Más impuestos solo aumentan la presión sobre empresas y ciudadanos, mientras privilegios y el déficit fiscal permanecen intactos, advierte el economista Fernando Ulrich
El debate sobre impuestos ha vuelto al centro de la agenda económica brasileña, pero los especialistas afirman que el aumento de la carga tributaria no resuelve los desequilibrios fiscales del país. El economista Fernando Ulrich critica el enfoque excesivo en la recaudación y advierte que la solución no está en cobrar más a la sociedad, sino en recortar privilegios y reducir gastos públicos.
Según Ulrich, la discusión sobre impuestos ignora lo esencial: el peso de la máquina estatal. Él argumenta que Brasil tiene espacio para reducir gastos en áreas llenas de distorsiones y privilegios, pero la elección política siempre ha sido ampliar la cobranza, lo que genera el riesgo de asfixiar a las empresas y estimular una fuga de inversiones.
El peso creciente de los impuestos en Brasil
Brasil ya se encuentra entre los países con la mayor carga tributaria del mundo en proporción al PIB.
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Novo shopping brasileño de R$ 400 millones será erguido en un área equivalente a más de 4 campos de fútbol, con 90 tiendas, 5 cines, supermercado, facultad y estacionamiento para 1,7 mil coches, pudiendo generar 3 mil empleos.
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Mayor que ciudades enteras de Brasil: BYD está construyendo un complejo de 4,6 km² en Bahía con capacidad para 600 mil vehículos por año, pero el descubrimiento de 163 trabajadores en condiciones análogas a la esclavitud sacudió todo el proyecto.
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Con una inversión de R$ 612 millones, capacidad para procesar 1,2 millones de litros de leche por día, Piracanjuba inaugura una mega fábrica de queso que amplía la producción nacional, reduce la dependencia de importaciones y reposiciona a Brasil en el mapa global de lácteos.
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Fábrica de Peugeot y Citroën en Argentina reduce su producción a la mitad y abre un programa de despidos para más de 2,000 empleados después de que Brasil perjudicara drásticamente las compras de vehículos argentinos.
Para Ulrich, este nivel de cobranza se vuelve insostenible cuando se combina con servicios públicos ineficientes y un sistema burocrático que sofoca la competitividad.
Destaca que “más impuestos no significan necesariamente más justicia fiscal”, ya que los recursos se drenan para sostener beneficios corporativos y privilegios políticos.
Mientras tanto, las empresas que generan empleos enfrentan márgenes cada vez menores y poca previsibilidad sobre el futuro.
Déficit fiscal y privilegios ignorados
Fernando Ulrich resalta que el verdadero problema está en el débito fiscal creciente, impulsado por gastos obligatorios y por una estructura de privilegios que raramente entra en la pauta del ajuste.
Para él, el discurso de que el presupuesto es “rigido” no se sostiene ante la cantidad de beneficios que podrían ser revisados.
“Siempre hay espacio para recortar privilegios antes de aumentar impuestos”, afirma el economista.
Recuerda que subsidios distorsionados, jubilaciones especiales y beneficios corporativos continúan intactos, incluso en un escenario de ajuste fiscal.
Riesgo de fuga de empresas e inversiones
La insistencia en elevar impuestos sin atacar los privilegios del sistema, según Ulrich, crea un riesgo concreto de fuga de empresas del país.
Los inversores buscan previsibilidad y seguridad jurídica, pero encuentran un ambiente hostil, donde cada año surgen nuevas reglas y obligaciones.
Este escenario amenaza la competitividad nacional ante la competencia internacional.
Ulrich advierte que, si la tendencia continúa, Brasil podría ver una pérdida de capital humano y financiero, debilitando aún más la economía a largo plazo.
Alternativas para reequilibrar las cuentas públicas
El economista defiende una agenda basada en recortes de gastos y revisión de privilegios como alternativa al aumento de impuestos.
Este enfoque, según él, no solo aliviaría al sector productivo, sino que también devolvería credibilidad al país en el escenario global.
Para Ulrich, la clave está en un Estado más ágil, enfocado en servicios esenciales, en lugar de un modelo que intenta sostener estructuras ineficientes con más recaudación.
Asegura que solo así será posible evitar nuevos ciclos de endeudamiento y recesión.
El mensaje de Fernando Ulrich es claro:
“no es aumentando impuestos que Brasil resolverá su crisis fiscal”.
Por el contrario, esta estrategia solo agrava la pérdida de competitividad y la desconfianza del sector privado.
¿Y tú, crees que Brasil debe enfocarse en el recorte de privilegios antes de aumentar impuestos? ¿Piensas que esta presión tributaria realmente puede llevar a las empresas a dejar el país? Deja tu opinión en los comentarios — queremos escuchar a quienes viven esta realidad día a día.


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