El fracking, también conocido como fracturación hidráulica, está en el centro del debate energético global. Esta técnica transformó la economía y la geopolítica de los Estados Unidos, que pasaron de ser importadores de petróleo a líderes en independencia energética. Este método permitió que el país produjera más del 70% de su petróleo y el 80% de su gas natural. Con esto, los Estados Unidos no solo redujeron el déficit comercial, sino que también reforzaron su posición estratégica en el suministro de energía para países aliados, especialmente en momentos de crisis, como en la guerra de Ucrania.
En Brasil, el debate sobre el futuro de la energía brasileña y la adopción del fracking aún es limitado, con algunas prohibiciones en ciertos estados y poca discusión basada en ciencia. Aun así, Brasil consume combustibles derivados de este proceso, importando, por ejemplo, volúmenes crecientes de diésel de EE.UU. y gas natural de Argentina. Para los especialistas, es fundamental que el país invierta en investigación y tecnología, con el objetivo de una producción propia que pueda reducir la dependencia de importaciones y generar empleo internamente.
Los beneficios económicos y geopolíticos del fracking para la energía brasileña
En Estados Unidos, el fracking fue un parteaguas. Según el especialista Allan Kardec, exdirector de la ANP y presidente de Gasmar, la tecnología permitió que el país dejara de ser el mayor importador mundial de petróleo y se convirtiera en autosuficiente. Como resultado, la economía estadounidense se fortaleció, reduciendo significativamente los gastos con importaciones de petróleo.
Además, el fracking tuvo un papel geopolítico importante. El gas natural licuado (GNL) producido en EE.UU. se convirtió en un recurso esencial para Europa, especialmente tras la destrucción del gasoducto Nord Stream, que interrumpió el suministro de gas ruso a Alemania. En este contexto, el fracking fue esencial para garantizar la seguridad energética de los países europeos, subrayando la importancia estratégica de esta tecnología.
-
La demanda industrial offshore en Macaé se dispara con la reactivación del petróleo y gas y puede crecer hasta un 396% hasta 2026 en la Cuenca de Campos.
-
Gigante brasileña expande fronteras en el Sudeste: Petrobras confirma nuevo descubrimiento de petróleo en aguas ultraprofundas en el pre-sal de la Cuenca de Campos.
-
Alerta en el mercado global de energía: Un ciclón tropical severo golpea la costa y interrumpe la producción de gas en grandes plantas en Australia, amenazando el suministro mundial.
-
Petrobras encuentra petróleo de excelente calidad en el pré-sal a 113 km de RJ y reaviva la expectativa sobre reservas estratégicas en la Cuenca de Campos.
La dependencia brasileña de combustibles importados
Aunque Brasil aún no utiliza ampliamente el fracking en su producción, el país es un gran consumidor de combustibles provenientes de esta técnica. En 2022, las importaciones de diésel de EE.UU. llegaron a aproximadamente 1 mil millones de litros, representando cerca del 17% de las importaciones totales de diésel en el país. Este crecimiento en las importaciones evidencia la dependencia brasileña de combustible extranjero, incluso con restricciones a la práctica del fracking en algunas regiones de Brasil.
Otro ejemplo es el gas natural importado de Argentina, que también utiliza el fracking para la exploración. En 2020, Brasil importó aproximadamente 12 mil millones de metros cúbicos de gas argentino, representando cerca del 30% de sus importaciones de gas ese año. Estas importaciones han sido cruciales, especialmente durante los meses más fríos, cuando la demanda aumenta considerablemente.
Desafíos y perspectivas para el futuro de la energía brasileña
A pesar de los beneficios observados en otros países, el fracking enfrenta resistencia en Brasil. El debate está frecuentemente marcado por cuestiones ideológicas y falta de información científica. Algunos estados prohibieron el uso de la técnica, incluso mientras consumen derivados de fracking de otras naciones. Esta dependencia externa refuerza la necesidad de un debate más amplio y técnicamente fundamentado sobre el futuro de la energía brasileña.
Especialistas como Daniel Soeder, autor de «Fracking and the Environment: A Scientific Assessment of the Environmental Risks from Hydraulic Fracturing and Fossil Fuels», destacan la importancia de un análisis equilibrado sobre el fracking. Soeder aborda los potenciales riesgos ambientales, como la contaminación de acuíferos y emisiones de gases de efecto invernadero, y propone la adopción de prácticas seguras y regulaciones que equilibren el desarrollo energético con la protección ambiental.
Para Brasil, la ciencia y la tecnología son fundamentales para que el país pueda explorar sus recursos de manera responsable. Invertir en investigación sobre el fracking puede ser el camino para alcanzar la independencia energética, generando empleo y fortaleciendo la economía. Mientras tanto, el país sigue exportando ingresos y empleos a los Estados Unidos y Argentina, al importar combustibles que podrían producirse localmente.
La adopción del fracking en Brasil aún enfrenta barreras políticas e ideológicas
Sin embargo, a medida que otros países muestran los beneficios económicos y geopolíticos de esta tecnología, es importante que Brasil evalúe con seriedad el futuro de la energía brasileña. Invertir en investigación científica, desarrollo de tecnología y regulación responsable puede abrir caminos para que el país explore el fracking de manera sostenible.
El fracking, por lo tanto, no es solo una cuestión de independencia energética, sino una oportunidad para que Brasil asuma el control de su futuro energético y promueva el desarrollo económico interno. En un escenario global competitivo y con crecientes tensiones geopolíticas, contar con una producción energética propia se vuelve esencial para el crecimiento sostenible del país.

https://arayara.org/por-que-voce-precisa-saber-o-que-e-fracking/
método tão danoso e que se soma à lista de ameaças ambientais e sociais que o nosso país coleciona”, ressalta o engenheiro Juliano Bueno de Araújo, fundador e diretor da Coalizão Não Fracking Brasil (COESUS).
Acreditamos que nossa campanha ganha muito mais força com a participação popular e com o entendimento do que é essa prática. Por isso, convidamos todos a participar, dialogar e se juntar às nossas ações contra essa prática predatória, devastadora e que ameaça a vida humana, as nossas terras e o nosso planeta.