Un paleontólogo encontró un anfibio prehistórico de 230 millones de años al abrir una roca. La criatura presentaba una estrategia de supervivencia considerada avanzada para su época.
Imagina un mundo donde las lluvias torrenciales duraban meses, seguidas por sequías tan intensas que pocos animales conseguían sobrevivir. Este era el oeste del estado estadounidense de Wyoming, hace unos 230 millones de años. Un paleontólogo descubrió un pequeño anfibio que desarrolló una estrategia de supervivencia ingeniosa, escondiéndose profundamente en el lecho de los ríos para escapar de la aridez devastadora.
El descubrimiento casual de un paleontólogo que reveló un nuevo mundo prehistórico
En 2014, David Lovelace, investigador de la Universidad de Wisconsin-Madison, realizaba su rutina de exploración por la formación Popo Agie, en Dubois, Wyoming.
Conocida por los habitantes locales como «Big Red Dead» debido a la escasez de fósiles, la región no parecía prometedora. Sin embargo, Lovelace decidió coger una piedra, del tamaño de una pelota de fútbol, en su camino de regreso al coche. Algo que parecía banal acabó revelando un secreto extraordinario.
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Una toca fosilizada esconde un anfibio único
En el laboratorio, al intentar extraer una pequeña toca fosilizada de la roca, Lovelace tuvo una sorpresa. Con un golpe del martillo, la piedra se rompió, revelando el cráneo de un pequeño animal.
A primera vista, parecía ser un reptil, pero detalles como los dientes minúsculos y indicios de un órgano sensorial usado por anfibios acuáticos indicaban algo diferente.
Tras exámenes de tomografía computarizada realizados en colaboración con el Field Museum, en Chicago, se identificó un esqueleto parcial en otra toca del mismo lugar. El equipo se dio cuenta de que estaban lidiando con un espécimen notable.

Hannah Miller
Estrategia de supervivencia: cavando para la vida
Los investigadores creen que el anfibio, con unos 30 centímetros de longitud, pertenecía al grupo de los temnospondylis, criaturas primitivas que vivieron en la época de los dinosaurios.
Usaba su cabeza en forma de concha para cavar en el barro y crear refugios donde podía reducir su tasa metabólica, una práctica conocida como estivación.
Esta habilidad permitía que la criatura sobreviviera durante las sequías severas que ocurrían entre las estaciones de monzones.
Cal So, investigador del Field Museum y autor principal del estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B, explicó:
“Estos animales se enterraban en el fondo de los ríos para buscar humedad y protegerse durante la estación seca. Sin embargo, en algunos casos, el río cambiaba de curso, dejándolos atrapados en el suelo y, eventualmente, llevando a su muerte.”

Ninumbeehan cavando una toca bajo un río, agachándose durante la estación seca y resurgiendo.
© Gabriel N. Ugueto
Un lugar rico en historia escondida
Tras el descubrimiento inicial, Lovelace volvió al Popo Agie para estudiar la geología local y buscar más pistas sobre el anfibio prehistórico. Para su sorpresa, las tocas fosilizadas estaban por todas partes.
“No podíamos no encontrarlas; el lugar estaba ridículamente repleto de tocas”, dijo él en un comunicado.
Aunque el equipo aún no ha descubierto un esqueleto completo, las tocas revelan una historia fascinante sobre cómo los anfibios enfrentaban los desafíos del Triásico Superior.
Estos vestigios muestran que incluso en condiciones adversas, la vida encontró maneras ingeniosas de persistir.
A pesar de la estrategia innovadora de supervivencia, los individuos descubiertos en la formación Popo Agie no tuvieron suerte. El curso del río cambió, y las aguas nunca regresaron para alcanzarlos.
Quedaron atrapados en el suelo, donde sus tocas fosilizadas permanecieron intactas durante millones de años, esperando para contar su historia.

Descoberta inédita e muito boa ajuda a entender a evolução na terra!
Amo ciências. Ciências é de Deus. Agora falar desse **** como 230 milhões de anos e ainda descrever como era o ambiente e seu habitat daquela época é demais. Não sabemos contar história de 2000 anos, ainda mais 230 milhões anos.
Saiu editado a palavra que não tem nenhum cunho depreciativo.
Sua dúvida é muito válida! Como é possível saber tanto sobre um **** e seu ambiente de 230 milhões de anos atrás? Isso é feito graças ao trabalho de cientistas que utilizam métodos avançados para estudar fósseis e o ambiente onde foram encontrados. Vou explicar como isso funciona:
Datação Geológica: Os cientistas utilizam métodos como a datação radiométrica para determinar a idade das rochas. Eles medem elementos químicos, como o urânio e o potássio, que decaem em outros elementos a uma taxa conhecida. Isso ajuda a calcular há quantos milhões de anos essas rochas se formaram.
Estudo dos Fósseis: Quando fósseis são encontrados, os pesquisadores analisam suas características físicas, como formato dos ossos e dentes, para identificar o tipo de **** e suas possíveis adaptações ao ambiente.
Reconstrução do Ambiente: Os sedimentos ao redor do fóssil contam uma história. Por exemplo, as camadas de solo podem indicar períodos de seca ou enchentes. **** e padrões na rocha mostram se o local era um rio, deserto ou floresta.
Comparação com Espécies Modernas: Muitas vezes, os cientistas comparam fósseis com animais vivos que possuem características parecidas. Isso ajuda a inferir comportamentos, como a estivação do anfíbio descoberto.
Interpretação Baseada em Evidências: Nenhuma dessas informações é baseada apenas em suposições. Cada dado vem de análises cuidadosas e corroboradas por outros estudos científicos.
É verdade que não sabemos todos os detalhes de 2000 anos atrás, mas a ciência tem ferramentas específicas para estudar períodos bem mais antigos, porque se baseia em registros naturais e não apenas escritos. Isso nos permite reconstruir histórias incríveis sobre a Terra e seus habitantes pré-históricos.