Un barco que transporta 20.000 toneladas de fertilizantes explosivos vertió parte de su carga en el mar, generando preocupaciones ambientales y riesgos para la fauna marina.
El barco de carga Ruby, con bandera de Malta, volvió a ser objeto de controversia tras un reciente viaje al puerto de Great Yarmouth, en el Reino Unido. La carga, que transporta 20.000 toneladas de fertilizante de nitrato de amonio, fue acusado de verter carga contaminada en el Mar del Norte, generando críticas de las autoridades locales y ambientales.
El caso se remonta a un incidente involucrando el nitrato de amonio, sustancia que estuvo en el centro de la explosión devastadora en Beirut en 2020.
En esa ocasión, la explosión de una carga de nitrato de amonio en el puerto de Beirut mató a más de 200 personas y causó daños billonarios. De acuerdo con las autoridades, la carga a bordo del Ruby representa un riesgo aún mayor: siete veces la cantidad involucrada en la tragedia libanesa.
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La decisión del gobierno británico de permitir el regreso del barco al puerto de Great Yarmouth generó indignación entre los políticos, que acusaron al Secretario de Estado de negligencia. Según ellos, el barco nunca debió haber recibido permiso para atracar, dadas las implicaciones de seguridad involucradas.
Contaminación y preocupaciones ambientales con el barco
Los informes iniciales indican que parte de la carga del Ruby fue encontrada contaminada, lo que generó un motivo más de preocupación. La Agencia Marítima y de la Guardia Costera del Reino Unido (MCA) confirmó que una «pequeña cantidad» de fertilizante contaminado fue retirada con éxito. Sin embargo, la situación planteó cuestiones sobre la exposición del nitrato de amonio al agua de mar, lo que podría mejorar los ecosistemas marinos, como advirtieron los ambientalistas. La presencia del compuesto puede afectar el ambiente de pesca en la región.
El barco, que partió de Great Yarmouth el 16 de noviembre, hizo un breve viaje de aproximadamente 12 millas náuticas de la costa, antes de regresar dos días después, levantando sospechas de que se hubiera descargado una carga contaminada en el mar. Aunque el operador del puerto de Great Yarmouth justificó la salida como una «necesidad operacional», los críticos señalan que la acción fue precipitada e irresponsable.
Reacciones y defensas gubernamentales
El Departamento de Transporte del Reino Unido defendió la operación, asegurando que la atracción y las operaciones de descarga siguieron las directrices de seguridad de la MCA y del Health & Safety Executive (HSE). La autoridad insistió en que la decisión fue comercial, sin base legal para impedir la entrada del Ruby en el puerto.
Sin embargo, la operación no fue bien recibida en países como Noruega, Suecia y Lituania, que habían negado la entrada del barco anteriormente. La negativa se debió a preocupaciones de seguridad, después de que el barco sufriera daños en un incidente de encallamiento en Noruega, en agosto de este año. Las reparaciones temporales fueron realizadas, y el barco fue escoltado por remolcadores bajo la supervisión de su sociedad de clasificación, la DNV.
Transferencia de carga y críticas al vertido en el mar
La operadora del Ruby, Serenity Shipping, de los Emiratos Árabes Unidos, inició la transferencia de la carga a otro barco, el Zimrida, con bandera de Barbados, tras descubrimientos de contaminación. Sin embargo, se produjeron retrasos debido a la necesidad de retirar una carga contaminada.
A pesar de las garantías del gobierno británico de que el nitrato de amonio «no es un producto químico persistente» y se disipa rápidamente en el agua de mar, los grupos ambientalistas continúan criticando el vertido en el océano, argumentando que las consecuencias ambientales pueden ser impredecibles y perjudiciales a largo plazo.
El caso del Ruby sigue siendo de interés internacional, con autoridades, políticos y ambientalistas cuestionando las decisiones tomadas en torno al embarque, especialmente después de la alerta emitida por Noruega en septiembre. A medida que surgen nuevas informaciones, la polémica sobre la seguridad y los impactos ambientales del nitrato de amonio continúa expandiéndose.

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