CIA y Trump en Venezuela: ¿Qué está detrás de la autorización de operaciones secretas de EE.UU.? Entienda los riesgos para las fuerzas armadas.
El presidente de los EE.UU., Donald Trump, agitó el escenario geopolítico al admitir, esta semana, haber autorizado operaciones secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la Venezuela.
Este reconocimiento, raro en las altas esferas del gobierno americano, abre un abanico de posibilidades sobre las intenciones de Washington en América Latina y plantea serias cuestiones sobre el futuro de las relaciones bilaterales.
¿Qué permite la autorización? Puede dar a la CIA la capacidad de realizar acciones que varían desde ataques letales a sospechosos de tráfico de drogas hasta operaciones más amplias con el objetivo, potencialmente, de cambiar el régimen del gobierno de Nicolás Maduro.
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¿Quién autorizó? El propio presidente Trump.
¿Dónde se realizarían las operaciones? En la Venezuela y posiblemente en la región del Caribe.
¿Cómo se llaman estas autorizaciones? Técnicamente, se conocen como “descubrimientos presidenciales”.
¿Por qué se justificó la acción? Trump señaló que la circulación de “grandes cantidades de drogas” de la Venezuela hacia los EE.UU. sería la razón principal.
Esta revelación enciende una alerta global, sobre todo por ser un reconocimiento atípico de acciones generalmente clasificadas como secretas.
La autorización presidencial no requiere la aprobación del Congreso, pero tiene profundas implicaciones en la política exterior y la seguridad nacional de los EE.UU..
El poder de la “descubrimiento presidencial” y la acción de la CIA
Los llamados “descubrimientos presidenciales” son mecanismos legales en los EE.UU. que permiten a los presidentes autorizar acciones secretas.
Según la ley americana, estas operaciones deben considerarse “necesarias para apoyar objetivos identificables de política exterior que sean importantes para la seguridad nacional de los EE.UU.“.
Históricamente, esta autorización ya ha dado origen a ataques con drones, financiamiento y entrega de armas a grupos insurgentes, además de esfuerzos para el cambio de régimen en diferentes países.
No obstante, la mayoría de estos detalles permanece en secreto.
Mick Mulroy, exagente de la CIA, explicó que los parámetros de acción se definen en la propia autorización, pero no hay “realmente ninguna limitación” ni exigencia de aprobación del Congreso.
El Congreso solo podría bloquear tales operaciones a través de nueva legislación o limitando la financiación.
El presidente, por su parte, puede alterar las restricciones mediante nuevos decretos ejecutivos.
Un camino “muy peligroso”: Histórico de intervenciones de EE.UU.
La decisión de Trump hace surgir un historial complejo y, a menudo, controvertido de intervenciones de los EE.UU. en otras naciones, especialmente en América Latina.
Una vez aprobadas por el presidente, las acciones de la CIA pueden involucrar asesinatos selectivos, operaciones secretas para influir en la política local o asistencia para equipar grupos armados que buscan derrocar gobiernos.
Hay precedentes significativos. En 1979, el presidente Jimmy Carter autorizó a la CIA a financiar guerrilleros afganos contra la invasión soviética.
Años después, Ronald Reagan permitió que la agencia extendiera ayuda secreta a los Contras, que intentaban derrocar al gobierno sandinista en Nicaragua.
Más recientemente, la Operación Timber Sycamore involucró el entrenamiento y apoyo a rebeldes sirios.
Dexter Ingram, exdirector de la Oficina de Combate al Extremismo Violento del Departamento de Estado, manifestó preocupación, advirtiendo que el país no tiene un “historial muy admirable” de intervenciones.
“Hay una larga historia, y no siempre es positiva. Creo que tenemos que mirar hacia nuestra historia: es un camino muy peligroso”, reflexionó.
Venezuela bajo la lente de la seguridad nacional americana
En el contexto específico de la Venezuela, la autorización para que la CIA realice operaciones secretas no detalla si la agencia está, de hecho, actuando o simplemente planeando operaciones de contingencia.
Sin embargo, Trump justificó las acciones, incluyendo bombardeos navales en el Mar del Caribe, alegando la lucha contra el tráfico de drogas que sale del país sudamericano hacia los EE.UU..
Las operaciones serían secretas y podrían tener diferentes enfoques contra varios objetivos. Organizaciones como el Tren de Aragua y el Cartel de los Soles, designadas por los EE.UU. como terroristas, podrían ser objetivos potenciales de acciones paramilitares o de drones.
Marc Polymeropoulos, veterano de 26 años de la CIA, destacó que la metodología “encontrar, arreglar y acabar” – desarrollada por la agencia durante la “guerra global contra el terror” – podría ser fácilmente adaptada y aplicada a estas redes criminales en la Venezuela.
La presencia de la CIA y la participación de las fuerzas armadas en la región, por lo tanto, marcan un nuevo y tenso capítulo en la política exterior de Trump en relación con América del Sur.
El mundo observa atentamente los próximos movimientos de Washington.

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