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Personas Del Nordeste De Brasil Plantan Árboles Y Intentan Frenar La Desertificación Que Transforman Tierras Fértiles En Suelo Duro, Expulsan Familias Del Campo Y Amenazan El Futuro De La Región

Escrito por Fabio Lucas Carvalho
Publicado el 07/02/2026 a las 18:21
Actualizado el 07/02/2026 a las 18:24
No Nordeste do Brasil, pessoas plantam arvores para tentar frear a desertificação e reduzir perdas de solo, água e produção agrícola em áreas críticas.
No Nordeste do Brasil, pessoas plantam arvores para tentar frear a desertificação e reduzir perdas de solo, água e produção agrícola em áreas críticas.
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En Áreas del Nordeste de Brasil Afectadas por la Desertificación, Residentes Rurales Plantan Árboles Como Estrategia de Resistencia Ambiental y Social, Intentando Contener la Degradación del Suelo, Reducir la Pérdida de Agua y Mantener la Producción Agrícola Ante Décadas de Uso Intensivo de la Tierra y Cambios Climáticos.

La desertificación en el Nordeste de Brasil afecta 1.340.863 km² y 1.488 municipios, según criterios de la UNCCD, combinando variaciones climáticas y acciones humanas; relatos en Ceará y Bahía muestran cómo familias que plantan árboles adoptan prácticas agroecológicas para contener la degradación y recuperar suelo, agua y ingresos.

El proceso de desertificación se define internacionalmente como la degradación de las tierras en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, donde la relación entre precipitación anual y evapotranspiración potencial varía de 0,05 a 0,65.

En Brasil, esta caracterización se aplica sobre todo al Nordeste y al norte de Minas Gerais, delimitando áreas susceptibles a la desertificación con impactos ambientales y sociales acumulativos.

Las áreas susceptibles a la desertificación en el Nordeste de Brasil abarcan diez estados, además de porciones del norte de Minas Gerais y de Espírito Santo.

En estos territorios, la degradación de la tierra no ocurre de forma súbita, sino como una sucesión de eventos que se repiten a lo largo de décadas, formando ciclos de pérdida de fertilidad, ingresos y estabilidad social.

La desertificación involucra, simultáneamente, procesos físicos, biológicos y sociales. La eliminación de la cobertura vegetal, el uso intensivo del suelo y prácticas agropecuarias agresivas exponen la tierra a la acción del viento y del agua, fomentando la erosión, el sedimento y la impermeabilización superficial, con efectos que se extienden más allá de las áreas rurales.

Concepto de Desertificación y la Extensión del Problema en el Nordeste de Brasil

En el ámbito de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertificación, la desertificación resulta tanto de las variaciones climáticas como de las actividades humanas. En el Nordeste de Brasil, este marco reconoce regiones donde la degradación supera procesos comunes de erosión y compromete de forma estructural la capacidad productiva del suelo.

Las áreas susceptibles a la desertificación en Brasil suman más de 1,34 millón de km², involucrando 1.488 municipios. Se trata de un territorio donde el conocimiento sobre la extensión y la intensidad de los procesos degradativos aún se considera insuficiente, exigiendo actualizaciones constantes y monitoreo continuo.

Según el Ministerio del Medio Ambiente y Cambio Climático, los procesos más avanzados se concentran en los llamados núcleos de desertificación, como Seridó, Cariris Velhos, Inhamuns, Gilbués, Sertão Central de Pernambuco y Sertão del São Francisco. En estas áreas, grandes manchas de suelo desnudo y señales de erosión son recurrentes.

La desertificación en el Nordeste de Brasil no es solo un fenómeno ambiental. Implica la pérdida de territorio productivo, empobrecimiento de las poblaciones locales, intensificación de flujos migratorios y aumento del riesgo social, además de contribuir a cambios en los ciclos del agua y del carbono en escala regional y global.

Cómo la Degradación del Suelo Evoluciona Hasta la Desertificación

El proceso de desertificación ocurre de forma gradual. Inicialmente, la ocupación humana lleva al desmonte y a la quema de la vegetación nativa, seguida por el uso agrícola o pecuario por algunas generaciones, frecuentemente con prácticas que no consideran los límites ecológicos del semiárido.

Con el tiempo, el suelo pierde fertilidad y estructura. El agua de la lluvia y el viento arrastran partículas, sedimentando ríos y embalses, mientras que la superficie expuesta se seca y se vuelve impermeable. La vegetación pierde vigor, la atmósfera local se calienta y las precipitaciones se vuelven más irregulares.

La reducción de la fertilidad del suelo implica caída de la productividad y de los ingresos familiares. Sin poder convertir los bienes ecológicos en medios de subsistencia, las familias enfrentan la deterioración de las condiciones sociales, ampliando desigualdades y debilitando comunidades rurales enteras.

