Estudio científico financiado por Petrobras y Shell va a mapear el stock de carbono en suelos y bosques brasileños, creando una base inédita para créditos de carbono y políticas climáticas hasta 2030
La Petrobras y la Shell anunciaron, en enero de 2026, la financiación de un estudio científico inédito en Brasil para medir el stock de carbono presente en los suelos y bosques brasileños, abarcando todos los estados y biomas del país. Bautizado como Carbon Countdown, el proyecto prevé inversiones totales de R$ 108 millones, divididos igualmente entre las dos empresas, con conclusión estimada para 2030. La información fue divulgada por Folha de S.Paulo.
Qué es el Carbon Countdown y su importancia para el stock de carbono en Brasil
El estudio crea una línea de base nacional enorme en escala y detalle sobre el carbono almacenado en el territorio brasileño, considerado estratégico para políticas climáticas, el mercado de créditos de carbono, agronegocios y compromisos de descarbonización asumidos por el país en acuerdos internacionales.
El Carbon Countdown es un proyecto de investigación a largo plazo que busca cuantificar, de forma científica y estandarizada, cuánto carbono está almacenado en los suelos y bosques brasileños. La propuesta es llenar una laguna histórica: la ausencia de datos nacionales propios sobre stock de carbono, frecuentemente calculado con apoyo de parámetros internacionales.
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Sin una línea de base nacional, Brasil pierde precisión, competitividad y poder de negociación en el mercado de carbono. El estudio pretende ofrecer datos robustos y verificables, capaces de sustentar políticas públicas, estrategias empresariales y reportes ambientales.
La iniciativa será conducida por el Centro de Estudios de Carbono en Agricultura Tropical (CCarbon), ligado a la rectoría de la Universidad de São Paulo (USP), con participación directa de investigadores de la Esalq-USP, referencia internacional en ciencia del suelo.
Inversiones de Petrobras y Shell en investigación climática
La Petrobras y la Shell invertirán R$ 54 millones cada una, totalizando R$ 108 millones a lo largo del proyecto. Según las empresas, los recursos se encuadran como inversiones en investigación, desarrollo e innovación, conforme cláusulas de los contratos de explotación firmados con la ANP (Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles).
Las compañías afirman que no tendrán injerencia sobre los resultados científicos, que deberán ser publicados en revistas académicas revisadas por pares. La transparencia de los datos se señala como un elemento central para garantizar credibilidad al Carbon Countdown.
Coordinación científica del Carbon Countdown y papel de la USP
El coordinador científico del Carbon Countdown es el profesor Maurício Cherubin, del Departamento de Ciencia del Suelo de Esalq-USP. Según él, el formato final del proyecto es resultado de un largo proceso de negociación con las empresas financiadoras.
La idea inicial, presentada por la Shell hace unos tres años y medio, tuvo que ser reformulada para hacerse técnicamente viable. La autonomía científica fue un punto central del acuerdo, garantizando que la universidad tuviera libertad metodológica y control sobre la ejecución del estudio.
Por qué medir el stock de carbono en los suelos y bosques brasileños
El stock de carbono en los suelos y bosques brasileños desempeña un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático. El dióxido de carbono (CO₂) es el principal gas asociado al calentamiento global, y su retirada de la atmósfera ocurre principalmente a través de la fotosíntesis, realizada por bosques, cultivos y pasturas.
Los productores rurales argumentan que una parte relevante de las emisiones de la agropecuaria se compensa con la captura de carbono en las áreas vegetadas de las propiedades. Sin embargo, sin datos nacionales estandarizados, esta compensación es difícil de comprobar en inventarios oficiales. El Carbon Countdown pretende establecer un promedio nacional confiable, permitiendo evaluaciones más precisas del balance de emisiones del país.
