Proyecto latinoamericano reaprovecha botellas PET como piezas de construcción y transforma residuos en parte de la estructura de viviendas para familias vulnerables, con un método que implica rellenado, montaje y revestimiento con barro, además de números que llaman la atención por el volumen de material usado en cada obra.
La boliviana Ingrid Vaca Diez lidera el proyecto Casas de Botellas, iniciativa que reaprovecha botellas PET como parte de la estructura de viviendas dirigidas a familias en situación de vulnerabilidad en la ciudad de Warnes, en el departamento de Santa Cruz.
A lo largo de los años, el método ha ganado escala y ya ha resultado en más de 300 casas en países como Bolivia, Argentina, México, Panamá y Uruguay, según publicaciones que siguen la trayectoria del proyecto en la región.
Cómo la botella PET se convierte en “ladrillo” en la obra
En la técnica descrita en reportajes sobre el proyecto, las botellas se rellenan con materiales de reaprovechamiento, como leche en polvo vencida, hollín, arena o estiércol, y pasan a funcionar como piezas rígidas para formar las paredes.
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Una vez posicionadas y fijadas en el conjunto, estas botellas son recubiertas con una capa de barro o arcilla, etapa que da acabado y contribuye a reforzar la superficie, según descripciones divulgadas por sitios ambientales.
Aunque la composición del relleno y del revestimiento varía según el lugar y la disponibilidad de insumos, la lógica es mantener el plástico fuera del descarte y, al mismo tiempo, reducir costos usando residuos y materiales de bajo precio.
Cuántas botellas por metro cuadrado entran en la construcción
En promedios citados por diferentes textos que relatan el proyecto, la cuenta llega a alrededor de 80 botellas por metro cuadrado, número que puede cambiar según el tamaño del envase y el diseño de la construcción planificada.
Este tipo de estimación ayuda a dimensionar la logística del trabajo, dado que la construcción depende de recolección, clasificación y almacenamiento, además del rellenado y el montaje, etapas que requieren tiempo y coordinación dentro de la comunidad atendida.

Primera casa de 170 m² y el hito de las 36 mil botellas
La primera obra atribuida a Ingrid Vaca Diez aparece fechada del año 2000 en publicaciones brasileñas, con 170 m² de área y uso aproximado de 36 mil botellas PET, dato que suele repetirse como hito inicial.
El volumen impresiona porque transforma un residuo común en elemento de construcción y, en la práctica, sirve de vitrina para explicar el método en talleres y demostraciones, ampliando la circulación de la idea más allá de Warnes.
Expansión de Casas de Botellas en América Latina
Con el crecimiento del proyecto, relatos publicados en portugués y español apuntan que la iniciativa ha llegado a otros puntos de América Latina, con viviendas entregadas a familias afectadas por pobreza, exclusión social y falta de acceso a vivienda formal.

En este contexto, la propia Ingrid también es citada como interesada en llevar la propuesta a Brasil, donde la magnitud del consumo de plástico y el avance de redes de reciclaje podrían facilitar la obtención de las botellas necesarias.
La comparación con el escenario brasileño aparece, en general, ligada a la crisis de vivienda y al aumento de la población en situación de calle, pero el número de “más de 220 mil” citado en algunos textos no es el dato más reciente disponible.
En abril de 2025, la Agencia Brasil informó que registros del CadÚnico indicaban más de 335 mil personas en situación de calle en el país, con énfasis en la existencia de subnotificación e inconsistencias históricas en la serie.
Desafío de escala y logística en viviendas con plástico reciclado
La propuesta de Casas de Botellas suele ser presentada como respuesta práctica para familias sin condiciones de construir con materiales tradicionales, al mismo tiempo que intenta reducir el impacto ambiental del descarte, según relatos reunidos en reportajes.
Aun así, la expansión del modelo depende de factores como movilización local, acceso a insumos para el revestimiento, capacitación y articulación con donantes, puntos mencionados en textos que describen la rutina del trabajo.

Al transformar una botella en unidad de construcción, el método también impone un desafío logístico que rara vez aparece en números simples, porque involucra flujo constante de material, espacio para almacenamiento y estandarización mínima para no comprometer la obra.
Sin prometer una solución única para el déficit habitacional, la iniciativa ha pasado a ser citada como ejemplo de tecnología social replicable, sobre todo en regiones donde la vivienda precaria convive con un gran volumen de residuos plásticos.
Si la disponibilidad de botellas y la necesidad de vivienda continúan creciendo lado a lado en tantos lugares, ¿qué tipo de política pública o asociación local podría ser capaz de transformar experiencias como la de Warnes en alternativas estables, con escala y seguridad?

O que ela coloca dentro das garrafas pet pra equilibrar e não amassar no futuro?
Muito bacana o projeto dela , poderia tentar,aqui no Brasil.
Muita propaganda nas sua materias,quase ñ consegue let.zexagero.
Tenho dúvida Qto a durabilidade, pois barro é fàcilmente destruído com chuvas fortes.
Não é não viu. A durabilidade de casa feita de barro é bastante.