Mientras China impulsa el consumo global de gas natural para descarbonizar su matriz, Brasil enfrenta desafíos de infraestructura para integrar el insumo en un escenario ya dominado por fuentes limpias.
La creciente demanda de energía y la presión por la descarbonización colocan al gas natural en una posición estratégica global. Puede actuar como fuente de estabilidad y complemento a las renovables. Sin embargo, su papel varía drásticamente entre los países. Un informe de la Agencia Internacional de Energía (IEA) muestra que, mientras China lidera la expansión, Brasil lidia con complejidades de infraestructura y oferta para aprovechar su potencial.
Demanda Global en Aumento: El Gas Natural Gana Relevancia
El gas natural se consolida como un pilar en el sector energético mundial. Según el Global Energy Review 2025 (GER) de la IEA, el consumo global del insumo creció un 2,7% en 2024. Este avance superó los niveles previos a la pandemia. Asia concentró el 40% de este crecimiento, con China a la cabeza.
Las inversiones reflejan esta tendencia. Se están construyendo cerca de 80 mil kilómetros de gasoductos y más de un centenar de nuevos terminales de importación y exportación de Gas Natural Licuado (GNL). Estas cifras indican que, incluso con la expansión de las renovables, el gas natural mantendrá su relevancia en las próximas décadas.
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China: El Motor de la Expansión para Sustituir el Carbón
Hoy en día, China es el mayor motor del crecimiento de la demanda de gas natural. El país registró un aumento superior al 7% en consumo, añadiendo 30 mil millones de metros cúbicos a su demanda. Este movimiento se explica por la combinación de crecimiento económico, olas de calor y políticas públicas enfocadas en sustituir el carbón por fuentes más limpias.
Para sostener esta transición, China invierte fuertemente en infraestructura. El país amplía su capacidad de terminales de GNL, gasoductos y sistemas de almacenamiento. Al mismo tiempo, el gigante asiático busca reducir la dependencia externa con inversiones masivas en energías renovables y tecnologías de almacenamiento.
Brasil: Potencial del Pre-Sal Frente a Gargalos Estructurales
Brasil presenta un escenario más complejo. El país posee reservas significativas de gas asociado en el pre-sal, pero enfrenta gargalos estructurales. La falta de infraestructura para el desagüe, transporte y distribución limita el uso del insumo. Esto, sumado a un modelo regulatorio en transición, eleva los costos.
Como resultado, el precio del gas natural en el mercado nacional se encuentra entre los más altos del mundo. El país continúa dependiente de la importación, que correspondió al 28,63% de la demanda en 2023. Ante esto, el GNL surge como una alternativa para abastecer regiones aisladas. El biometano, con gran potencial de generación nacional, también se presenta como una opción viable.
Estrategias Distintas: La Función del Gas en Cada Matriz Energética
La trayectoria del gas natural no es lineal y depende de la matriz de cada país. En China, el gas desempeña un papel claro en la descarbonización, reemplazando al carbón, que es mucho más contaminante. Su aplicación ocurre en un escenario de alta complejidad industrial.
En Brasil, el desafío es otro. La matriz eléctrica brasileña ya es mayoritariamente renovable. Aquí, el gas natural no compite solo con el carbón, sino también con el GLP, aceites combustibles, gasolina, etanol y diésel. El principal desafío es equilibrar su uso como apoyo a la transición, sin crear nuevas dependencias que comprometan la oferta.
Gas Natural: ¿Combustible de Transición o Pilar para el Futuro?
La gran duda del sector es si el gas natural actuará solo como un «combustible de transición» o si mantendrá un papel central por más tiempo. Se le considera la fuente fósil más limpia y un recurso abundante que sirve de soporte para las fuentes renovables intermitentes, como la solar y la eólica.
Según Leonardo Estrella, investigador del Ineep, todo indica que el insumo seguirá siendo un aliado de las renovables. Funcionará tanto como respaldo para la estacionalidad como en combinación con la infraestructura existente. Para China, el gas es un puente hacia un futuro más limpio. Para Brasil, el desafío es cómo integrar este recurso de manera inteligente en una matriz ya limpia, garantizando seguridad energética para un territorio continental y urbano.

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