Ama de casa que llegó a pesar más de 300 kilos recupera autonomía y autoestima en hospital público de Río, referencia en el tratamiento de obesidad extrema.
Internada hace seis meses en el Instituto Estadual de Diabetes e Endocrinologia (IEDE), en Río de Janeiro, Viviane da Silva Moreira sorprendió al equipo médico al perder 120 kilos mientras aguarda la realización de una cirugía bariátrica. El hospital es el único de la red pública del estado especializado en obesidad grave, y mantiene una estructura adaptada para acoger pacientes que enfrentan limitaciones severas de movilidad.
Según el portal de G1, antes de la internación, Viviane dependía integralmente de sus hijos para realizar tareas básicas, como levantarse de la cama o ducharse. Hoy, ella celebra cada pequeño logro y dice que el tratamiento la hizo recuperar lo que más había perdido: la esperanza.
El tratamiento que va más allá de la cirugía
El Instituto Estadual de Diabetes e Endocrinologia es referencia nacional en la atención de personas con obesidad grave.
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Obra maestra en España, en construcción desde 1882, recibe 4,8 millones de visitas al año y impresiona por su gigantismo y su arquitectura.
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Atraído cerca de 250 mil personas por año, un faro a 200 metros del mar, sobre un acantilado de 60 metros de altura, en la costa del Mar del Norte, en Dinamarca, se convierte en uno de los ejemplos más impresionantes de cómo la naturaleza puede amenazar construcciones históricas.
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La casa más estrecha del mundo tiene solo 63 centímetros de ancho, pero por dentro puede albergar baño, cocina, dormitorio, oficina e incluso dos escaleras.
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En medio del mar, estas enormes estructuras de concreto y acero, construidas por la marina británica para proteger rutas marítimas estratégicas, parecen haber salido de la película Guerra de las Galaxias.
Para acoger pacientes con seguridad, el hospital adaptó camas, consultorios y equipos reforzados incluyendo sillas especiales, manguitos de presión ampliados y cintas métricas a medida.
De los 15 lechos de internación, siete están adaptados para obesos mórbidos, y el equipo multidisciplinar trabaja en conjunto con nutricionistas, psicólogos, educadores físicos, asistentes sociales y fisioterapeutas.
El enfoque va más allá de la pérdida de peso: se trata de devolver autonomía, autoestima y calidad de vida.
Según la coordinación de la enfermería, la rápida pérdida de peso de pacientes como Viviane es el resultado de un proceso continuo de reeducación alimentaria, fisioterapia y acompañamiento emocional.
“El tratamiento es para toda la vida”, destaca el médico Rafael da Costa, coordinador del sector.
La historia de Viviane: de 300 kilos a la superación
Viviane llegó al IEDE pesando más de 300 kilos, debilitada y sin poder caminar. Hoy, tras seis meses de internación, ella relata con emoción los cambios en su cuerpo y mente.
“Llegué sin esperanza, pensando que no iba a poder vivir más. Ahora veo que estoy venciendo”, dijo.
Aunque está lejos de sus hijos y de la rutina familiar, afirma que el tratamiento la enseñó a valorar el proceso.
“Quería irme, pero cuando miro mi evolución, pienso que no quiero rendirme. Voy a vencer”, refuerza.
La cirugía bariátrica, prevista como parte del tratamiento, será el próximo paso de una jornada que ya transformó no solo su cuerpo, sino también su forma de verse a sí misma.
Otras historias que inspiran: el caso de Gláucia
Viviane no es un caso aislado. La ama de casa Gláucia Silva, también internada en el IEDE, pasó de 330 a 147 kilos y recuperó totalmente su autonomía.
“Antes no tenía vida. No caminaba, no salía de la habitación. Hoy puedo ducharme sola y cuidar de mi familia”, cuenta.
A los 42 años, Gláucia sigue firme en la búsqueda de alcanzar dos dígitos en la balanza. Para ella, el éxito no está solo en la pérdida de peso, sino en el cambio mental y emocional que proporciona el tratamiento.
“La transformación necesita comenzar en la mente y en el corazón”, afirma.
Un trabajo de equipo y de propósito
El IEDE realiza, en promedio, mil atenciones por mes solo en el sector de endocrinología, y cerca de 400 pacientes reciben acompañamiento integral del equipo multidisciplinar.
Alrededor de 250 personas con obesidad de grados 4 y 5 están en tratamiento continuo en la unidad.
Cada avance es seguido de cerca por profesionales que ven el tratamiento como un proceso de reconstrucción de vidas.
El equipo destaca que no todos los pacientes son candidatos a la cirugía bariátrica, y que la pérdida de peso sostenible exige reeducación y soporte emocional constante.
La historia de Viviane es un retrato de la lucha silenciosa de miles de brasileños que enfrentan la obesidad grave y encuentran en la red pública una oportunidad real de reinicio.
Más que preparar el cuerpo para una cirugía bariátrica, el tratamiento devuelve dignidad, movimiento y esperanza.
¿Y tú? ¿Crees que el sistema público de salud ofrece el soporte adecuado a quienes luchan contra la obesidad? Deja tu opinión en los comentarios; historias como la de Viviane muestran que la lucha contra el peso es también una lucha por la vida, el acogimiento y el respeto.

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