Millones de ratas invadieron ciudades y plantaciones en Australia, causando prejuicios billonarios y llevando al país a declarar emergencia ambiental. Entienda lo que sucedió.
Australia ya ha enfrentado sequías históricas, incendios forestales devastadores e inundaciones de grandes proporciones, pero pocos eventos recientes han conmocionado tanto a la población como el llamado “mar de ratas”. En un escenario que parecía sacado de una película apocalíptica, millones de roedores se esparcieron simultáneamente por áreas rurales y ciudades, invadiendo casas, hospitales, escuelas, silos de granos y cultivos enteros. El fenómeno alcanzó tal escala que las autoridades locales se vieron obligadas a declarar emergencia ambiental en regiones agrícolas estratégicas del país.
El episodio, que tuvo su auge entre 2020 y 2021, reveló fragilidades profundas en el equilibrio ecológico australiano y dejó perjuicios económicos, sociales y psicológicos que aún repercuten años después.
Qué fue el “mar de ratas” que tomó Australia
El término “mar de ratas” comenzó a ser utilizado por la propia prensa australiana para describir la densidad absurda de ratones, principalmente de la especie Mus musculus, que cubrió vastas áreas de los estados de Nuevo Gales del Sur, Queensland, Victoria y Australia del Sur. En algunas localidades, el suelo literalmente se movía, dada la cantidad de roedores corriendo en todas las direcciones.
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Informes indican que, durante el pico de la infestación, era imposible caminar sin pisar ratas, especialmente por la noche. Ellos invadían residencias en masa, roían paredes, cables eléctricos, muebles, colchones y electrodomésticos. En áreas agrícolas, camiones, tractores y cosechadoras eran inutilizadas porque los animales destruían cables y mangueras internas.
Por qué millones de ratas se multiplicaron al mismo tiempo
La explosión poblacional no fue un azar. Expertos apuntan que el “mar de ratas” fue resultado de una combinación rara de factores climáticos, agrícolas y biológicos.
Después de años de sequía severa, Australia registró lluvias por encima de la media, lo que resultó en cosechas agrícolas excepcionalmente grandes, principalmente de trigo, cebada y canola. Esta abundancia creó un ambiente perfecto para los roedores, que encontraron alimento ilimitado y refugio en silos, campos y instalaciones rurales.
Las ratas tienen un ciclo reproductivo extremadamente rápido. Una hembra puede tener hasta 10 camadas por año, con varios bebés en cada una. En condiciones ideales, una pequeña población puede convertirse en millones en pocos meses. Con comida en exceso y clima favorable, el crecimiento se salió completamente de control.
Ciudades y casas invadidas por roedores
Aunque el fenómeno comenzó en el campo, rápidamente alcanzó áreas urbanas. Residentes informaron encontrar ratas dentro de camas, armarios, sofás, hornos, neveras y hasta cunas de bebés. En algunas ciudades, hospitales tuvieron que reforzar protocolos de higiene para evitar contaminaciones.
Hubo informes de personas durmiendo con luces encendidas, usando tapones improvisados en puertas y desagües, y almacenando alimentos en recipientes herméticos por miedo a contaminaciones. En ciertos municipios, el ruido constante de las ratas durante la noche se volvió parte de la rutina, causando estrés extremo y problemas de salud mental.
Cultivos destruidos y perjuicios billonarios
En el campo, el impacto fue aún más devastador. Los roedores consumían granos directamente en los cultivos, atacaban stock almacenados y contaminaban toneladas de alimentos con heces y orina. Estimaciones apuntan a perjuicios de miles de millones de dólares australianos para el sector agrícola.
Silos enteros tuvieron que ser descartados. Agricultores informaron pérdidas totales de cosechas y dificultades para mantener equipos operativos. En algunos casos, los agricultores abandonaron temporalmente áreas productivas por falta de condiciones mínimas de trabajo.
Emergencia ambiental y medidas extremas
Ante la gravedad de la situación, las autoridades estatales declararon estado de emergencia ambiental, permitiendo acciones excepcionales de control poblacional. El gobierno liberó el uso emergencial de rodenticidas más potentes, normalmente restringidos debido a los riesgos para la fauna nativa.
No obstante, combatir las ratas resultó extremadamente complejo. El uso de venenos planteó preocupaciones sobre la muerte indirecta de rapaces, reptiles y mamíferos nativos, que se alimentan de los roedores. Además, la magnitud de la infestación hacía imposible alcanzar todos los focos al mismo tiempo.
Por qué Australia sufre con plagas de ratas recurrentes
A diferencia de otros países, Australia enfrenta plagas cíclicas de ratas desde hace más de un siglo. Estos eventos suelen ocurrir cada 4 a 10 años, especialmente después de períodos de sequía seguidos por intensas lluvias.
La combinación entre agricultura a gran escala, vastas áreas abiertas y especies introducidas crea un escenario propicio para explosiones poblacionales. Como las ratas no son nativas, el equilibrio natural de depredadores no siempre es suficiente para contener su crecimiento en momentos críticos.
La situación actual después del “mar de ratas”
Tras el pico entre 2020 y 2021, la población de ratas disminuyó gradualmente en muchas regiones, principalmente con la reducción de las cosechas y cambios climáticos subsecuentes. Sin embargo, focos regionales continúan surgiendo, y las autoridades permanecen en alerta constante.
En años recientes, residentes de algunas ciudades volvieron a informar aumento en la presencia de roedores, reavivando el temor de un nuevo colapso ecológico similar. Expertos advierten que, si las condiciones climáticas se repiten, un nuevo “mar de ratas” puede volver a ocurrir.
El “mar de ratas” como alerta ambiental global
Más que un evento aislado, el “mar de ratas” expuso cómo desequilibrios climáticos, agricultura intensiva y especies invasoras pueden generar crisis ambientales de grandes proporciones. El episodio se convirtió en objeto de estudio internacional y sirve como alerta para otros países con producción agrícola extensiva.
Australia aprendió, de la forma más dura posible, que fenómenos naturales aparentemente simples pueden transformarse en catástrofes nacionales cuando múltiples factores se alinean al mismo tiempo.



Dia desses li uma reportagem sobre a matança de gatos, agora onda de ratos, tudo isso causado pela interferência do bicho homem, que invadiu a Austrália…..