Lula y Silveira defienden integración energética entre América del Sur y Caribe al conectar Roraima al SIN a través del Linhão Manaus-Boa Vista
Durante la ceremonia de energización del Linhão Manaus-Boa Vista, realizada el 10 de septiembre de 2025, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, reforzaron la importancia de ampliar la integración energética entre los países de América del Sur y con el Caribe.
El evento marcó la conexión definitiva del estado de Roraima al Sistema Interconectado Nacional (SIN), cerrando décadas de aislamiento energético y abriendo nuevas posibilidades de cooperación regional.
Estrategia de Lula con la integración energética
La defensa de la integración energética hecha por Lula y Silveira va más allá de la infraestructura eléctrica. Se trata de una estrategia geopolítica que busca transformar América del Sur y el Caribe en protagonistas de la transición energética global.
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Según las afirmaciones del presidente, el SIN brasileño es un modelo para el mundo y que, con cooperación entre los países vecinos, es posible interconectar el potencial hídrico de la región, convirtiéndola en una potencia energética sostenible.
Según el presidente, son raros los países que poseen un sistema como el nuestro. Cuando los líderes de América del Sur se den cuenta de esto, será posible conectar todo el potencial hídrico de la región en una gran red integrada.
La intervención del presidente refuerza la visión de que la integración energética puede ser un vector de desarrollo económico, inclusión social y sostenibilidad ambiental.
Linhão Manaus-Boa Vista: conectando Roraima al SIN
La inauguración del Linhão Manaus-Boa Vista representa un hito histórico para Brasil. Roraima era el único estado brasileño que aún estaba fuera del Sistema Interconectado Nacional, dependiendo exclusivamente de generación termoeléctrica a diésel. Con la nueva línea de transmisión, el estado pasa a recibir energía limpia y confiable, reduciendo costos e impactos ambientales.
Según el ministro Alexandre Silveira, la conexión al SIN permitirá una economía de R$ 45 millones mensuales en la Cuenta de Consumo de Combustibles (CCC), que subsidia la generación a diésel en sistemas aislados. Además, fortalece la infraestructura energética nacional y abre camino para futuras conexiones internacionales.
América del Sur y Caribe: potencial de cooperación energética
La propuesta de Lula y Silveira va más allá de las fronteras brasileñas. América del Sur y el Caribe poseen vastos recursos naturales y capacidad instalada para generación de energía renovable, especialmente hídrica y solar.
La integración entre estos países puede garantizar seguridad energética, reducir costos y acelerar la descarbonización de la matriz energética regional.
Silveira recordó que Brasil ya ayudó a suplir a Argentina con exportaciones de energía en momentos críticos. También destacó que el nuevo linhão puede, en el futuro, viabilizar la importación de energía de Venezuela, que cuenta con la hidroeléctrica de Guri con capacidad de 8 GW.
Sistema Interconectado Nacional: modelo para cooperación regional
El Sistema Interconectado Nacional (SIN) es una de las mayores redes de transmisión de energía eléctrica del mundo. Conecta casi todos los estados brasileños, permitiendo el intercambio de energía entre regiones con diferentes perfiles de generación y consumo. Esta flexibilidad es esencial para garantizar estabilidad y eficiencia en el suministro.
La entrada de Roraima en el SIN representa no solo un avance técnico, sino también un paso simbólico hacia la integración plena del territorio nacional. Con esta expansión, Brasil refuerza su capacidad de liderar iniciativas de cooperación energética con países vecinos.
Beneficios económicos y sociales de la estrategia de Lula
La integración energética entre los países de América del Sur y el Caribe puede generar beneficios significativos:
- Reducción de costos operativos: compartición de infraestructura y recursos energéticos.
- Seguridad energética: mayor estabilidad en el suministro de energía.
- Desarrollo regional: atracción de inversiones y generación de empleos.
- Sostenibilidad: disminución de la dependencia de combustibles fósiles.
- Inclusión social: acceso a energía de calidad en áreas remotas.
Estos beneficios refuerzan la importancia de políticas públicas orientadas hacia la cooperación regional y la modernización de la matriz energética.
Transición energética y sostenibilidad en América del Sur
Con la COP30 marcada para noviembre de 2025 en Belém (PA), Brasil se posiciona como líder en la transición energética global. La conexión de Roraima al SIN es un ejemplo concreto de cómo políticas públicas pueden promover sostenibilidad, inclusión y desarrollo.
Lula destacó que la sustitución de la generación a diésel por fuentes limpias es un paso esencial para que el país deje de ser considerado “en desarrollo” y asuma un papel protagónico internacional. También destacó el potencial comercial con el Caribe, impulsado por la nueva infraestructura energética y de telecomunicaciones en la región Norte.
Innovación tecnológica y pequeños reactores nucleares
Además de la integración física a través de líneas de transmisión, el futuro de la energía en América del Sur y el Caribe pasa por la innovación tecnológica. Silveira mencionó los pequeños reactores nucleares como una posible solución para sistemas aislados, ofreciendo energía limpia y segura en lugares de difícil acceso.
La digitalización de la red eléctrica, el uso de inteligencia artificial para la gestión de la demanda y la expansión de fuentes renovables como la solar y la eólica también son tendencias que deben moldear el sector en los próximos años. Brasil, con su experiencia y capacidad instalada, puede liderar este proceso de modernización.
Conectividad y desarrollo regional
La conexión de Roraima al SIN no es solo energética. La instalación de nuevos cables de fibra óptica en la región Norte crea condiciones para inversiones en tecnología, educación y comercio. Lula destacó que Roraima ahora está plenamente integrado al resto de Brasil, sin más barreras físicas o digitales.
Esta integración multidimensional es esencial para el desarrollo sostenible y para la inclusión de poblaciones históricamente marginalizadas. La energía, en este contexto, se convierte en un vector de transformación social.
América del Sur y Caribe: caminos hacia un futuro sostenible
La defensa de la integración energética hecha por Lula y Silveira el 10 de septiembre de 2025 representa una visión estratégica y transformadora para el futuro de América del Sur y el Caribe. La inauguración del Linhão Manaus-Boa Vista y la conexión de Roraima al Sistema Interconectado Nacional son hitos concretos de esa visión.
Con cooperación regional, inversiones en infraestructura e innovación tecnológica, América del Sur y el Caribe pueden convertirse en líderes en la transición energética global. Brasil, con su experiencia y capacidad instalada, tiene un papel central en este proceso.
La integración energética no es solo una cuestión técnica — es una oportunidad histórica para construir un futuro más justo, sostenible y próspero para todos los países de la región.


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