Estudio de la agencia espacial, en asociación con científicos alemanes, investiga fenómeno profundo en el Océano Atlántico que intriga a los científicos
Científicos de la NASA y de la agencia aeroespacial alemana (DLR) identificaron una amplia y misteriosa anomalía gravitacional localizada en el Océano Atlántico, cerca de la costa de África. Según detalla Fatos Desconhecidos, el descubrimiento, hecho por satélites, revela patrones extraños en el fondo del mar, con bandas de gravedad reducida y aumentada que se extienden por miles de kilómetros.
Este fenómeno plantea cuestiones complejas sobre los procesos internos del planeta, muy por debajo de la superficie. La investigación busca entender qué está causando esta perturbación y si estaría conectada a otra anomalía conocida en la misma región, esta de naturaleza magnética, que afecta directamente a los satélites e incluso a la Estación Espacial Internacional (ISS).
¿Qué encontraron los satélites de la NASA?
La detección inicial se produjo en 2007, a través de los satélites de la misión Grace (Gravity Recovery and Climate Experiment). Según Fatos Desconhecidos, estos satélites capturaron un patrón inesperado en las profundidades del Atlántico: una banda de gravedad reducida al lado de otra de gravedad aumentada, formando una “señal” que se extendía por más de 7.000 kilómetros.
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Lo que más intrigó a los investigadores de la NASA fue la coincidencia de esta señal gravitacional con una agitación geomagnética observada en la misma área. La conclusión fue inmediata: no se trataba de un simple cambio en la superficie oceánica. El fenómeno debía tener origen en algo mucho más profundo, localizado en el corazón del planeta.
La diferencia de la famosa anomalía magnética
Es crucial diferenciar esta anomalía gravitacional de la Anomalía Magnética del Atlántico Sur (AMAS), aunque puedan estar relacionadas. La AMAS, descubierta en 1958, es un área donde el campo magnético de la Tierra es significativamente más débil. En ella, el cinturón de radiación de Van Allen, que protege al planeta, “se sumerge” más cerca de la superficie.
De acuerdo con Fatos Desconhecidos, esta debilidad magnética permite que partículas de energía solar alcancen más fácilmente a los satélites en órbita baja. Los instrumentos de naves espaciales pueden fallar al pasar por allí, y la misma Estación Espacial Internacional (ISS) tuvo que recibir un revestimiento especial para lidiar con la exposición extra a la radiación en esa región. El origen de la AMAS también está en el interior de la Tierra, vinculada al movimiento del hierro fundido en el núcleo.
Bridgmanita: la clave del misterio en el manto de la Tierra
La explicación para la anomalía gravitacional (y su posible conexión con la magnética) parece estar a casi 3.000 kilómetros de profundidad. Fatos Desconhecidos apunta a un mineral abundante, pero poco conocido en la superficie: la Bridgmanita. Este mineral es crucial para entender los cambios dinámicos de nuestro planeta.
Bajo las presiones y temperaturas extremas del manto (la capa entre la corteza y el núcleo), la Bridgmanita sufre una transformación sorprendente. Ella cambia su estructura cristalina a silicatos de magnesio, lo que altera drásticamente su densidad. En la práctica, es una “metamorfosis” interna que redistribuye grandes masas de material rocoso en cuestión de pocos años, un abrir y cerrar de ojos en términos geológicos.
Este rápido cambio en los minerales del manto parece ser el verdadero origen de las anomalías gravitacionales detectadas por los satélites de la NASA. Fatos Desconhecidos también menciona que esta transformación está vinculada a un fenómeno llamado “diomagnetic jerk (espasmo geomagnético)”, una sacudida repentina en el campo magnético, sugiriendo que el manto y el núcleo líquido “conversan” de formas que la ciencia aún está comenzando a descifrar.
¿Por qué este descubrimiento es tan importante?
La investigación de la NASA y sus socios refuerza que la Tierra no es un planeta estático. Por el contrario, es un organismo geológico vivo y dinámico. Procesos subterráneos complejos están constantemente influyendo no solo en la gravedad que sentimos, sino también en el campo magnético que nos protege de la radiación espacial.
Para los científicos, descifrar este rompecabezas es como abrir una ventana al corazón del planeta. Entender cómo y con qué frecuencia estas masas se redistribuyen es fundamental. Según Fatos Desconhecidos, este conocimiento puede tener impactos directos en la comprensión del movimiento de las placas tectónicas, en la actividad volcánica y, potencialmente, incluso en los cambios climáticos a largo plazo.
El descubrimiento de la NASA sobre la anomalía gravitacional en la costa africana es un recordatorio fascinante de que, a pesar de todos los avances en la exploración espacial, los mayores misterios pueden estar literalmente bajo nuestros pies. El estudio de la Bridgmanita y la compleja danza entre el manto y el núcleo de la Tierra apenas está comenzando.
La complejidad del interior de nuestro planeta es impresionante. ¿Te imaginabas que el campo magnético y la gravedad podrían cambiar tan rápido por causa de minerales profundos? ¿Qué más crees que la ciencia todavía necesita descubrir sobre la Tierra? ¡Deja tu opinión en los comentarios!


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