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El plan para ‘apagar’ el Sol fue un proyecto de geoingeniería que estudiaba lanzar partículas a la atmósfera para reflejar la luz solar y combatir el calentamiento global.

Escrito por Bruno Teles
Publicado em 21/06/2025 às 11:39
O plano secreto para "apagar" o Sol: a história do projeto de geoengenharia de Harvard
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Liderado por la Universidad de Harvard, el polémico proyecto de geoingeniería SCoPEx estudiaba lanzar partículas en la atmósfera para reflejar la luz solar y combatir el calentamiento global, pero fue cancelado antes incluso de comenzar.

Mientras el mundo busca soluciones para la crisis climática, científicos de la Universidad de Harvard propusieron un plan que parecía salido de la ciencia ficción: disminuir el brillo del Sol. Esta idea, en el centro de un campo de estudio conocido como geoingeniería solar, fue la base del Experimento de Perturbación Controlada Estratosférica (SCoPEx), un proyecto de geoingeniería liderado por la Universidad de Harvard.

La premisa era probar si el lanzamiento de partículas en la alta atmósfera podría reflejar la luz solar de vuelta al espacio, imitando el efecto de enfriamiento de grandes erupciones volcánicas. Sin embargo, el proyecto enfrentó una feroz oposición de grupos indígenas, ambientalistas y científicos, y fue oficialmente cancelado en marzo de 2024, convirtiéndose en un estudio de caso sobre los límites de la ciencia y la ética en un planeta en crisis.

Qué era el proyecto SCoPEx y su idea de replicar un volcán para enfriar la Tierra

El SCoPEx no fue diseñado para ser una implementación de geoingeniería, sino un experimento científico en pequeña escala. El objetivo principal de los investigadores de Harvard, como Frank Keutsch y David Keith, era recopilar datos del mundo real para mejorar los modelos climáticos, que, según ellos, podrían estar haciendo que la geoingeniería pareciera «demasiado buena».

A pesar de la idea grandiosa, el plan práctico era modesto. La propuesta era usar un globo para llevar un paquete de instrumentos a 20 km en la estratosfera y liberar una pequeña cantidad de material (de 100 gramos a 2 kg), creando una pluma de aire de aproximadamente un kilómetro de longitud. Sensores medirían entonces los efectos de esa ‘perturbación’, replicando en una ‘botella’ lo que un volcán hace en escala planetaria.

El plan de lanzar partículas en la atmósfera para reflejar la luz solar

El plan para 'apagar' el Sol fue un proyecto de geoingeniería que estudiaba lanzar partículas en la atmósfera para reflejar la luz solar y combatir el calentamiento global

El principal material que el proyecto de geoingeniería SCoPEx planeaba probar era el carbonato de calcio (CaCO₃), una sustancia común y no tóxica encontrada en la piedra caliza. La teoría era que el carbonato de calcio podría reflejar la luz solar de manera eficaz y, crucialmente, con menos reacciones químicas que pudieran dañar la capa de ozono, una gran preocupación con los aerosoles de azufre naturalmente eyectados por volcanes.

Los proponentes del proyecto siempre enfatizaron la escala minúscula del experimento para contextualizar su riesgo. La cantidad de material a liberar fue comparada a menos de un minuto de vuelo de un avión comercial común. Sin embargo, la idea de intervenir deliberadamente en la estratosfera fue lo que encendió la mecha de la controversia.

Por qué grupos indígenas y ambientalistas se opusieron al proyecto de geoingeniería?

El fin del SCoPEx no fue por una falla técnica, sino por la fuerte oposición que generó. El punto de inflexión fue el intento de realizar un vuelo de prueba (sin liberación de partículas) en Kiruna, Suecia, en 2021. El lugar se encuentra dentro del territorio ancestral del pueblo indígena Sámi.

Oposición indígena: el Consejo Sámi lideró la resistencia, argumentando que el proyecto violaba su derecho al Consentimiento Libre, Previo e Informado. Para ellos, la geoingeniería representaba la misma mentalidad extractivista y colonial que causó la crisis climática, un intento de «arreglar» el planeta con más tecnología en lugar de respetar sus límites.

El «riesgo moral»: el concepto de ‘riesgo moral’ fue central en la oposición. Críticos argumentaron que la simple existencia de una ‘solución’ tecnológica rápida funcionaría como un analgésico peligroso: podría aliviar el síntoma (la temperatura), pero incentivaría a gobiernos y contaminadores a ignorar la enfermedad real (las emisiones de carbono), con consecuencias fatales a largo plazo.

Riesgos desconocidos: críticos señalaron los inmensos e impredecibles riesgos de una implementación a gran escala, como la perturbación de patrones de lluvia (afectando monzones y causando sequías) y el «choque de terminación» — un calentamiento global abrupto y catastrófico si el sistema fuera apagado de repente.

El cancelamiento en marzo de 2024: el fin del experimento que nunca ocurrió

El plan para 'apagar' el Sol fue un proyecto de geoingeniería que estudiaba lanzar partículas en la atmósfera para reflejar la luz solar y combatir el calentamiento global

La fuerte oposición en Suecia llevó al cancelamiento del vuelo de prueba de 2021, y el proyecto entró en un estado de suspensión. La presión continua de activistas y la cobertura de los medios, que a menudo retrataban el proyecto de forma sensacionalista como un plan de ‘Bill Gates para apagar el Sol’, aumentaron la desconfianza pública.

En 2023, uno de los líderes del proyecto, David Keith, dejó Harvard, lo que debilitó el impulso interno. Finalmente, el 18 de marzo de 2024, el SCoPEx fue oficialmente cancelado. La Universidad de Harvard anunció que el equipo desarrollado sería reutilizado para investigaciones atmosféricas no relacionadas con la geoingeniería.

El legado del SCoPEx

El SCoPEx no fracasó por su ciencia, que nunca fue probada. Fracasó porque sus proponentes subestimaron la fuerza de las objeciones sociales, éticas y políticas. El legado del proyecto de geoingeniería de Harvard es una lección clara: para tecnologías con impacto planetario, la licencia social para operar no es un obstáculo a superar, sino el punto de partida de todo el viaje. Sin ella, la ciencia, por brillante que sea, no tiene hacia dónde ir.

La saga del SCoPEx se convirtió en un estudio de caso sobre la gobernanza de tecnologías controvertidas. Mientras el debate sobre la geoingeniería solar continúa, el proyecto sirvió como una advertencia de que, ante una crisis climática, la búsqueda de soluciones no puede ignorar los principios de consentimiento, justicia y los riesgos de jugar a ser Dios con el único planeta que tenemos.

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Bruno Teles

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