Científicos localizaron el Somali sengi en áreas rocosas de Yibuti, tras instalar 1.259 trampas en 12 puntos, revelando que el pequeño mamífero aún vive en el desierto
Un mamífero del tamaño de la palma de la mano desapareció de los registros científicos por más de 50 años y fue dado prácticamente por extinto en la naturaleza. Se trata del Somali sengi, un pequeño animal insectívoro que volvió a ser encontrado en regiones rocosas de Yibuti, en el Cuerno de África.
El redescubrimiento ocurrió en 2019 durante una expedición que distribuyó más de 1.200 trampas en diferentes áreas del país. El hallazgo muestra que la especie sigue viva, ocupa más territorio del que se pensaba y refuerza la importancia de invertir en investigación de campo en regiones poco estudiadas.
Pequeño mamífero pariente distante de los elefantes
El Somali sengi, conocido internacionalmente como elephant shrew, es un mamífero de cuerpo pequeño, hocico alargado y dieta basada en insectos. A pesar de un tamaño similar al de un ratón, es pariente lejano de grandes mamíferos como los elefantes, compartiendo una rama antigua del árbol evolutivo.
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Los primeros registros del animal provienen de ejemplares recolectados a finales del siglo diecinueve y de observaciones posteriores hasta la década de 1960. Después de 1968, no se realizó ningún nuevo registro confirmado y la especie se convirtió en un enigma para la ciencia, con muy pocos animales preservados en museos alrededor del mundo.

Medio siglo de silencio científico
Durante más de medio siglo, el Somali sengi quedó sin ningún registro moderno en su hábitat. La falta de datos llevó a la comunidad científica a clasificar al animal con un estatus de información insuficiente, sin saber si aún existía en la naturaleza o si ya había desaparecido.
En la práctica, esta categoría empujó al mamífero a un limbo científico. Había descripción formal, nombre científico y algunos pocos ejemplares antiguos, pero ninguna confirmación reciente de dónde vivía, cuál era su área de ocurrencia real o en qué condiciones ambientales se mantenía.
Expedición monta 1.259 trampas en 12 lugares
El cambio comenzó cuando investigadores empezaron a sospechar que el animal podría estar en Yibuti, país vecino de Somalia. Indicios de campo e informes locales indicaban la presencia de sengis en regiones rocosas, pero aún sin una conexión clara con la especie desaparecida desde 1968.
En 2019, un grupo de científicos se unió a investigadores de Yibuti y organizó una expedición para buscar al mamífero. Se instalaron 1.259 trampas en 12 puntos diferentes, usando una mezcla de avena, mantequilla de maní y levadura para atraer pequeños mamíferos. A lo largo de días de trabajo, fueron capturados roedores y otros animales hasta que surgieron los primeros sengis con características del Somali sengi.
Confirmación genética y nueva área de ocurrencia
Los animales capturados tenían un detalle característico en la cola y características físicas que coincidían con descripciones antiguas del Somali sengi. Luego, los investigadores realizaron análisis morfológicos y genéticos para confirmar la identidad de la especie y despejar dudas con respecto a otros sengis de la región.
Los resultados mostraron que se trataba realmente del mamífero desaparecido desde 1968, ahora encontrado en diferentes áreas de Yibuti. Estudios apuntaban que la especie utiliza ambientes rocosos escarpados, con baja presión humana, y sugirieron que la distribución geográfica es mayor de lo que se imaginaba, con posibilidad de ocurrencia también en partes de Etiopía.

Estudios recientes detallan genética y clasificación
De acuerdo con PeerJ, periódico científico internacional de acceso abierto, los datos genéticos indicaron que el animal no se encuadra bien en el género tradicional Elephantulus. Con base en las diferencias evolutivas, los investigadores propusieron un nuevo género para el grupo, comenzando a usar el nombre Galegeeska revoilii para el Somali sengi.
Los estudios también apuntaron que, en las áreas muestreadas en Yibuti, el pequeño mamífero no sufre presión intensa de agricultura o urbanización. Con esto, los científicos sugirieron que la especie puede estar en una situación menos crítica de lo que se temía, aunque sigue siendo vulnerable a cambios ambientales futuros.
Qué es una especie perdida para la ciencia
El caso del Somali sengi ilustra el concepto de especie perdida, utilizado para animales que pasan décadas sin registros y parecen haber desaparecido, aunque aún pueden existir en lugares poco estudiados. En la práctica, la ciencia pierde contacto con estos organismos, mientras que las comunidades locales continúan conviviendo con ellos.
Proyectos que buscan especies perdidas combinan expediciones de campo, conocimiento tradicional, trampas específicas y análisis genético. El redescubrimiento del Somali sengi muestra cómo este tipo de esfuerzo puede transformar un mamífero casi olvidado en una pieza importante para entender la biodiversidad del Cuerno de África.
Mamífero pequeño, lección gigante para la conservación
Para los habitantes de regiones rocosas de Yibuti, los sengis nunca han sido exactamente invisibles. Ellos forman parte de la vida cotidiana y tienen nombres locales propios, pero hasta la expedición reciente esta información no se conectaba con la comunidad científica internacional.
El regreso del Somali sengi a los registros formales refuerza que aún existen grandes lagunas en el conocimiento sobre mamíferos de áreas áridas y remotas. Al mismo tiempo, señala que inversiones en investigación de campo, asociaciones con científicos locales y el uso de cientos de trampas pueden revelar que especies consideradas perdidas todavía están vivas y tienen una posibilidad real de continuar existiendo.

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