Iniciativa Usa Tecnología Ambiental y Créditos de Carbono para Crear Economía Sostenible Forestal en la Amazonía.
Un proyecto privado creado por empresarios brasileños e italianos está transformando 3 mil hectáreas de la Amazonía en un activo económico sostenible, al unir tecnología ambiental, créditos de carbono y gobernanza financiera en el mercado voluntario de carbono.
Ideado por el economista italiano Fabio Ongaro, CEO de Energy Group Brasil, el emprendimiento nació entre 2021 y 2022, tomó forma en Amazonas y hoy ya genera contratos reales con empresas de logística.
La iniciativa apuesta por medición precisa, certificación internacional y trazabilidad digital para probar que la economía sostenible forestal puede ser viable, escalable y financieramente atractiva.
-
Con tierra, bambú, paja y mortero de cal, un especialista levanta una casa por poco más de US$ 460 y llama la atención por su costo muy inferior al de la construcción tradicional.
-
La ciudad donde los habitantes viven bajo tierra para escapar de 52°C podría ser el retrato del futuro en un planeta cada vez más caliente.
-
Industrias brasileñas aceleran la reducción de emisiones y transforman la sostenibilidad en una estrategia competitiva, impulsando la eficiencia energética, la innovación tecnológica y nuevos beneficios ambientales en la economía.
-
¿Y si el baño de tu casa no necesitara cisterna ni agua? Un inodoro ecológico que utiliza micelio para descomponer residuos humanos localmente surge como una curiosa innovación que ahorra miles de litros al año y comienza a plantear una pregunta inesperada sobre el futuro de los inodoros.
Amazonía en el Centro de un Nuevo Modelo Económico
La Amazonía, mayor selva tropical del planeta, ocupa una posición estratégica en este modelo.
Con alrededor de 700 millones de hectáreas distribuidas en nueve países, el bioma concentra en Brasil aproximadamente el 60% de su área, equivalente a 421 millones de hectáreas.
A pesar de esto, el avance de la deforestación sigue siendo un desafío estructural. Entre 1985 y 2024, el país perdió alrededor de 52 millones de hectáreas de vegetación nativa, según datos de MapBiomas. Aunque cifras recientes indican una disminución, como la reducción del 11,08% en la deforestación entre agosto de 2024 y julio de 2025, según Inpe, el escenario exige soluciones más allá del discurso ambiental.
Es precisamente en este contexto que el proyecto se inserta, proponiendo un camino económico para mantener el bosque en pie.
De la Llamada a la Creación del Amazon Tree
El origen del emprendimiento remonta a una llamada internacional. Durante vacaciones en Europa, Fabio Ongaro recibió una llamada del ingeniero eléctrico italiano Rosário Zaccaria, amigo de mucho tiempo.
Inspirado por una conversación familiar, Zaccaria preguntó si habría una forma práctica de contribuir a la preservación de la Amazonía.
“En ese momento, estaba de vacaciones en el norte de Italia. Estaba en un pequeño balcón con vista a la nieve, esa visión bucólica maravillosa y mi socio también estaba de vacaciones en Lisboa, sentado en su hermoso balcón, que daba al río Tajo”, recuerda Ongaro.
La respuesta vino con pragmatismo. “La idea sería comprar un poco de tierra y dejarla ahí. Eso ya ayuda a preservar el bosque.
Y puede hacerse en una escala menor”, le dijo al amigo, reiterando la necesidad de algo simple, ejecutable y financieramente sostenible.
Tecnología Ambiental Aplicada a la Preservación
El proyecto tomó forma con la creación de Amazon Tree, empresa fundada por Ongaro, Zaccaria y el ingeniero de producción brasileño Jhonathan Santos.
Con recursos propios, el trío adquirió dos propiedades rurales en Rio Preto da Eva, municipio ubicado a unos 80 kilómetros de Manaus.
La inversión inicial, estimada en aproximadamente R$ 5 millones, incluyó la compra de tierras, desarrollo de plataforma digital, certificaciones y estructura jurídica.
La propuesta central es clara: la tierra no se vende. Lo que se comercializa es el servicio ambiental de preservación.
Para ello, el bosque se divide digitalmente en parcelas de 256 metros cuadrados.
Cada una genera un NFT, o Token No Fungible, que funciona como un certificado digital de preservación registrado en blockchain. Esta tecnología ambiental impide la duplicación de créditos y garantiza total trazabilidad.
Créditos de Carbono con Medición y Certificación
La monetización ocurre en el mercado de carbono, más específicamente en el segmento voluntario.
El cálculo del potencial de secuestro de CO₂ utiliza imágenes de satélite, estimaciones de biomasa forestal, densidad y altura de los árboles.
Todo el proceso fue auditado y certificado por Bureau Veritas, referencia global en criterios ESG. Según Ongaro, este sello fue decisivo para abrir negociaciones internacionales.
Actualmente, cada lote está valorado en alrededor de US$ 25.
Si toda el área monitoreada se comercializa en un año, la facturación puede alcanzar US$ 1,5 millones, equivalente a R$ 7,5 millones.
Primeros Contratos y Validación del Modelo
Antes incluso de una expansión comercial amplia, el proyecto ya avanzó en negociaciones con empresas internacionales de los sectores de transporte y logística.
Entonces, una asociación suiza relacionada con el transporte aéreo llegó a mostrar interés en absorber toda el área disponible.
La primera operación, sin embargo, se cerró con la empresa paulista Action Cargo, especializada en logística aérea, marítima y terrestre.
El contrato sirvió como prueba concreta de la viabilidad del modelo.
“El mercado no está carente de discursos ambientales, sino de confianza.
Cuando muestras método, certificación y transparencia, la decisión de compra deja de ser ideológica y pasa a ser económica”, afirma Ongaro.
Economía Sostenible Forestal y Visión Crítica
Aunque actúa directamente con créditos de carbono, el fundador mantiene una visión cautelosa sobre el sector. Para él, la neutralización de emisiones no resuelve por sí sola la crisis climática.
“La respuesta real es reducir emisiones. El crédito es una herramienta de transición, no un fin en sí mismo”, afirma.
Aun así, él ve en Brasil una ventaja estratégica rara. “Agua, biodiversidad y capacidad productiva serán los activos geopolíticos del futuro.
Así, Brasil podría ocupar una posición comparable a la del petróleo en los años 1970, si hay gobernanza y visión a largo plazo.”
Próximos Pasos del Proyecto en la Amazonía
Entre los próximos movimientos evaluados está la posibilidad de duplicar el área preservada, con la adquisición de más 3 mil hectáreas.
Entonces, otra alternativa es abrir la plataforma a otros propietarios de tierras, ampliando el alcance de la economía sostenible forestal.
Así, la decisión final dependerá del equilibrio entre escala, retorno financiero e impacto ambiental. “No estamos construyendo un proyecto filantrópico, ni un fondo especulativo.
Entonces estamos probando si es posible hacer que el bosque valga más en pie que talado y todo indica que sí”, concluye Ongaro.

Seja o primeiro a reagir!