Con Formaciones Rocosas que Parecen Monumentos y Pinturas Rupestres de 6.000 Años, el Parque en Piracuruca Desvela una Historia Geológica y Humana Mucho Más Fascinante que la Leyenda Fenicia
En el corazón del semiárido piauiense, un paisaje monumental desafía la imaginación. El Parque Nacional de Sete Cidades, oficialmente creado por el Decreto nº 50.744, de 8 de junio de 1961, con sus rocas que se asemejan a murallas, castillos y monumentos, durante mucho tiempo alimentó la leyenda de que sería una metrópoli perdida, construida por navegantes fenicios. La ciencia, sin embargo, cuenta una historia mucho más antigua y grandiosa.
En realidad, el parque ubicado entre Piracuruca y Brasileira es una obra maestra de la naturaleza, esculpida a lo largo de millones de años. En lugar de secretos fenicios, sus paredones de arenisca guardan los vestigios auténticos de una profunda ocupación humana prehistórica, visible en sus enigmáticas pinturas rupestres.
Cómo la Naturaleza Esculpe las Ciudades Hace 400 Millones de Años
Las «construcciones» de Sete Cidades no fueron hechas por manos humanas. Son el resultado de un proceso geológico que comenzó en el Período Devónico, hace aproximadamente 400 millones de años. Las rocas del parque pertenecen a la Formación Cabeças, un conjunto de areniscas depositadas por antiguos ríos y mares que cubrían la región.
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Lo que vemos hoy es el producto de la erosión diferencial. A lo largo de millones de años, el agua y el viento desgastaron las rocas de manera desigual. Las capas de arenisca más resistentes permanecieron, formando las cimas de las «murallas» y los «monumentos», mientras que las capas más frágiles fueron removidas, creando los pasajes y los valles. La organización en siete grupos distintos, o «ciudades», fue guiada por un sistema de fallas y fracturas en la corteza terrestre, que dirigió el trabajo de la erosión.
Ecos de 6.000 Años? Lo que la Ciencia Sabe sobre las Pinturas Rupestres

Además de la geología, el Parque Nacional de Sete Cidades guarda un tesoro arqueológico. En sus refugios rocosos, se encuentran diversos paneles de arte rupestre, la prueba de la presencia humana milenaria en la región. Las pinturas, hechas predominantemente en tonos de rojo, incluyen figuras geométricas, huellas de manos y hasta un enigmático «hombre alado», que podría representar un líder o chamán.
La antigüedad de estas pinturas es un tema controvertido. La creencia popular, y la pregunta que muchos hacen, es si realmente tienen 6.000 años. La verdad científica es que, hasta el momento, no existen dataciones absolutas que confirmen esta edad específicamente para los paneles de Sete Cidades. Esta cronología se atribuye a menudo por una asociación con el famoso Parque Nacional de la Sierra de Capivara, también en Piauí, donde hay dataciones mucho más antiguas. Esto significa que, aunque la antigüedad de milenios sea casi segura, la edad exacta del arte de Sete Cidades sigue siendo uno de sus más fascinantes misterios científicos.
El Mito de la Ciudad Fenicia, el Origen de la Leyenda y su Refutación
La narrativa más famosa sobre el parque es la de que sería una colonia fenicia perdida. Esta teoría fue ampliamente popularizada por el investigador austriaco Ludwig Schwennhagen, en su libro «Antigua Historia de Brasil», de 1928. Él interpretó las rocas como ruinas y las pinturas como una forma de escritura antigua.
La ciencia moderna, sin embargo, refuta esta teoría de forma concluyente. La geología demuestra que las formaciones son naturales, y la arqueología no solo identifica el arte rupestre como parte de las tradiciones indígenas del Nordeste, sino que también apunta a la prueba definitiva: la ausencia total de cualquier artefacto fenicio (cerámica, metal, monedas) en la región. La leyenda, aunque cautivadora, no tiene ninguna base factual.
Cómo Planificar su Visita a la Ciudad de Piedra
Visitar el Parque Nacional de Sete Cidades es una inmersión en la profunda historia del planeta y de la humanidad. El acceso se realiza desde los municipios de Piracuruca o Brasileira, en Piauí, a aproximadamente 190 km de Teresina.
El parque funciona todos los días, y la entrada es gratuita. El circuito de visita se puede realizar en coche, con paradas para pequeñas caminatas hasta las formaciones y cascadas. Por ello, se recomienda el uso de ropa ligera, calzado cómodo y llevar protector solar y agua. Aunque no es obligatorio, es altamente recomendable contratar un guía local acreditado. Ellos conocen cada detalle de la geología y de la arqueología, además de enriquecer la visita con las historias de la región, garantizando una experiencia mucho más completa y segura.


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