El presidente reaccionó con firmeza a las críticas provenientes de Washington y garantizó que el Pix puede incluso ser mejorado, pero jamás será alterado por exigencia de otro país mientras los EE. UU. evalúan usar el caso como base para nuevas tarifas
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva subió el tono este jueves (02) y respondió directamente a las críticas de Estados Unidos al Pix, el sistema de pagos instantáneos creado por el Banco Central brasileño. En agenda oficial en Salvador (BA), Lula fue categórico al afirmar que el Pix pertenece a Brasil y que ninguna presión externa será capaz de modificarlo.
De acuerdo con el portal ndmais, la reacción del presidente vino tras la repercusión de un informe del USTR (Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos), que incluyó el Pix en una lista de posibles barreras a los intereses comerciales estadounidenses. El documento reavivó el debate sobre la soberanía tecnológica brasileña y colocó el sistema de pagos en el centro de una disputa que mezcla comercio internacional, diplomacia e innovación digital.
Lo que Lula dijo sobre el Pix y por qué el tono fue tan enfático
Sin citar directamente el nombre de Donald Trump, pero dejando claro a quién se dirigía, el presidente brasileño no dejó margen para ambigüedad. «El Pix es de Brasil y nadie nos va a hacer cambiar», declaró Lula durante el evento en la capital bahiana.
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El presidente reconoció que el sistema puede pasar por mejoras, algo natural para cualquier plataforma tecnológica en evolución, pero trazó una línea firme: eventuales mejoras serán una decisión soberana de Brasil, y no resultado de demandas externas.
La declaración señala que el gobierno no pretende retroceder ante la presión de Washington, incluso en un momento de creciente tensión comercial entre las dos mayores economías de las Américas.
Lo que dice el informe estadounidense que puso al Pix en la mira
El documento elaborado por el USTR argumenta que el Pix, al ser creado y operado por el Banco Central, puede acabar favoreciendo la plataforma pública en detrimento de empresas extranjeras del sector de pagos.
En la visión estadounidense, esto configuraría una ventaja competitiva desleal que perjudica a las compañías de Estados Unidos.
Pero el informe no se detiene en el Pix. El texto también menciona propuestas brasileñas de regulación de plataformas digitales, la ampliación de poderes del Cade (Consejo Administrativo de Defensa Económica) y la llamada «tasa de las blusitas», la tributación sobre compras internacionales de bajo valor.
Para Washington, este conjunto de medidas forma un escenario desfavorable a los intereses comerciales estadounidenses en Brasil.
La investigación detrás del informe puede generar tarifas
Lo que hace que la situación sea más delicada es el contexto jurídico-comercial en el que se inserta el informe. La inclusión del Pix en el documento está ligada a la llamada Sección 301, un mecanismo legal estadounidense que permite investigar prácticas comerciales de otros países y, a partir de las conclusiones, imponer tarifas o sanciones.
Esto significa que la mención al sistema brasileño de pagos no es solo retórica. Dependiendo del desarrollo de la investigación, el gobierno estadounidense podría usar el informe como base para medidas concretas contra productos brasileños, lo que elevaría aún más la tensión entre Brasilia y Washington en un momento ya marcado por disputas tarifarias globales.
Alckmin refuerza defensa y recuerda que los EE. UU. tienen superávit con Brasil
El vicepresidente Geraldo Alckmin también se manifestó en defensa del Pix y clasificó el sistema como «un éxito». Alckmin argumentó que el sistema de pagos instantáneos no representa ningún obstáculo en las relaciones comerciales entre los dos países y rechazó la narrativa de que Brasil estaría perjudicando a empresas estadounidenses.
Para reforzar el argumento, el vicepresidente recordó un dato que suele ser ignorado en este tipo de discusión: los Estados Unidos mantienen superávit en la balanza comercial con Brasil.
Es decir, en la relación bilateral, son los estadounidenses quienes venden más de lo que compran, lo que debilita la tesis de que Brasil sería un obstáculo económico para los EE. UU.
El Pix como símbolo de soberanía tecnológica
En funcionamiento desde noviembre de 2020, el Pix se convirtió rápidamente en el principal medio de pago del país y una referencia internacional en innovación financiera.
El sistema procesa miles de millones de transacciones y transformó la relación de los brasileños con el dinero, reduciendo la dependencia de efectivo y de tarifas bancarias tradicionales.
Es precisamente este éxito el que coloca al Pix en el radar de otros países y, aparentemente, en la mira de competidores extranjeros que ven en el sistema público una amenaza a sus modelos de negocio.
La respuesta de Lula transforma la cuestión técnica en una cuestión de soberanía nacional, señalando que el gobierno tratará cualquier intento de interferencia externa como una afrenta a la autonomía brasileña sobre sus propias políticas públicas.
¿Y tú, qué opinas sobre esta presión estadounidense sobre el Pix? ¿Brasil tiene razón al mantener una posición firme o debería negociar? Deja tu opinión en los comentarios.

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