A pesar de los avances en la apertura del mercado, los precios elevados del gas natural continúan siendo un desafío para la industria brasileña y limitan la competitividad.
El sector de gas natural en Brasil vive un momento de transformaciones importantes. Sin embargo, los precios elevados del gas natural permanecen como una barrera significativa para la competitividad de la economía nacional.
El Movimiento Brasil Competitivo (MBC), en asociación con el Ministerio del Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC) y con el apoyo del Ministerio de Minas y Energía (MME), lanzó el Observatorio del Gas Natural.
Esta plataforma inédita, ejecutada por el Centro de Estudios en Regulación e Infraestructura de la Fundación Getulio Vargas (FGV CERI), busca analizar el sector y aportar claridad sobre sus avances y obstáculos.
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Histórico del sector y cambios recientes
A lo largo de las últimas décadas, el gas natural en Brasil ha estado marcado por la fuerte presencia de Petrobras, que controlaba prácticamente todos los contratos de suministro.
Según datos del Observatorio, la participación de la estatal en contratos a largo plazo con distribuidoras cayó de 100% a 69% hasta finales de 2024. Esta cifra demuestra una apertura gradual del mercado.
A pesar de este avance, la competencia aún no llega de manera efectiva al consumidor final. Así, los precios continúan altos y limitan los beneficios económicos para el país.
El Observatorio también mostró que el número de empresas habilitadas para comercializar gas creció, en promedio, 15% al año, alcanzando 226 en agosto de 2025.
No obstante, incluso con más agentes en el sector, muchos de ellos aún no logran operar de manera efectiva. Esto ocurre debido a obstáculos operativos, falta de escala y barreras regulatorias.
Desafíos de la competencia y barreras regulatorias
El número de agentes autorizados a contratar transporte en la red de gasoductos también aumentó 19% al año, alcanzando 149 en agosto de 2025. Además, el mercado libre mostró un avance aún mayor.
El número de consumidores libres creció 70% al año. En febrero de 2025 había 74 consumidores, llegando a 90 en junio del mismo año.
Aun así, el sector sigue restringido a grandes industrias que tienen mayor capacidad de negociación y infraestructura propia. Esto refuerza la concentración del mercado y la dificultad de expansión para empresas de menor tamaño.
Aunque hay muchos agentes autorizados a contratar transporte, solo una parte realmente utiliza la red de gasoductos. Esto indica que los límites están más relacionados con temas comerciales y operacionales que con aspectos regulatorios.
El modelo de contratación de la red es considerado complejo, poco transparente y con baja interoperabilidad. Como resultado, la entrada de nuevos participantes se ve dificultada.
Además, Petrobras sigue desempeñando un papel central como operadora e intermediaria, lo que mantiene barreras significativas al avance de la competencia real.
El impacto de los precios elevados del gas natural
Rogério Caiuby, consejero ejecutivo del MBC, refuerza que, aunque el número de agentes ha crecido, la competencia real aún no se ha consolidado.
Explica que las barreras son regulatorias, operativas y comerciales. Además, los cuellos de botella logísticos como la ausencia de terminales de regasificación y baja integración de la infraestructura interna agravan el problema.
Estos factores impiden que los precios del gas natural en Brasil sigan la tendencia de caída observada en otros países. El valor practicado aquí sigue bien por encima de la media de la OCDE.
En el Nordeste, por ejemplo, el gas es aproximadamente 20% más barato que en el Sudeste. Esta diferencia refleja regulaciones estatales más flexibles, que favorecen el acceso y estimulando la competencia.
Estados que permiten la migración al mercado libre a partir de 10 mil metros cúbicos por día logran incluir pequeñas y medianas empresas.
Por otro lado, los estados que exigen volúmenes mínimos mucho mayores terminan restringiendo la participación de otros consumidores, lo que mantiene la concentración.
Costos para la industria e impacto económico
La falta de competencia efectiva provoca que la industria brasileña pague en promedio R$ 43,65 más por millón de BTUs que en Estados Unidos.
Solo en 2021, esta diferencia representó un impacto de R$ 2,48 mil millones en el Costo Brasil. Esto significa menos competitividad y mayores costos de producción para las empresas instaladas en el país.
De acuerdo con proyecciones del Observatorio del Costo Brasil, una apertura completa del mercado podría generar un ahorro anual de hasta R$ 21 mil millones.
Este ahorro tendría efectos positivos directos en la industria, estimulando nuevas inversiones, generando empleos y aumentando la competitividad internacional de Brasil.
No obstante, para que esto se convierta en realidad, es esencial avanzar en medidas concretas. Estas medidas incluyen la aplicación de la legislación reciente, la expansión de la red de gasoductos y la inversión en terminales de regasificación.
Caminos hacia un futuro más competitivo
Además, es necesario garantizar acceso igualitario a la infraestructura disponible. Sin esto, la concentración del sector continuará y los precios permanecerán elevados.
El desarrollo equilibrado del sector de gas natural depende de una regulación clara y armonizada entre estados. Esta regulación debe evitar distorsiones regionales y garantizar condiciones justas para todos los participantes.
Otro punto fundamental es la modernización de la red de gasoductos. Con mayor integración y transparencia en el modelo de contratación, será posible reducir costos y ampliar la participación de nuevos agentes.
La diversificación de la oferta, mediante un aumento de las importaciones y el estímulo a la competencia, también ayudará a reducir los precios. Esto traerá impactos positivos no solo para grandes industrias, sino también para pequeños y medianos consumidores.
Conclusión: los precios siguen siendo el mayor obstáculo
El sector de gas natural en Brasil vive una fase de cambios importantes. Sin embargo, los precios elevados del gas natural continúan siendo el principal desafío.
A pesar de los avances en la apertura del mercado y en el incremento de nuevos agentes, la competencia aún no se traduce en beneficios reales para los consumidores finales.
Mientras no haya mayor integración de la infraestructura, expansión de la red y aplicación firme de las nuevas reglas, el potencial de reducción de costos no será plenamente alcanzado.
Por lo tanto, liberar este potencial requiere más que buenas intenciones. Requiere inversión, voluntad política y coordinación entre el gobierno, la iniciativa privada y la sociedad.
Solo así el país podrá transformar avances en realidad concreta, convirtiendo el gas natural en una fuente de energía competitiva y accesible para todos.


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