Escasez de profesionales, salarios altos y exigencia práctica exponen un cambio silencioso en el mercado de tecnología brasileño, donde el diploma pierde protagonismo y el portafolio gana peso decisivo en la disputa por vacantes cada vez más técnicas y competitivas.
La evaluación del historial académico ha perdido espacio en el mercado de tecnología brasileño, donde las empresas han comenzado a priorizar evidencias concretas de entrega, incluso ante un escenario marcado por la escasez de profesionales calificados, salarios elevados y un crecimiento continuo de la demanda por especialistas.
Fue en este contexto que el desarrollador Pedro Lima publicó, en LinkedIn, una afirmación que resume una práctica ya difundida entre reclutadores: “Nadie te contratará por tu historial académico”, al relatar su experiencia aún al inicio de la carrera en Ciencias de la Computación.
Durante el primer año del curso, Lima afirma haber trabajado en desarrollo web como freelancer, creado bots para Telegram utilizando lenguajes como Python, JavaScript y Java, además de participar en hackathons, experiencia que, según él, pesó más que el rendimiento académico.
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Al describir su trayectoria, el desarrollador destacó que “la universidad me dio la base teórica. El mercado me dio la experiencia”, añadiendo que los reclutadores tienden a evaluar lo que se ha construido efectivamente, y no las notas obtenidas en disciplinas como Cálculo.
El mercado de tecnología prioriza la experiencia práctica
Este entendimiento también aparece en las declaraciones de profesionales de recursos humanos y ejecutivos del sector, que refuerzan el cambio de criterios en las selecciones, especialmente en áreas técnicas donde la aplicación práctica del conocimiento se ha vuelto determinante.
Según Veridiana Bicalho, gerente de Recursos Humanos de XP Educación, el factor decisivo ya no está vinculado a la institución educativa, sino a la capacidad de entrega del candidato, con un análisis centrado en el portafolio, proyectos desarrollados y adaptación al ambiente de trabajo.

En la misma dirección, Leonardo Matsumota, del área de desarrollo de negocios de AWS, evalúa que el diploma aún cumple una función importante como base formativa, aunque no es suficiente para garantizar evolución o permanencia en la carrera en tecnología.
Déficit de profesionales en TI en Brasil
Aunque la demanda por profesionales sigue siendo elevada, el acceso a las vacantes no ocurre de forma automática para quienes concluyen la formación académica sin experiencia práctica, lo que evidencia un desajuste estructural entre la educación y el mercado.
Datos de Brasscom indican que Brasil forma alrededor de 53 mil profesionales de tecnología por año, mientras que la demanda media anual gira en torno a 159 mil nuevas posiciones, generando un déficit acumulado superior a 530 mil vacantes no cubiertas entre 2021 y 2025.
A pesar de este volumen expresivo de oportunidades, las empresas informan dificultades para cubrir posiciones que exigen familiaridad con herramientas utilizadas en el día a día, además de la capacidad de actuar con autonomía y resolver problemas reales.
En este escenario, los procesos de selección han comenzado a valorar repositorios públicos, proyectos propios, participación en comunidades técnicas y rendimiento en pruebas prácticas, reduciendo el peso del historial académico como principal criterio de selección.
Como consecuencia, los candidatos que llegan al mercado solo con el diploma enfrentan una mayor dificultad inicial, mientras que aquellos que desarrollan proyectos paralelos, contribuyen en plataformas colaborativas o acumulan experiencias prácticas tienden a destacarse.
Los salarios en TI reflejan el nivel de experiencia
Aun así, la formación universitaria no ha perdido relevancia, especialmente en aspectos como lógica, estructura de datos, arquitectura de sistemas y fundamentos teóricos que sustentan el desarrollo de soluciones más complejas.
El diferencial, sin embargo, ha pasado a ser la combinación entre teoría y práctica, exigiendo que los estudiantes construyan un repertorio técnico a lo largo de la carrera, en lugar de depender exclusivamente del contenido formal ofrecido por las instituciones educativas.
La atractividad del área de tecnología también se explica por los salarios, que siguen por encima de la media nacional, aunque la distribución de los ingresos revela una fuerte dependencia del nivel de experiencia y especialización técnica.
Un estudio de Código Fonte TV señala un promedio CLT de R$ 4.154 para profesionales junior, R$ 7.840 para nivel pleno y R$ 15.635 para senior, mientras que la Encuesta de Actividades en Tecnología de la Información registra un salario promedio general de R$ 7.666 en 2025.
Al observar estas franjas, se hace evidente que la progresión salarial acompaña principalmente la complejidad de las funciones desempeñadas y la escasez de profesionales experimentados, y no solo la obtención de un diploma superior.
En áreas más avanzadas, como inteligencia artificial, aprendizaje automático y arquitectura de sistemas, las remuneraciones pueden alcanzar niveles significativamente más altos, con franjas superiores a R$ 20 mil mensuales en diversas posiciones especializadas.
Aun así, el acceso a estos niveles exige una trayectoria consolidada, dominio técnico profundo y un historial de actuación en proyectos relevantes, factores que no dependen exclusivamente de la formación académica tradicional.
La entrada en el mercado de TI exige portafolio y práctica
Al analizar el conjunto de datos y relatos, el mercado de tecnología en Brasil evidencia una transformación en los criterios de entrada y progresión profesional, desplazando el enfoque del diploma a la capacidad comprobada de ejecución.
En este ambiente, la dificultad reportada por los principiantes no está necesariamente en la falta de vacantes, sino en la ausencia de experiencia práctica que permita competir en procesos de selección cada vez más técnicos y orientados a resultados.
Con esto, trayectorias como la de Pedro Lima dejan de ser una excepción y pasan a ilustrar una lógica más amplia, en la cual el aprendizaje continuo, la construcción de portafolio y la vivencia práctica se convierten en elementos centrales para la inserción y crecimiento en el área.


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