Los albañiles utilizan un ingrediente común de la cocina para controlar el tiempo de fraguado del concreto en días calurosos y mejorar el acabado de losas y pisos residenciales. La práctica tradicional regresa con fuerza en 2025.
En obras de pequeño y mediano porte en Brasil, albañiles y maestros de obras utilizan una técnica tradicional para controlar el tiempo de fraguado del concreto en días de temperatura elevada: la adición de pequeñas cantidades de azúcar común o melaza disueltas en el agua de mezcla.
Esta práctica, registrada en diversas regiones del país, permite que el concreto permanezca plástico por más tiempo, facilitando el lanzamiento y el apisonamiento en losas, pisos y elementos estructurales residenciales.
El azúcar actúa directamente en la reacción de hidratación del cemento Portland, retrasando el inicio del fraguado sin interrumpir el proceso de ganancia de resistencia a largo plazo.
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Los profesionales informan que la técnica se mantiene viva en obras donde el concreto se dosifica manualmente o en hormigoneras de pequeño tamaño.
En climas cálidos, el concreto convencional puede comenzar a fraguar en menos de una hora, dificultando el nivelado y aumentando el riesgo de juntas frías.
Con la adición controlada del aditivo casero, el tiempo útil de trabajabilidad se extiende, permitiendo acabados más uniformes.
Cómo el azúcar retrasa el fraguado del concreto
La base química de la acción retardadora está en la capacidad de la sacarosa de interferir en la disolución inicial de los compuestos del clínker, principalmente el aluminato tricálcico.

Estudios técnicos y ensayos de laboratorio realizados por fabricantes de cemento y universidades confirman que dosificaciones muy bajas del orden de 0,05% a 0,2% en relación con la masa de cemento son suficientes para retrasar el fraguado por horas, dependiendo de la temperatura ambiente.
La melaza, subproducto de la producción de azúcar, presenta un efecto similar al contener sacarosa y otros carbohidratos reductores.
Dónde los albañiles aplican la técnica con más frecuencia
Albañiles experimentados en estados como São Paulo, Minas Gerais y Goiás aplican el método desde hace décadas, especialmente en las concretizaciones de losas trenzadas y contrapisos donde el transporte de la mezcla se realiza manualmente.
La práctica gana relevancia en 2025 ante el aumento en el precio de aditivos retardadores industriales y la frecuencia de olas de calor intenso.
En obras residenciales, el costo adicional queda prácticamente nulo, ya que el azúcar de cocina o la melaza común son items de fácil adquisición.
Proporción segura utilizada en obras reales
La proporción más citada por profesionales en campo se encuentra entre 50 y 200 gramos de azúcar por saco de cemento de 50 kg, siempre disuelto previamente en agua para asegurar una distribución uniforme.
Esta cantidad corresponde a cerca de 0,1% a 0,4% del peso del cemento, rango considerado seguro en ensayos prácticos reportados.
El azúcar incorpora microburbujas y reduce la velocidad de formación de los cristales de hidratación inicial, manteniendo el concreto fluido por un período mayor.
Resultados de pruebas con azúcar en el concreto
En pruebas comparativas realizadas en laboratorio, los concretos con adición de 0,05% de sacarosa mostraron un retraso de dos a cuatro horas en el inicio del fraguado a temperaturas superiores a 30°C.
El mismo ensayo registró que la resistencia a la compresión a los 28 días fue igual o ligeramente superior a la del concreto de referencia, siempre que la dosificación no superase el 0,25%.
Otro efecto observado consiste en la mayor homogeneidad de la mezcla, reduciendo la segregación en concretos con un alto factor agua-cemento.
Ventajas en días de calor intenso
En las regiones del Nordeste y Centro-Oeste, donde las temperaturas frecuentemente superan 35°C, los albañiles utilizan la técnica para evitar que el concreto se endurezca dentro de la hormigonera durante el transporte corto.
El concreto aditivado mantiene el slump por más tiempo, permitiendo una vibración adecuada y disminuyendo los vacíos internos.
La aplicación más común ocurre en concretos estructurales ligeros, como losas prefabricadas, vigas y revestimientos.
Reducción de fisuras por control térmico
Los profesionales destacan que el retraso controlado distribuye el calor de hidratación de forma más gradual, contribuyendo a menor incidencia de fisuras por retracción térmica.
En ensayos de calorimetría, la curva de liberación de calor muestra un pico desplazado hacia edades más avanzadas, beneficiando piezas de mayor volumen.
La melaza, al ser más viscosa, también mejora ligeramente la cohesión de la mezcla fresca, facilitando el bombeo manual o mecánico a cortas distancias.
Cuidados y limitaciones de la técnica
Los fabricantes de cemento advierten que la técnica requiere pruebas previas en cada lote, ya que la reactividad varía según el tipo de cemento y la finura de molienda.
Cementos CP V-ARI, de alta resistencia inicial, responden más intensamente al aditivo casero que los cementos con puzolana.
En concretaciones realizadas a temperaturas entre 28°C y 38°C, el retraso promedio observado está entre 90 y 180 minutos adicionales en relación al concreto sin adición.
El aumento de resistencia final se mantiene, con valores a los 28 días dentro de la franja esperada para la mezcla utilizada.
El secado superficial ocurre de manera más controlada, reduciendo la formación de costras que dificultan el acabado con la llana.
Pequeños constructores informan sobre ahorros indirectos por reducción de pérdidas debido al endurecimiento prematuro de la mezcla no utilizada.
Cuándo evitar el uso de azúcar o melaza
El método se aplica exclusivamente en concretos no armados expuestos a alta agresividad o en estructuras de gran responsabilidad, donde aditivos certificados son obligatorios.
En obras internas o elementos secundarios, el uso sigue siendo difundido entre autónomos y equipos de reforma.
El costo por metro cúbico de concreto es inferior a un real cuando se compara con retardadores comerciales de igual eficacia.
Los profesionales experimentados disuelven el azúcar o la melaza en parte del agua antes de comenzar la mezcla, asegurando una incorporación completa.
La mezcla resultante presenta mayor tiempo abierto para correcciones de nivel y eliminación de burbujas de aire.
En días de calor intenso registrados en 2025, la técnica evita paradas forzadas en la concretación de losas residenciales de hasta 100 metros cuadrados.
El concreto mantiene una trabajabilidad suficiente para el rastrado manual incluso después de dos horas de mezcla.
La resistencia a los siete días puede mostrar una leve reducción, pero se recupera completamente a los 28 días en condiciones normales de curado.
Los albañiles transmiten el conocimiento de forma oral, ajustando la dosificación según la sensación de la masa en la hormigonera.
La práctica refuerza la búsqueda de soluciones accesibles en un momento de aumento en los insumos industriales.
El concreto aditivado muestra una menor tendencia a la retracción plástica en superficies expuestas al sol directo durante el curado inicial.
En informes de campo, las piezas concretadas con el método presentan una superficie más lisa y menos rajada después del curado.
La técnica se restringe a dosificaciones precisas, ya que cantidades superiores al 0,5% pueden comprometer permanentemente la hidratación.
¿Has utilizado o presenciado el uso de azúcar o melaza para controlar el fraguado del concreto en alguna obra?


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