Cinturón verde de escala continental combina técnicas ancestrales y tecnología solar para contener dunas, reducir tormentas de arena y proteger ciudades chinas hasta mediados del siglo, en un proyecto iniciado en los años 1970 que avanza sobre áreas desérticas estratégicas y redefine la lucha contra la desertificación en el país.
China concluyó, a finales de noviembre de 2024, un cinturón verde de 3.046 kilómetros que rodea el desierto de Taklamakan, en la región de Xinjiang.
El cierre del anillo fue anunciado por autoridades locales y por la prensa estatal como un hito de una campaña iniciada en 1978 para detener el avance de las dunas y reducir las tormentas de arena que afectan áreas pobladas.
El emprendimiento integra el Three-North Shelter Forest Program, considerado el mayor esfuerzo de lucha contra la desertificación del país.
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La estrategia combina técnicas tradicionales de estabilización de arena, plantación a gran escala y soluciones de energía solar para riego y mantenimiento de la vegetación.
Reportes divulgados por medios internacionales asocian el esfuerzo a más de 30 millones de hectáreas reforestadas a lo largo de décadas.
El horizonte del proyecto sigue fijado en 2050.
Taklamakan en el centro de la estrategia contra la desertificación
El Taklamakan es el mayor desierto de China y una de las mayores áreas de dunas móviles del mundo.
La conclusión del cinturón de 3.046 km, anunciada como ocurrida el 28 de noviembre de 2024, cierra una etapa construida de forma gradual a lo largo de décadas.
Las intervenciones se concentraron en puntos considerados más vulnerables a la acción del viento y al transporte de arena.
A pesar de la imagen de un “cerco” verde, el proyecto no se limita a una franja continua de árboles.
Se trata de un conjunto de medidas de contención, con mosaicos de vegetación, estructuras de fijación del suelo y corredores de protección alrededor de carreteras, asentamientos y áreas agrícolas.

Paralelamente, el gobierno chino asocia este tipo de obras a metas nacionales de expansión de la cobertura forestal y de reducción de áreas afectadas por la desertificación.
Análisis independientes, sin embargo, registran cuestionamientos sobre la supervivencia de plántulas en regiones áridas.
También hay debate sobre el peso de factores climáticos naturales en la variación de las tormentas de arena.
El “Dragón Amarillo” y el impacto de las tormentas de arena
Las tormentas de arena conocidas localmente como “Dragón Amarillo” figuran como una de las principales amenazas ambientales del norte de China.
Estos eventos están asociados a vientos fuertes que levantan polvo y granos de arena.
Los efectos incluyen una drástica reducción de la visibilidad, interrupciones en el transporte y un aumento de la concentración de partículas nocivas en el aire.
Las nubes de polvo pueden alcanzar ciudades distantes de las áreas desérticas.
Ese alcance ampliado refuerza la lógica de crear muros físicos y biológicos para limitar la movilidad de las dunas.
Expertos recuerdan que la dinámica de las tormentas depende también de patrones atmosféricos estacionales y del uso del suelo.
Por este motivo, atribuir cambios exclusivamente a las obras de contención sigue siendo un desafío técnico.
Paja como base de la ingeniería para fijar dunas móviles
Una de las técnicas centrales adoptadas en el proyecto es conocida como straw checkerboard, o cuadrícula de paja.
En lugar de plantar directamente en la arena suelta, los equipos instalan haces de paja parcialmente enterrados.
Estos haces forman cuadrados en el suelo, generalmente con dimensiones cercanas a un metro por un metro.
La paja crea rugosidad en la superficie y reduce la velocidad del viento cerca del suelo.
Con menos energía, el viento pierde capacidad para transportar los granos de arena.
La arena empieza a acumularse dentro de los cuadrados, estabilizando el terreno.
Esta etapa inicial permite la plantación de plántulas en un ambiente menos inestable.
Con el tiempo, las raíces de las plantas asumen el papel de fijación permanente del suelo.
Energía solar e irrigación en regiones sin electricidad
Otro frente del proyecto implica la instalación de grandes áreas de paneles solares en regiones arenosas.

Iniciativas de este tipo se han expandido en áreas como el desierto de Kubuqi y zonas cercanas al Taklamakan.
Además de generar electricidad, los paneles funcionan como barreras artificiales contra el viento.
Crean sombra, reducen la evaporación del suelo y alteran el microambiente local.
La energía producida en el propio lugar reemplaza motores diésel en sistemas de riego.
Esta electricidad alimenta bombas utilizadas para captar agua subterránea y mantener franjas de vegetación.
El uso de riego es considerado uno de los puntos más sensibles del modelo.
Los cultivos en regiones áridas dependen de agua, un recurso limitado en áreas desérticas.
Por eso, las autoridades destacan la selección de especies más resistentes a la sequía y al suelo salino.
Metas hasta 2050 y el debate sobre la eficiencia del reforestamiento
Lanzado en 1978, el Three-North Shelter Forest Program tiene un plazo oficial de ejecución hasta 2050.
Información divulgada por canales oficiales indica que el programa abarca cerca del 42% del territorio chino.
Datos presentados por el gobierno apuntan a un aumento de la cobertura forestal en las áreas atendidas.
El índice habría pasado del 5,05% en 1978 al 13,84% en 2023.
Estos números son usados como evidencia de avance en el control de la desertificación.
Investigadores, sin embargo, advierten sobre desafíos recurrentes, como mortalidad de plántulas y riesgo de monocultivos.
También hay preocupación por la compatibilidad entre expansión vegetal y disponibilidad hídrica.
Con el cinturón de 3.046 km anunciado como cerrado, China señala que seguirá ampliando la barrera ecológica.
La cuestión central pasa a ser cómo medir, a lo largo del tiempo, el impacto real de estas intervenciones sobre las tormentas de arena y sobre los ecosistemas locales.

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