especializado en innovación e ingeniería, el método demostró capacidad para mantener el enfriamiento incluso en condiciones severas de calor, reforzando el potencial de la solución para usos compactos y fuera de la red.
El hielo puede almacenar energía en una escala mucho mayor

En términos de capacidad, el almacenamiento térmico llama aún más la atención. Un depósito de 1 metro cúbico de hielo puede guardar alrededor de 93 kWh de energía de refrigeración, un volumen comparable al de grandes baterías, pero con un costo menor y sin desgaste por ciclos de carga y descarga.
Esta es una de las ventajas más fuertes del sistema. El agua no pierde su potencial de cambio de fase, lo que permite repetir el proceso muchas veces sin la degradación típica de tecnologías químicas.
La tecnología puede salir de pequeños ambientes y llegar a casas
El prototipo fue pensado para habitaciones pequeñas, cabañas y furgonetas, pero la lógica puede ser ampliada. Al aumentar el volumen de agua y la cantidad de paneles, la misma idea puede atender espacios más grandes, siempre que la propiedad tenga un aislamiento térmico adecuado.
Se espera que una versión más robusta pueda ayudar en el enfriamiento de una residencia pequeña. Esto abre espacio para reducir picos de consumo, aliviar la red y ampliar el uso de energía renovable en regiones muy calurosas.
Los límites técnicos aún pesan en la expansión del sistema
A pesar del atractivo, la solución no elimina desafíos. El peso total del conjunto reduce la portabilidad, la potencia aún está por debajo de los sistemas split convencionales y el circuito con refrigerante requiere un montaje seguro y atención técnica.
Otro punto importante es la humedad del aire. Parte de la energía debe ser utilizada primero para condensar este vapor antes de que la temperatura baje de forma más perceptible, lo que puede retrasar el enfriamiento inicial del ambiente.
El avance de esta propuesta muestra cómo energía solar y almacenamiento térmico pueden combinarse de forma simple para enfrentar el aumento de la demanda de refrigeración. En lugares calurosos, esto representa más autonomía y menor presión sobre el consumo eléctrico.
Aunque no sustituya por sí solo los sistemas tradicionales, el proyecto refuerza una lectura importante. Cuando el frío comienza a ser almacenado y liberado en el momento adecuado, la climatización cambia de nivel y la factura de energía entra en otra lógica.

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