Una nueva industria de combustible del futuro está llegando a Brasil, trayendo la necesidad de casi 6 mil nuevos profesionales. Las vacantes abarcan cargos para técnicos, trabajadores cualificados, semiqualificados y no cualificados.
Brasil está en plena expansión hacia la transición energética, y uno de los elementos centrales para el éxito de este movimiento es el hidrógeno verde, apuntado como el combustible del futuro. Para sostener esta transformación, la necesidad de mano de obra cualificada, especialmente técnicos, es uno de los grandes desafíos. Según un estudio realizado por el Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (Senai), el país necesitará formar casi 3 mil técnicos y trabajadores especializados todos los años para actuar en la nueva industria de combustible.
Esta demanda de profesionales es vista como esencial para impulsar la producción y el uso del hidrógeno verde a gran escala. La investigación realizada por Senai fue desarrollada en asociación con el proyecto H2Brasil, que promueve la cooperación entre Brasil y Alemania para fomentar el desarrollo sostenible, con foco en el combustible del futuro.
La demanda por técnicos en el sector de hidrógeno verde
El levantamiento apunta que, para que el sector de hidrógeno verde prospere, se necesitarán 2.863 nuevos profesionales cualificados por año en Brasil, especialmente en el nivel técnico y de trabajadores cualificados. Estos profesionales tendrán como principal función la instalación, mantenimiento y renovación de sistemas directamente relacionados con la producción de este combustible.
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La mitad de los especialistas entrevistados por Senai indicó que la mayor parte de la demanda por técnicos estará enfocada en la instalación de plantas de producción de hidrógeno verde, así como en el mantenimiento y actualización de los sistemas operativos. Esto muestra la importancia de tener una fuerza laboral cualificada y lista para enfrentar los desafíos de un sector aún en fase de expansión, pero que ya mueve inversiones de miles de millones.
Por otro lado, el estudio también menciona la necesidad de trabajadores en niveles semiqualificados y no cualificados, estimando una demanda de más de 2 mil trabajadores anualmente. Ya el nivel más elevado, compuesto por científicos e ingenieros especializados, no fue detallado numéricamente en el levantamiento, pero la investigación indicó que la demanda por estos profesionales se concentra en universidades y centro de investigación.
Expansión de infraestructura y formación técnica
Para que esta nueva industria del hidrógeno verde pueda consolidarse, es fundamental que el país invierta en infraestructura de educación técnica. Senai, por ejemplo, ya ha comenzado a preparar el terreno, creando centros de excelencia para la formación de profesionales. Uno de los destacados es el centro de referencia en Rio Grande do Norte, además de cinco laboratorios regionales ubicados en estados estratégicos: Santa Catarina, Paraná, São Paulo, Bahia y Ceará.
Estas iniciativas están dirigidas hacia la educación profesional y superior, garantizando que los profesionales formados posean las habilidades necesarias para afrontar las demandas de este nuevo mercado. Hay, inclusive, un curso de posgrado específico para quienes deseen trabajar en el área, con enfoque en la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías dirigidas al hidrógeno verde.
Según Felipe Morgado, superintendente de Educación Profesional y Superior del Senai, el proceso de formación será dividido en dos grandes movimientos: el primero enfocado en especializaciones dirigidas a la investigación y desarrollo tecnológico, y el segundo dedicado a la operación de las plantas de producción de hidrógeno. Ambos procesos requieren la presencia de técnicos y profesionales cualificados.
La nueva industria del hidrógeno y sus beneficios para Brasil
El hidrógeno verde no es solo un combustible del futuro, sino también un pilar fundamental para la transición energética y para la economía de bajo carbono que Brasil desea implementar. El 2 de agosto de 2024, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva sancionó la Política Nacional del Hidrógeno de Baja Emisión de Carbono, popularmente conocida como el marco legal del sector. Esta política establece el sistema brasileño de certificación de hidrógeno y fomenta el desarrollo de proyectos dirigidos a la producción de energía limpia.
Además del marco legal, el Senado aprobó recientemente un proyecto de ley que crea el Programa de Desarrollo del Hidrógeno de Baja Emisión de Carbono (PHBC). El PL, que sigue para la sanción presidencial, prevé incentivos fiscales para industrias que utilizan el hidrógeno como fuente de energía, incluyendo los sectores de fertilizantes, siderurgia, cemento, productos químicos y petroquímicos. La meta es incentivar el mercado interno de hidrógeno, convirtiendo a Brasil en uno de los principales productores y exportadores de este combustible en el mundo.
Los incentivos fiscales estimados para el sector suman R$ 18,3 mil millones entre 2028 y 2032, lo que debería atraer aún más inversiones. Actualmente, ya existen más de 60 proyectos de hidrógeno verde en Brasil, representando inversiones de R$ 188,7 mil millones, según la Confederación Nacional de la Industria (CNI). Estos proyectos refuerzan la importancia de la formación técnica y la creación de una nueva mano de obra para atender esta demanda creciente.
Cooperación Internacional y Asociaciones
Otro punto importante para el desarrollo de la nueva industria del hidrógeno verde es la cooperación internacional. Alemania, por ejemplo, es uno de los mayores socios de Brasil en este proyecto, a través del programa H2Brasil. Esta colaboración tiene como objetivo desarrollar tecnologías innovadoras y crear un mercado sostenible de hidrógeno.
La asociación entre los dos países tiene como finalidad no solo el desarrollo de nuevas tecnologías, sino también el intercambio de conocimientos y la formación de mano de obra cualificada. Esta cooperación ha demostrado ser esencial para el avance de proyectos piloto que ponen a prueba la viabilidad de la producción de hidrógeno verde a gran escala.

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