En medio de la escalada de tensiones comerciales, el Departamento de Defensa de EE. UU. planea formar un stock estratégico de minerales críticos, incluyendo cobalto, antimonio y tantalio, tras nuevos controles de exportación impuestos por Pekín.
El Pentágono anunció planes para invertir US$ 1 mil millones en la compra de minerales críticos, en una iniciativa para crear el mayor stock estratégico del tipo jamás visto en Estados Unidos. La medida surge después de que el gobierno chino impusiera nuevas restricciones a la exportación de tierras raras y materiales esenciales para la industria militar y de alta tecnología.
La decisión refuerza el movimiento de autosuficiencia y seguridad nacional de EE. UU. frente a la dependencia global de China, responsable de aproximadamente 70% de la producción mundial de tierras raras. Según el portal infomoney, el plan está liderado por la Agencia de Logística de Defensa (DLA) e incluye compras masivas de cobalto, antimonio y tantalio, insumos considerados vitales para equipos de defensa, semiconductores y baterías.
Stock estratégico y objetivos del Pentágono
Según documentos públicos recientes, el Departamento de Defensa pretende ampliar los stocks de materiales considerados sensibles a la seguridad nacional.
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La DLA planea adquirir hasta US$ 500 millones en cobalto, US$ 245 millones en antimonio y US$ 100 millones en tantalio, montos que demuestran la prioridad dada a la formación de reservas críticas.
Estos materiales son fundamentales para la fabricación de armamentos, sistemas electrónicos y tecnologías avanzadas utilizadas en cazas, drones y equipos de comunicación militar.
Según estimaciones internas, los stocks actuales de la DLA, valorados en US$ 1,3 mil millones en 2023, no serían suficientes para garantizar el suministro en caso de un bloqueo comercial prolongado con China.
Reacción a la estrategia china de restricción
El movimiento estadounidense ocurre en respuesta directa a la decisión del Ministerio de Comercio de China, que, la semana pasada, anunció nuevos controles sobre la exportación de tierras raras y materiales estratégicos.
Estos recursos son esenciales no solo para el sector de defensa, sino también para la producción de chips, vehículos eléctricos y paneles solares.
El presidente Donald Trump reaccionó al anuncio prometiendo tarifas adicionales del 100% sobre productos chinos a partir del 1 de noviembre.
Además, el gobierno estadounidense estudia imponer restricciones a la exportación de software considerados críticos, ampliando la llamada “guerra tecnológica” entre las dos mayores economías del planeta.
Para los analistas, las medidas de ambos países reflejan una escalada de tensiones geoeconómicas que va mucho más allá de las tarifas.
Los minerales críticos se han convertido en un campo de disputa estratégica, donde el dominio de cadenas productivas puede definir la ventaja militar y tecnológica a largo plazo.
Dependencia global y vulnerabilidad occidental
China domina casi el 70% del mercado global de tierras raras y controla parte significativa del refinado de metales como el litio, el níquel y el cobalto, todos cruciales para la transición energética y para las industrias de punta.
Esta dependencia preocupa a los países occidentales, que buscan diversificar proveedores y reactivar minas en territorio nacional o en naciones aliadas.
El plan estadounidense de crear un stock de emergencia busca reducir la vulnerabilidad industrial y militar de los Estados Unidos, que actualmente depende de importaciones para satisfacer hasta 80% de sus necesidades de minerales estratégicos.
El Pentágono evalúa que la inversión de US$ 1 mil millones es un primer paso dentro de un proyecto más amplio de reindustrialización y autonomía tecnológica.
Implicaciones económicas y geopolíticas
La iniciativa del Pentágono señala un cambio de paradigma en la política industrial y de defensa de EE. UU., acercándose a modelos adoptados durante la Guerra Fría, cuando los stocks estratégicos eran considerados instrumentos de soberanía.
La acumulación de estos materiales puede influir directamente en los precios globales de metales raros y provocar nuevos realineamientos entre países productores, como Australia, Canadá y Brasil.
Expertos afirman que el fortalecimiento de stocks y cadenas internas de suministro será determinante para la seguridad energética y tecnológica occidental en las próximas décadas.
No obstante, advierten que la carrera por minerales críticos puede intensificar disputas geopolíticas y generar desequilibrios ambientales en regiones de minería.
¿Cree que los Estados Unidos están en lo cierto al formar stocks estratégicos de minerales críticos ante las restricciones impuestas por China? ¿O esta disputa puede aumentar los riesgos de una nueva guerra económica global? Deje su opinión en los comentarios, queremos escuchar a quienes siguen de cerca los impactos de esta rivalidad en la economía mundial.

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