Marcas casi invisibles preservadas por siglos en uno de los espacios religiosos más simbólicos de Jerusalén vuelven al centro de atención y amplían el interés sobre la circulación de peregrinos, la memoria del lugar y los vestigios dejados en las paredes.
Inscripciones medievales en el Cenáculo vuelven al centro de la investigación
Un equipo internacional formado por investigadores de la Academia Austríaca de Ciencias y de la Autoridad de Antigüedades de Israel identificó y descifró, con apoyo de técnicas digitales, decenas de inscripciones medievales en las paredes del Cenáculo, en Jerusalén.
El espacio está tradicionalmente asociado, en el cristianismo, a la Última Cena.
Los registros, desgastados por el tiempo y en muchos casos casi imperceptibles a simple vista, incluyen palabras, dibujos y escudos dejados por peregrinos que pasaron por el lugar entre los siglos XIII y XV.
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Los resultados fueron divulgados en 2025 y amplían lo que la investigación histórica ya indicaba sobre la circulación de visitantes en el Monte Sion durante la Edad Media.
En total, el equipo localizó cerca de 40 elementos gráficos en el edificio, entre inscripciones, símbolos religiosos y cinco escudos atribuidos a familias nobles europeas.
El material fue analizado en el marco de un proyecto orientado al corpus epigráfico y heráldico del complejo.
Sala de la Última Cena y la tradición cristiana en Jerusalén
Según la tradición cristiana, el Cenáculo es el lugar donde Jesús realizó su última comida con los apóstoles antes de la crucifixión.
El edificio actual, sin embargo, fue erigido en el período de las Cruzadas, en el siglo XII.

Aun así, el espacio ya era venerado por peregrinos desde al menos el siglo IV, de acuerdo con el estudio.
A lo largo de los siglos, los visitantes dejaron marcas en las paredes, y estos vestigios ahora sirven como fuente para reconstruir trayectorias, orígenes y prácticas de peregrinación.
Peregrinos medievales de diferentes orígenes
La investigación también reposiciona el debate sobre quién llegaba a Jerusalén en ese período.
Durante mucho tiempo, la historiografía dio más destaque a fuentes producidas en Europa occidental.
Las inscripciones recién descifradas, sin embargo, indican un cuadro más diverso, con registros ligados a visitantes de la Armenia, Siria, Serbia, áreas de lengua alemana y comunidades cristianas de lengua árabe del Medio Oriente.
Escudo austríaco liga nobleza europea al lugar sagrado
Entre los hallazgos destacados por el equipo está un escudo ligado a la Estiria, en la actual Austria.
Los investigadores asociaron el símbolo al noble Tristram von Teuffenbach, que habría participado de una peregrinación a Jerusalén en 1436.
En ese contexto, el archiduque Federico III, futuro emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, viajó a Tierra Santa acompañado por cerca de cien nobles austríacos.
La identificación de este emblema acerca el vestigio encontrado en el lugar a registros históricos sobre el viaje.
Inscripción armenia reabre debate histórico
Otra inscripción considerada relevante en el estudio es un texto en armenio con la expresión “Navidad de 1300”.
Para los autores, el registro puede contribuir a la discusión historiográfica sobre un posible paso del rey armenio Het’um II por Jerusalén después de la batalla de Wādī al-Khaznadār, librada en Siria en 1299.
El estudio trata esta inscripción como un elemento de apoyo dentro de ese debate, y no como prueba aislada de todo el episodio.
Grafitis en árabe y la diversidad de los visitantes
Además de estos ejemplos, el levantamiento reunió marcas dejadas por peregrinos de diferentes orígenes.
Según los investigadores, el mayor grupo de inscripciones identificado en el lugar fue producido por cristianos arabófonos del Medio Oriente.
Este dato, en la evaluación del equipo, ayuda a ampliar la comprensión sobre la composición social y geográfica de los visitantes que llegaban a Jerusalén durante la Edad Media.
Uno de los fragmentos analizados trae una inscripción en árabe con la lectura parcial “…ya al-Ḥalabīya”.
De acuerdo con los autores, la forma gramatical femenina sugiere que el grafiti haya sido dejado por una peregrina cristiana de Alepo, en la actual Siria.

