Proyecto Oceanix en Busan propone plataformas hexagonales sostenibles, caliza auto-reparable y sistemas de energía, agua y alimento integrados, creando un modelo urbano resiliente capaz de crecer sobre el océano sin vertederos destructivos
La ciudad flotante de Busan, en Corea del Sur, surge como el primer prototipo mundial de un urbanismo resiliente idealizado por el grupo Oceanix. La propuesta es ambiciosa y directa: crear plataformas sostenibles capaces de acompañar las variaciones del océano mientras ofrecen estructura urbana para miles de personas.
En lugar de resistir las fuerzas del mar, el proyecto parte de una lógica diferente, la de adaptación inteligente a los cambios ambientales.
Biorock sustituye el concreto tradicional
En el corazón de la iniciativa está la tecnología Biorock, elegida para formar la base de las plataformas. Diferente del concreto convencional, el método utiliza corrientes eléctricas de baja voltaje que atraen minerales marinos a estructuras de acero.
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El resultado es la formación de una caliza con una característica rara en la construcción: la capacidad de auto-repararse y volverse más fuerte con el tiempo.
Además de la resistencia estructural, el material desempeña una función ambiental relevante. Al actuar como arrecife artificial, contribuye a regenerar la vida marina local.
La infraestructura deja de ser solo soporte físico y pasa a actuar como un elemento activo de preservación del ecosistema costero.
Diseño modular permite expansión orgánica
La estructura urbana fue pensada de forma modular. Plataformas hexagonales de 2 hectáreas cada una pueden ser conectadas según la demanda poblacional.
Este arreglo permite que Busan crezca sobre el agua sin la necesidad de vertederos destructivos. La ciudad, en este concepto, no se impone al ambiente, sino que evoluciona de manera flexible.
Para Brasil, proyectos como este dialogan con una realidad preocupante. Datos poblacionales costeros, según el IBGE, indican que millones de brasileños viven en áreas de riesgo.
Entre las ciudades objetivo, metrópolis como Recife y Río de Janeiro presentan regiones con posibilidad de inundación hasta 2050.
En este escenario, el modelo de Busan aparece como un estudio relevante para futuras adaptaciones en las costas brasileñas.
Autosuficiencia y desperdicio cero en el proyecto
El proyecto también fue diseñado para alcanzar 100% de autosuficiencia. La propuesta incluye desperdicio cero, energía solar, sistemas de agua en circuito cerrado, desalinización y reciclaje de aguas grises.
La producción de alimentos ocurre a través de granjas aeropónicas e hidropónicas instaladas en los propios módulos.
Comparado con el urbanismo tradicional terrestre, el modelo flotante reduce dependencias externas. Mientras que las ciudades convencionales dependen de redes energéticas y transporte de larga distancia, Busan apuesta por generación renovable y agricultura urbana vertical.
Los residuos, en lugar de ir a vertederos, integran un sistema de economía circular.
ONU-Hábitat apoya modelo global
La iniciativa en Busan es fruto de una asociación entre la alcaldía local, Oceanix y el programa ONU-Hábitat. El objetivo es establecer un modelo replicable en ciudades vulnerables como Yakarta, Miami y metrópolis africanas.
La propuesta trasciende fronteras y apunta a un nuevo enfoque urbano frente al aumento del nivel del mar.
El prototipo inicial para 12.000 personas representa la primera fase de esta transformación. Busan refuerza una idea que hasta hace poco parecía utópica: tal vez el futuro de las ciudades costeras esté menos en contener el océano y más en aprender a convivir con él.
En los bastidores del proyecto, especialistas ven no solo innovación arquitectónica, sino un cambio de paradigma sobre la vivienda y el clima.
Con información de BMC News.


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