La NASA destacó una imagen capturada de la Estación Espacial Internacional por la astronauta Nichole Ayers que muestra un chorro gigantesco, un rayo raro que dispara hacia arriba desde la cima de una tormenta y alcanza casi 100 kilómetros de altitud en dirección al espacio.
La mayoría de las personas conoce los rayos como descargas eléctricas que caen del cielo hacia la tierra. Pero la NASA llamó la atención sobre una imagen que muestra exactamente lo contrario: un rayo disparando hacia arriba, desde la cima de una tormenta en dirección al borde del espacio. La foto fue tomada el 3 de julio de 2025 por la astronauta Nichole Ayers, a bordo de la Estación Espacial Internacional, y muestra lo que los científicos clasifican como un «chorro gigantesco», una descarga eléctrica tan rara que pocos instrumentos en la Tierra pueden registrarla.
El fenómeno puede parecer solo un espectáculo visual, pero la NASA observa atentamente por razones prácticas. Los rayos a grandes altitudes pueden interactuar con la ionosfera, complicar la seguridad de la aviación y de naves espaciales e influir en la química de la alta atmósfera. La imagen publicada por la NASA no es solo bonita. Forma parte de un esfuerzo científico para entender eventos que conectan capas atmosféricas que normalmente se estudian de manera separada y que pueden afectar sistemas de comunicación, pronósticos meteorológicos y incluso modelos climáticos.
Qué es el chorro gigantesco que aparece en la foto divulgada por la NASA

El rayo capturado en la imagen pertenece a una familia de fenómenos llamados eventos luminosos transitorios, que incluye sprites rojos, chorros azules y anillos de luz conocidos como ELVES.
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Los pilotos han informado sobre destellos extraños en la cima de tormentas durante décadas, pero los primeros registros confirmados por la ciencia solo surgieron en 1989, lo que hace de este un campo de investigación sorprendentemente reciente para algo tan visualmente impactante.
Los chorros gigantescos son científicamente importantes porque forman lo que la NASA describe como un puente eléctrico entre la cima de las nubes de tormenta, a unos 20 kilómetros de altitud, y la atmósfera superior, a unos 100 kilómetros.
Esta descarga deposita una cantidad significativa de carga eléctrica en el camino, conectando regiones que normalmente no interactúan de forma directa. La astronauta Nichole Ayers pensó inicialmente que había capturado un sprite, pero la NASA confirmó que el fenómeno era algo aún más raro.
Por qué la Estación Espacial Internacional es el mejor lugar para estudiar estos rayos
Desde el suelo, observar rayos que disparan hacia arriba es casi imposible. Estamos mirando a través de nubes hacia otras nubes, lo que hace que la detección sea extremadamente difícil cuando el fenómeno ocurre por encima de la tormenta. Desde la Estación Espacial Internacional, la perspectiva es completamente diferente.
Los instrumentos pueden observar tormentas desde arriba, y la NASA señala que estas observaciones pueden mejorar los modelos atmosféricos utilizados para pronósticos meteorológicos y climáticos.
Uno de los equipos fundamentales es el Monitor de Interacciones Atmósfera-Espacio (ASIM), de la Agencia Espacial Europea, instalado en la parte exterior del laboratorio Columbus de la estación desde 2018.
El ASIM tiene una masa de 314 kilogramos y registra observaciones mientras la estación viaja a 28,800 kilómetros por hora, lo que permite cubrir una área enorme en un solo paso nocturno. Es este tipo de infraestructura orbital la que hace posible capturar fenómenos que duran milisegundos y que los observadores en tierra casi nunca perciben.
Las cámaras que registran rayos a 100 mil imágenes por segundo
No toda la ciencia sobre rayos espaciales proviene de instrumentos externos de la estación. El experimento Thor Davis, apoyado por la NASA y la Agencia Espacial Europea, utiliza una cámara que detecta cambios de contraste y puede capturar el equivalente a 100 mil imágenes por segundo consumiendo solo unos pocos vatios de energía.
Esta velocidad es esencial para registrar procesos que ocurren en fracciones de milisegundo.
En una de las capturas de la cámara Thor Davis, el astronauta Andreas Mogensen registró un sprite rojo sobre una nube de tormenta, a una altitud entre 40 y 80 kilómetros.
Los científicos estimaron el tamaño del fenómeno en alrededor de 14 por 26 kilómetros, y el científico principal del proyecto, Olivier Chanrion, confirmó que la cámara proporciona la resolución temporal necesaria para capturar los procesos rápidos de los rayos. La NASA y la ESA trabajan juntas para ampliar continuamente la capacidad de observación de estos eventos raros.
El impacto real que rayos hacia el espacio pueden tener en la Tierra
Al algunos de estos fenómenos hacen más que producir imágenes espectaculares. La NASA advierte que los eventos luminosos transitorios pueden interrumpir sistemas de comunicación en tierra y representar una amenaza para aeronaves y naves espaciales, razón por la cual la creación de una base de datos amplia y bien cronometrada no es solo una cuestión académica.
Cuando descargas eléctricas inyectan energía en la ionosfera, pueden afectar la propagación de ondas de radio utilizadas en telecomunicaciones y navegación.
Las tormentas también pueden producir destellos de rayos gamma terrestres, breves explosiones de radiación de alta energía. La NASA advierte que estos eventos pueden exponer sistemas de aeronaves y pasajeros a niveles excesivos de radiación en determinadas condiciones.
Desde el punto de vista de la química atmosférica, una revisión publicada en la revista Atmospheric Research concluyó que sprites, chorros azules y descargas corona pueden contribuir de forma mensurable a gases como ozono y óxido nitroso, aunque aún existen incertidumbres significativas sobre la escala de este efecto.
Qué sigue en la investigación de la NASA sobre rayos que disparan hacia el espacio
La tendencia es clara, incluso si los detalles aún están siendo definidos. La NASA observa que sensores más compactos y satélites pequeños pueden ampliar la cobertura de observación de tormentas, reduciendo costos y acelerando la fabricación en comparación con enfoques tradicionales.
Esto significa que, en el futuro, la capacidad de monitorear rayos a grandes altitudes puede dejar de depender exclusivamente de estaciones espaciales tripuladas.
También hay un plazo importante. La NASA y los países socios se han comprometido a operar la Estación Espacial Internacional hasta 2030, lo que significa que las observaciones de hoy están ayudando a construir la base de datos para lo que venga después.
La imagen de un rayo disparando hacia el espacio, tomada por Nichole Ayers en julio de 2025, es mucho más que una foto bonita. Ella representa un campo de investigación en crecimiento que conecta tormentas, clima, comunicaciones y seguridad aeroespacial en una única red de investigación liderada por la NASA.
¿Ya habías oído hablar de rayos que disparan hacia arriba en lugar de caer a la Tierra? ¿Qué te pareció la imagen divulgada por la NASA mostrando esta descarga eléctrica alcanzando el espacio? Deja tu opinión en los comentarios. Fenómenos como este muestran que aún conocemos muy poco sobre lo que sucede sobre nuestras cabezas.

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