Científicos Revelan Descubrimiento de una Estructura Gigantesca que se Extiende por 300 km en el Subsuelo de la Luna
Imagina una estructura tan masiva que, incluso enterrada a kilómetros de profundidad, logra deformar la superficie de un cuerpo celeste. Este es exactamente el caso de una anomalía detectada bajo la Cuenca del Polo Sur-Aitken, en el lado más distante de la Luna.
En 2019, científicos planetarios hicieron un descubrimiento sorprendente: una masa densa escondida bajo esta cuenca, con una masa de 2,18 quintillones. Para ponerlo en perspectiva, es como si una estructura cinco veces el tamaño de Hawái estuviera soterrada allí.
Esta cuenca, con cerca de 2.500 kilómetros de diámetro, es uno de los cráteres más grandes del Sistema Solar. Los científicos ya la habían estado estudiando durante un tiempo, fascinados por su importancia geológica y por las respuestas que podrían ofrecer sobre los primeros días de la Luna. El descubrimiento de la anomalía debajo de ella, sin embargo, abrió puertas a nuevas hipótesis y posibilidades.
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El Descubrimiento que Cambió Todo
El equipo responsable del descubrimiento utilizó datos de la misión Gravity Recovery and Interior Laboratory (GRAIL) de la NASA. El GRAIL detecta variaciones en el campo gravitacional lunar, posibilitando la identificación de áreas más densas en el subsuelo. Cuando se detectó una anomalía, los investigadores notaron que su efecto gravitacional era tan intenso que había tirado el fondo de la cuenca hacia abajo, hundiéndolo casi una milla.
No es poca cosa: esta masa densa bajo la Cuenca del Polo Sur-Aitken está afectando y modificando la estructura de la Luna. Para quienes están acostumbrados a ver la Luna como un cuerpo estéril y relativamente estático, este descubrimiento sugiere que aún existen muchos secretos bajo su superficie aparentemente calma.

¿Qué Puede Ser Esta Anomalía?
Los científicos discutieron dos hipótesis principales para explicar qué sería esta masa. Una posibilidad es que sea un remanente de un asteroide que colisionó con la Luna hace unos 4 mil millones de años, durante el período de intenso bombardeo que marcó el inicio del Sistema Solar.
Este impacto habría formado la propia Cuenca del Polo Sur-Aitken y dejado el núcleo metálico del asteroide incrustado en el camino lunar, sin poder penetrar hasta el núcleo de la Luna. Este tipo de impacto es raro y ayuda a ilustrar cómo la Luna – y, posiblemente, otros cuerpos planetarios – preserva señales de su historia antigua.
La segunda teoría es que la masa esté compuesta de óxidos densos formados a partir del magma inicial de la Luna, que habría solidificado y cristalizado con el tiempo. Durante las primeras fases de formación de la Luna, probablemente tuvo un «océano de magma» en su superficie, donde materiales más ligeros subieron y formaron la corteza, mientras que los más densos se hundieron, formando el manto.
Este proceso pudo haber dejado una concentración de material denso justo donde se encuentra la Cuenca del Polo Sur-Aitken.
Ambas teorías son intrigantes y tienen enormes implicaciones para la comprensión de la geología lunar. Si la anomalía realmente es un residuo de un impacto, entonces este descubrimiento confirma que la Luna preserva señales de su formación violenta y de las colisiones que ayudaron a moldear el Sistema Solar como los encuentros.
Por otro lado, si es un remanente del océano de magma, entonces hay mucho más por entender sobre la manera en que la Luna se enfrío y formó sus capas.
Explorando el Futuro de la Cuenca del Polo Sur-Aitken
La anomalía de la Cuenca del Polo Sur-Aitken ya está influyendo en planes de futuras misiones. El interés internacional en la exploración lunar se ha impulsado en parte por la promesa de nuevos descubrimientos geológicos. La misión Artemis 3, de la NASA, por ejemplo, pretende llevar astronautas al Polo Sur de la Luna pronto, y la India, con su programa espacial en expansión, también está desarrollando misiones para explorar esta región.
Otros descubrimientos recientes indican que el lado oculto de la Luna aún reserva sorpresas. Por ejemplo, se encontró una estructura emitiendo calor bajo los cráteres Compton y Belkovich, lo que sugiere la existencia de otras áreas geológicamente activas. La investigación lunar está lejos de ser concluida, y cada nuevo descubrimiento refuerza el potencial de la Luna como un laboratorio natural para entender los procesos de formación planetaria.
La Luna bajo una Nueva Mirada
La Cuenca del Polo Sur-Aitken ya ha sido notable por su tamaño y por ser una de las mayores cicatrices del Sistema Solar. Pero ahora, con la revelación de esta anomalía de masa, la región se vuelve aún más fascinante. Es increíble pensar que, incluso después de décadas de exploración y estudio, la Luna todavía puede sorprender con misterios que desafían nuestro conocimiento.
Para quienes se interesan en la astronomía, la Cuenca del Polo Sur-Aitken es un poderoso recordatorio de que el pasado de la Luna está lejos de ser totalmente comprendido. Al observar la Luna llena en el cielo, podemos recordar que, incluso sin verla, esta estructura densa y antigua está allí, escondida y esperando que sigamos explorando los secretos de nuestro Sistema Solar.

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