En etapas avanzadas, la desertificación provoca migración forzada. Familias dejan el campo y se instalan en áreas urbanas periféricas, muchas veces inadecuadas, donde comienzan a convivir con nuevos riesgos, como deslizamientos y falta de infraestructura, caracterizando un cuadro de descomposición social.

Irauçuba, en Ceará, y la Convivencia con la Desertificación

Irauçuba es un municipio cearense con clima semiárido – Foto: AURÉLIO ALVES, O POVO REPRODUCCIÓN

Un reportaje del Jornal Nacional mostró que en el municipio de Irauçuba, en el norte de Ceará, la desertificación es visible en el paisaje. El suelo endurecido, con coloración blanquecina, revela la pérdida de nutrientes y la dificultad de regeneración de la vida vegetal, incluso durante el periodo de lluvias.

Irauçuba integra un núcleo crítico de desertificación reconocido en el país. Las llamadas heridas en el suelo, claros sin cobertura vegetal, tienden a ampliarse cuando no hay intervención adecuada, profundizando la degradación y reduciendo la capacidad de infiltración del agua.

A pesar del escenario adverso, las experiencias locales muestran contrastes importantes. En áreas donde la caatinga se mantiene en pie, los productores han comenzado a adoptar prácticas de manejo que respetan los ciclos naturales, sustituyendo la lógica de enfrentamiento de la sequía por la convivencia con la semiaridez.

El cambio de enfoque incluye reconocer la sequía como un comportamiento ambiental recurrente, al igual que el invierno en regiones frías. Esta comprensión orienta estrategias productivas adaptadas, capaces de reducir impactos y mantener la actividad económica incluso en condiciones climáticas extremas.

Recateo, Serrapilheira y Recuperación de la Fertilidad

En Irauçuba, proyectos de recateo buscan restaurar la vegetación nativa y proteger el suelo. Viveros comunitarios producen plántulas, mientras que agricultores aprenden técnicas simples de siembra y cobertura del suelo, reduciendo la erosión y aumentando la retención de humedad.

La serrapilheira, formada por la capa de hojas y materia orgánica sobre el suelo, se ha convertido en un indicador práctico de recuperación. Esta cobertura protege la tierra del sol, mejora la infiltración del agua y favorece la actividad biológica, elementos esenciales para revertir procesos de desertificación.

Productores que plantaron árboles en patios antes considerados improductivos han comenzado a cosechar frutas como coco, limón, plátano y papaya. En algunos casos, la producción genera ingresos diarios recurrentes, contribuyendo a la seguridad alimentaria y a la permanencia de las familias en el territorio.

La difusión de estas prácticas entre vecinos transformó áreas aisladas en manchas verdes continuas. El contraste con regiones vecinas degradadas evidencia el impacto de intervenciones de bajo costo y basadas en el conocimiento local, incluso en ambientes semiáridos.

Obras Simples y el Control de la Erosión en el Sertão

Además del manejo vegetal, residentes del sertão cearense han adoptado obras simples para contener la erosión. Cordones de piedra y pequeñas represas reducen la velocidad del agua de la lluvia, favoreciendo su infiltración en el suelo y disminuyendo el acarreo de sedimentos.

Estas estructuras utilizan materiales disponibles localmente, como piedras abundantes en la región, y no exigen tecnología compleja. La lógica es desacelerar el agua para que permanezca en el territorio, recargando el suelo y los acuíferos.

En áreas donde estas técnicas se han aplicado de forma continua, el paisaje presenta mayor cobertura vegetal y menor incidencia de suelo expuesto. El efecto acumulativo refuerza la importancia de intervenções integradas para enfrentar la desertificación en el Nordeste de Brasil.

Estas experiencias demuestran que la recuperación ambiental no depende solo de grandes obras, sino de acciones persistentes, articuladas y adaptadas a las condiciones locales, con participación directa de las comunidades.

Agricultura Sintrópica y Recuperación de Áreas Degradadas en Bahía

En el interior de Bahía, la agricultura sintrópica ha surgido como alternativa para recuperar áreas degradadas y conciliar producción agrícola con restauración ambiental. En una finca de 500 hectáreas, técnicas agroforestales han permitido revertir décadas de degradación.

El sistema agroforestal se inspira en el ecosistema original de la región. En la Mata Atlántica, las especies ocupan diferentes estratos del bosque, reproduciendo la dinámica natural. El cacao, cultivo principal, crece a la sombra de árboles más grandes, evitando la lógica de la monocultura.

La diversidad de especies arriba y abajo del cacao crea un ambiente más estable, con mayor retención de humedad y ciclado de nutrientes. La práctica prescinde del uso de pesticidas y fertilizantes químicos, reduciendo costos e impactos ambientales.

El éxito del modelo ha atraído el interés de empresas y ha llevado a la formación de alumnos que replican los métodos en diferentes regiones del país, incluyendo áreas del semiárido, ampliando el alcance de las soluciones contra la desertificación.

