Una propuesta que une energía eólica flotante, inteligencia artificial e infraestructura marítima reposiciona el debate sobre dónde instalar centros de datos y cómo lidiar con la creciente demanda de electricidad en el sector de tecnología.
La expansión de la infraestructura de inteligencia artificial ha abierto un debate que va más allá de los chips y las inversiones multimillonarias: el aumento de la demanda de energía.
En este escenario, Aikido Technologies, empresa con sede en San Francisco y enfocada en proyectos offshore, ha comenzado a defender una propuesta inusual: instalar centros de datos para IA dentro de plataformas eólicas flotantes en el mar.
Según la compañía, la idea reúne generación eléctrica, almacenamiento, refrigeración y procesamiento en un mismo conjunto, con la propuesta de reducir la presión sobre las redes terrestres y disminuir la disputa por áreas en tierra destinadas a nuevos centros de datos.
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El consumo de energía de los centros de datos entra en el centro del debate
La iniciativa surgió en un momento de avance acelerado del consumo de electricidad por parte de los centros de datos en varias regiones del mundo.
Datos de la Agencia Internacional de Energía indican que estas estructuras consumieron alrededor de 415 teravatios-hora en 2024, lo equivalente a aproximadamente 1,5% de la demanda global de electricidad.
La proyección de la entidad apunta a que este volumen puede llegar a 945 teravatios-hora hasta 2030, impulsado sobre todo por la expansión de la IA.
En el mercado, otras estimaciones también refuerzan el crecimiento de la demanda energética del sector.
La consultora Gartner calculó 448 teravatios-hora en 2025 y apuntó a la posibilidad de casi duplicación hasta 2030.
Los números ayudan a explicar por qué operadores de red, gobiernos y empresas de tecnología han comenzado a tratar la oferta de energía para centros de datos como uno de los principales desafíos de la nueva fase de la inteligencia artificial.
Cómo funciona la propuesta de Aikido Technologies en el mar
En el centro de la propuesta está un concepto denominado AO60DC.
En lugar de construir un campus en tierra y conectarlo a parques eólicos distantes, Aikido quiere llevar el procesamiento junto a la fuente renovable.
El proyecto reúne una turbina eólica de gran tamaño, baterías y módulos de centro de datos instalados en una base flotante.
La plataforma tiene tres patas estructurales, y cada una de ellas puede recibir un módulo de computación en la parte superior de los tanques de lastre.
En la práctica, la empresa intenta adaptar la base de una turbina offshore para albergar infraestructura computacional en el mar.
La configuración anunciada prevé capacidad de aproximadamente 10 a 12 megavatios de carga computacional por unidad, alimentada por una turbina de 15 a 18 megavatios.
El sistema también incluye almacenamiento en batería para lidiar con variaciones del viento.
La red eléctrica convencional no desaparece del proyecto, pero aparece como respaldo.
Según la empresa, la operación cotidiana dependería principalmente de la energía producida en la propia estructura.
En una declaración reproducida por la prensa especializada, Sam Kanner, director ejecutivo de Aikido, afirmó que la compañía identificó en la propia plataforma dos elementos centrales para el sector: disponibilidad de energía y refrigeración natural.
Refrigeración natural y eficiencia energética de los centros de datos
El sistema de refrigeración se presenta como uno de los pilares de la propuesta.
De acuerdo con Aikido, el calor generado por los servidores sería transferido de forma pasiva a través de las paredes de acero de los tanques y disipado en el agua del mar circundante.
La empresa proyecta un PUE inferior a 1,08, índice utilizado para medir la eficiencia energética de los centros de datos.
En instalaciones convencionales, este indicador suele estar por encima de ese umbral.
Por eso, la compañía sostiene que la estructura podría reducir el gasto en climatización e infraestructura de apoyo en comparación con centros de datos en tierra.
Este rendimiento, sin embargo, aún se trata como proyección, ya que la tecnología no ha sido probada a escala comercial.
Cadena industrial y reaprovechamiento de áreas offshore
Además del atractivo tecnológico, el proyecto también se apoya en una lógica industrial.
La empresa afirma que buena parte de los componentes necesarios ya existe en el mercado offshore, especialmente en las cadenas relacionadas con la energía eólica, el petróleo y el gas.
Las estructuras metálicas podrían ser fabricadas en instalaciones ya utilizadas por estas industrias, mientras que los módulos de centro de datos serían montados en tierra e integrados en la plataforma antes de la operación en el mar.
Con este argumento, Aikido intenta presentar la propuesta no como un sistema creado desde cero, sino como una combinación de tecnologías ya disponibles en cadenas productivas consolidadas.
La evaluación de la compañía es que esta base industrial puede reducir parte de la complejidad de implementación, aunque la operación en un entorno marítimo aún impone desafíos propios.
Otro punto explorado por la empresa es la disponibilidad de áreas ya mapeadas por la industria eólica flotante.
En su material institucional, Aikido afirma que existen más de 50 gigavatios en lugares offshore considerados listos para construir o susceptibles de reaprovechamiento para este tipo de implementación.
Según la compañía, parte de estos activos ha perdido tracción como proyecto eólico tradicional, pero podría ganar nueva función al ser asociada a la demanda por computación de alta densidad.
La lectura de la empresa es que el proyecto puede encajar precisamente en el encuentro de dos cuellos de botella.
Por un lado, crece la dificultad de licenciar y energizar centros de datos en tierra.
Por otro lado, parte de los emprendimientos eólicos offshore enfrenta lentitud para avanzar.
En este contexto, la propuesta intenta presentarse como una alternativa para aprovechar áreas ya estudiadas y, al mismo tiempo, responder a la creciente demanda de capacidad computacional.
Prototipo en Noruega y plan comercial en el Reino Unido
Por ahora, el cronograma sigue en escala reducida.
La primera demostración anunciada es una unidad de 100 kilovatios, asociada a una turbina Vestas V-17 reformada, con lanzamiento previsto en el Mar del Norte, en la costa de Noruega, hasta finales de 2026.
La siguiente etapa comercial apunta al Reino Unido, donde la empresa dice ya haber identificado un lugar y llevado a cabo discusiones de ingeniería y negocios para una operación prevista para 2028.
A largo plazo, el plan es más amplio.
Aikido afirma que pretende formar granjas offshore capaces de sostener de 30 megavatios a más de 1 gigavatio en capacidad computacional.
Hasta aquí, sin embargo, la propuesta permanece en el campo de los proyectos anunciados y de las etapas preliminares de desarrollo.
La infraestructura de IA busca alternativas fuera de los centros urbanos
La discusión en torno a la idea ocurre en un momento en que la industria de IA busca alternativas para ampliar su infraestructura sin depender únicamente de la expansión de redes terrestres congestionadas o de la construcción de nuevos campus en áreas urbanas y periurbanas.
En varios mercados, la resistencia local al avance de grandes centros de datos se suma a la demora para reforzar líneas de transmisión, subestaciones y procesos de licenciamiento.
Al transferir parte de esta infraestructura al mar, la empresa intenta defender una solución que reúne generación renovable cercana, refrigeración natural y menor ocupación de suelo en tierra.
En la práctica, el avance del proyecto dependerá de la capacidad de transformar este diseño en una operación continua en un entorno offshore, donde factores como mantenimiento, corrosión, conectividad y protección de los equipos también influyen en la viabilidad del modelo.

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