Si esta lectura se confirma, el registro representa un raro vestigio material de peregrinación femenina en el período medieval.
Símbolos religiosos preservados en las paredes del Cenáculo
Las paredes del Cenáculo también preservaron dibujos y símbolos ligados a la tradición cristiana.
Entre ellos, los investigadores identificaron representaciones de objetos asociados a la Última Cena, como un cáliz, un plato y un pan redondo con un orificio central.
Estos elementos fueron descritos en el estudio como parte del repertorio devocional dejado por visitantes en el espacio sagrado.
La tecnología digital ayudó a revelar inscripciones borradas
Buena parte de estas marcas permaneció invisible por siglos debido al desgaste de la superficie.
Para recuperar los trazos, el equipo usó fotografía multiespectral y una técnica conocida como Imagen de Transformación de Reflectancia, o RTI.
El método permite registrar la superficie bajo diferentes ángulos de iluminación, lo que ayuda a destacar surcos, rasguños y contrastes casi imperceptibles en la observación directa.
Después de la documentación en el lugar, las imágenes pasaron por análisis en laboratorio.
En esta etapa, los registros fotográficos fueron combinados digitalmente para hacer las inscripciones más legibles.
La aplicación de estas técnicas, según los investigadores, permitió identificar elementos que no podían ser distinguidos a simple vista y abrió una nueva línea de lectura para un espacio histórico ya ampliamente estudiado.
El estudio amplía el debate sobre Jerusalén medieval
El historiador Ilya Berkovich, integrante del equipo, afirmó en una nota divulgada por la Academia Austríaca de Ciencias que, cuando se observan en conjunto, las inscripciones ofrecen una visión singular sobre el origen geográfico de los peregrinos.
Según él, la diversidad apuntada por el material es mayor que la sugerida por parte de la investigación tradicional, marcada sobre todo por fuentes occidentales.
Los resultados integran la primera etapa de un proyecto más amplio dedicado a las inscripciones y a los signos heráldicos preservados en el complejo del Monte Sion.
Participan de la iniciativa investigadores de Israel, Austria y Armenia, en una colaboración que reúne arqueología, historia, epigrafía y documentación digital.
El estudio se centra, en este momento, en las paredes del Cenáculo, pero el trabajo podrá avanzar sobre otras áreas del conjunto.

Vestigios materiales ayudan a entender rutas de peregrinación
Las inscripciones no funcionan solo como marcas individuales de presencia.
Para los especialistas, ayudan a documentar rutas de circulación, vínculos religiosos y formas de movilidad entre Europa y Medio Oriente en la Jerusalén medieval.
En lugar de depender solo de crónicas, relatos de viaje o registros administrativos, la investigación añade evidencias materiales producidas por los propios peregrinos.
También en este punto el levantamiento llama la atención de la comunidad académica.
Al analizar vestigios fragmentados, dispersos y por mucho tiempo ignorados, el estudio amplía el repertorio de fuentes disponibles para comprender cómo diferentes grupos cristianos se desplazaban hasta Jerusalén.
El material sugiere una dinámica más amplia de circulación en el período y refuerza la presencia de peregrinos de orígenes diversos en el espacio sagrado.
Al mismo tiempo, el trabajo muestra cómo técnicas de documentación visual pueden alterar la lectura de sitios ya conocidos, sin depender de nuevas excavaciones.
Marcas discretas, casi borradas, comenzaron a ser tratadas como documentos históricos capaces de añadir contexto a debates antiguos sobre la ciudad, sus visitantes y los usos religiosos del espacio.

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