Agroforesterías en el Semiárido y el Retorno del Agua

En regiones semiáridas de Bahía, áreas antes utilizadas como pasto o cultivo mostraban suelo compactado debido a la tala y quema de la vegetación. La implementación de agroforesterías comenzó con la apertura de zanjas en curvas de nivel para facilitar la infiltración del agua.

La siembra intensiva de especies adaptadas, como palma, sisal, piteira, umburana y mandacaru, formó una matriz fotosintética activa a lo largo de todo el año, independientemente de la lluvia. Estas especies mantienen el suelo cubierto y productivo.

Tres años después de la implementación, la presencia de verde constante atrajo fauna que había desaparecido, como el venado catingueiro. El suelo mostró una mejora gradual, evidenciando que la desertificación puede ser contenida con prácticas adecuadas.

En este contexto, la lluvia se ve como un bono, no como el único factor de éxito. El rocío y la humedad retenida por el sistema garantizan ganancias continuas, reforzando la adaptación a la realidad climática del Nordeste de Brasil.

Causas Estructurales y Presiones Económicas Asociadas

Las causas de la desertificación están ligadas a las prácticas agropecuarias extractivistas y a acciones antrópicas que agotan los recursos naturales, especialmente en el bioma Caatinga. La presión del mercado estimula la conversión de recursos en productos orientados a la venta y exportación.

Esta lógica trata el suelo como soporte físico inagotable, sustituyendo procesos ecológicos por insumos externos y trabajo económico. El resultado son costos ambientales y sociales que se acumulan a lo largo del tiempo, agravando la degradación.

Factores estructurales, como concentración de tierra, ingresos, biodiversidad y agua, además de alta densidad demográfica en algunas áreas, contribuyen a intensificar la desertificación. Estos elementos amplían desigualdades y limitan la capacidad de respuesta de las comunidades.

La desertificación en el Nordeste de Brasil, por lo tanto, refleja no solo condiciones naturales adversas, sino elecciones económicas y políticas que han moldeado el uso de la tierra a lo largo de décadas.

Tecnologías Sociales y Políticas Públicas de Convivencia

Las tecnologías sociales tienen un papel central en el enfrentamiento de la desertificación. Los tanques de placas, por ejemplo, suman más de 1,3 millón de unidades construidas, garantizando acceso al agua para más de 5 millones de personas en 1.200 municipios.

La agricultura familiar agroecológica promueve intensificación productiva basada en la valorización de los recursos locales. La diversificación de los sistemas productivos permite formar reservas de agua, alimentos, forraje y semillas, aumentando la resiliencia.

Estas estrategias son reforzadas por articulación social y políticas públicas contextualizadas, como se demuestra en investigaciones realizadas por instituciones del semiárido brasileño. La integración de políticas ambientales, territoriales y urbanísticas se señala como fundamental.

La experiencia acumulada indica que la convivencia con el semiárido exige soluciones integradas, capaces de enfrentar simultáneamente la desertificación, la inseguridad hídrica y las vulnerabilidades sociales.

Monitoreo, Desafíos y Perspectivas Futuras

El monitoreo de la desertificación depende de series temporales de datos para evaluar riesgos, progresión y eficacia de las acciones preventivas. Sin embargo, los sistemas de indicadores aún son incipientes, especialmente en lo que se refiere a la evaluación de la degradación del suelo en grandes escalas.

La ausencia de métricas consolidadas dificulta la toma de decisiones y la priorización de áreas críticas. Aun así, evidencias empíricas muestran que las prácticas de recuperación pueden revertir tendencias locales de degradación.

Con el avance de los cambios climáticos, se espera intensificación de los procesos de desertificación. Esto hace urgente ampliar experiencias exitosas, apoyar a agricultores que plantaron árboles y fortalecer políticas de adaptación en el Nordeste de Brasil.

La desertificación debe ser encarada como un problema pan-geoespacial, articulado a procesos globales.

Las historias de Ceará y Bahía muestran que, incluso ante limitaciones, la combinación de conocimiento local, agroecología y acción colectiva puede contener la degradación y abrir caminos de permanencia en el territorio, a pesar de los desafíos persistentes.

Este artículo fue elaborado con base en información técnica y conceptual de la Embrapa sobre el proceso de desertificación en Brasil, complementadas por reportajes de Jornal Nacional / G1 sobre experiencias de convivencia con la desertificación en Irauçuba (CE) y por un artículo de BBC News Brasil (2022) sobre agricultura sintrópica y recuperación de áreas degradadas en el interior de Bahía y en el semiárido brasileño.

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Fabio Lucas Carvalho

Jornalista especializado em uma ampla variedade de temas, como carros, tecnologia, política, indústria naval, geopolítica, energia renovável e economia. Atuo desde 2015 com publicações de destaque em grandes portais de notícias. Minha formação em Gestão em Tecnologia da Informação pela Faculdade de Petrolina (Facape) agrega uma perspectiva técnica única às minhas análises e reportagens. Com mais de 10 mil artigos publicados em veículos de renome, busco sempre trazer informações detalhadas e percepções relevantes para o leitor.

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