Nueva investigación muestra que la domesticación de la papa no solo transformó la alimentación en las regiones andinas, sino que también influyó directamente en la evolución genética de poblaciones indígenas, creando una de las adaptaciones humanas más impresionantes jamás registradas por la ciencia moderna.
La relación entre alimentación y evolución humana ha ganado un nuevo capítulo fascinante. Un estudio publicado el 5 de mayo de 2026 en la revista científica Nature Communications reveló que pueblos indígenas de los Andes, especialmente en Perú, desarrollaron una adaptación genética extraordinaria tras miles de años consumiendo papas como parte fundamental de su dieta.
Según información divulgada por la revista científica Nature Communications y repercutida por el portal Live Science, el descubrimiento muestra que estas poblaciones poseen más copias de un gen responsable de la producción de la amilasa salival, enzima esencial para la digestión del almidón. La investigación sugiere que esta característica fue favorecida por la selección natural a lo largo de aproximadamente 10 mil años, desde la domesticación de la papa en la región andina.
El descubrimiento ofrece una nueva perspectiva sobre cómo los hábitos alimentarios pueden influir profundamente en la biología humana, moldeando características genéticas capaces de aumentar las posibilidades de supervivencia y reproducción a lo largo de las generaciones.
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La papa puede haber moldeado la evolución de los pueblos andinos

La papa es considerada una de las contribuciones agrícolas más importantes de América para el mundo. Sin embargo, su influencia puede haber ido mucho más allá de la alimentación.
Los investigadores identificaron que los indígenas andinos de Perú presentan, en promedio, 10 copias del gen responsable de la producción de la amilasa salival. En comparación, el promedio mundial es de solo siete copias.
La amilasa actúa ya en la boca, iniciando el proceso de descomposición del almidón en azúcares simples. Cuanto mayor es el número de copias de este gen, mayor tiende a ser la producción de la enzima y, consecuentemente, más eficiente puede ser la digestión de alimentos ricos en almidón.
De acuerdo con el estudio, individuos que poseían un número mayor de estas copias genéticas presentaban una ventaja adaptativa significativa. Los datos indican que personas con más genes de amilasa tuvieron un 1,24% más de probabilidades de sobrevivir y dejar descendencia en comparación con aquellas que poseían menos copias.
Aunque el porcentaje parece pequeño a primera vista, los científicos afirman que el impacto acumulado a lo largo de miles de años es enorme.
El profesor Omer Gokcumen, de la Universidad de Buffalo y uno de los autores de la investigación, clasificó esta ventaja como «increíblemente alta» en términos evolutivos. Según él, pequeñas diferencias de supervivencia y reproducción pueden transformar completamente la composición genética de una población cuando se repiten generación tras generación.
Científicos analizaron miles de personas en 85 poblaciones
Para comprender el origen de esta adaptación genética, los investigadores realizaron un amplio estudio que involucró datos genómicos de 3.723 individuos pertenecientes a 85 poblaciones repartidas por el mundo.
El objetivo era mapear la cantidad de copias del gen de la amilasa salival e identificar posibles señales de selección natural.
Los resultados mostraron que los indígenas andinos de Perú presentaron algunos de los mayores números jamás registrados. Otro grupo que llamó la atención de los científicos fue el pueblo Akimel O’odham, ubicado en el sur de Arizona y norte de México, que también presentó una alta cantidad de copias del gen.
Sin embargo, los investigadores destacan que no había muestras suficientes de este grupo para confirmar si el mismo proceso evolutivo ocurrió de la misma forma observada entre los pueblos andinos.
Los análisis indican que la presión selectiva relacionada con el consumo de alimentos ricos en almidón comenzó a intensificarse hace unos 10.000 años, período que coincide con la domesticación de las primeras variedades de papa en la región de los Andes.
Además, estudios anteriores ya habían identificado señales de adaptación genética relacionadas con la digestión intestinal del almidón en poblaciones indígenas sudamericanas, reforzando la importancia de este alimento en la historia evolutiva de la región.
Lo que este descubrimiento revela sobre la evolución humana
A pesar de los resultados impresionantes, los científicos aún buscan comprender exactamente qué ventajas biológicas son proporcionadas por el aumento de las copias del gen de la amilasa.
Una de las hipótesis es que individuos con mayor producción de la enzima puedan extraer más energía de los alimentos ricos en almidón, aumentando la disponibilidad de calorías en ambientes desafiantes.
Otra posibilidad involucra interacciones con el microbioma intestinal, el metabolismo energético e incluso el sistema inmunológico.
Según los investigadores, nuevas investigaciones ya están en marcha para esclarecer estos mecanismos.
Para especialistas del área, el descubrimiento representa uno de los ejemplos más claros de cómo factores culturales, alimentarios y ambientales pueden actuar directamente en la evolución genética humana.
El genetista Charles Lee, del The Jackson Laboratory for Genomic Medicine, que no participó en el estudio, afirmó que la investigación es una de las evidencias más relevantes ya encontradas sobre la influencia de la dieta en la estructura genética de las poblaciones humanas.
También destacó que otras poblaciones indígenas de las Américas pueden haber desarrollado adaptaciones similares por caminos evolutivos diferentes, dependiendo de los alimentos predominantes en sus regiones.
Según publicado por el portal Live Science, los científicos creen que la variación en el número de copias del gen de la amilasa probablemente representa solo una entre varias adaptaciones estructurales del ADN humano aún poco comprendidas.
El descubrimiento refuerza que la evolución sigue siendo un proceso profundamente conectado al modo de vida de las poblaciones. En el caso de los pueblos indígenas de los Andes, la simple domesticación de la papa puede haber desencadenado una transformación genética capaz de atravesar milenios y dejar marcas visibles hasta los días actuales.
Fuente de la noticia: Live Science.
Referencia científica: Scheer, K., Landau, L. J. B., Jorgensen, K., Karageorgiou, C., Siao, L., Alkan, C., Rivera, A. M. M., Osborne, C., Garcia, O. A., Pearson, L., Kiyamu, M., Rivera-Ch, M., León-Velarde, F., Lee, F. S., Brutsaert, T., Bigham, A. W., & Gokcumen, O. (2026). Rapid adaptive increase of amylase gene copy number in Indigenous Andeans. Nature Communications, 17(1). DOI: 10.1038/s41467-026-71450-8.

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