Metodología científica y alcance en suelos y bosques brasileños
El proyecto tendrá una de las mayores estructuras de recolección de datos ambientales ya realizadas en Brasil. Se prevén 6.500 áreas de muestreo, distribuidas entre agricultura, ganadería, plantaciones de eucalipto, bosques nativos y áreas degradadas.
En cada punto, se realizarán nueve muestreos, con análisis que alcanzarán hasta un metro de profundidad, totalizando más de 250 mil muestras de suelo. Además, el estudio analizará 1.000 parcelas forestales, cada una de 900 metros cuadrados.
La estimación del carbono almacenado en la vegetación se basará en el número de plantas y en el diámetro promedio de los árboles. Algunos árboles serán talados para pesaje de la biomasa, procedimiento que, según la coordinación, tendrá autorización previa del Ibama.
Relación del Carbon Countdown con el agronegocio y el mercado de carbono
El agronegocio brasileño es uno de los sectores más interesados en los resultados del Carbon Countdown. Actualmente, productores y entidades cuestionan el uso de métricas internacionales para calcular el impacto climático de la producción nacional.
Según Cherubin, cada vez más se siente la falta de esta línea de base, destacando que el estudio responde directamente a las demandas del sector productivo. Con datos propios sobre stock de carbono, Brasil podrá fortalecer el mercado de créditos de carbono, reducir disputas metodológicas y aumentar la competitividad de las cadenas productivas sostenibles.
Críticas a la participación de Petrobras y Shell en estudios climáticos
A pesar de la relevancia científica, la participación de la Petrobras y la Shell generó críticas. Especialistas del Instituto Internacional Arayara alertaron sobre posibles conflictos de interés.
En una nota conjunta, Hirdan Costa, John Würdig y Juliano Bueno afirmaron que las empresas de combustibles fósiles pueden utilizar estudios climáticos para moldear el mercado de carbono según sus propios intereses.
Según ellos, existe el riesgo de que los datos científicos se utilicen para legitimar la continuidad de la exploración de petróleo y gas bajo el argumento de compensaciones ambientales, práctica frecuentemente asociada al greenwashing.
Defensa de las empresas y transparencia de los datos del Carbon Countdown
La coordinación del Carbon Countdown rebatió las críticas destacando que los resultados serán públicos y publicados en revistas científicas. Cherubin afirmó que el escrutinio de la comunidad académica será fundamental para garantizar la integridad del estudio.
En la Petrobras, la supervisión será directa. El gestor de medio ambiente del centro de investigación de la estatal, André Bueno, afirmó que la empresa monitorizará todas las etapas del trabajo.
El equipo técnico supervisará todas las metodologías, resultados y análisis, declaró. Según él, el proyecto será supervisado por un comité técnico y gestor responsable por el avance físico y financiero.
Iniciativa de Shell y Petrobras: uso futuro de los datos e impactos en el mercado de carbono
La Petrobras no descarta utilizar los datos del Carbon Countdown para generar créditos de carbono en el futuro. Según André Bueno, áreas conservadas y biocombustibles pueden beneficiarse de las conclusiones del estudio.
En la Shell, el proyecto es visto como una forma de fortalecer el llamado activo carbono. Para Alexandre Breda, gerente de tecnologías de bajo carbono de la empresa en Brasil, la transición energética necesita ocurrir de forma gradual.
Alexandre afirma que el mundo necesita seguridad energética, desfosilización y descarbonización. Según él, el estudio puede colocar a Brasil en una posición de liderazgo global en la medición de carbono.
Lo que el Carbon Countdown representa para el futuro ambiental de Brasil
El Carbon Countdown, financiado por Petrobras y Shell, representa un avance significativo para la ciencia climática nacional. Al medir con precisión el stock de carbono en los suelos y bosques brasileños, el proyecto crea una base inédita para políticas públicas, estrategias empresariales y negociaciones internacionales.
A pesar de las críticas y alertas sobre conflictos de interés, la transparencia científica será el factor decisivo para la credibilidad de los resultados. Si se ejecuta correctamente, el estudio puede redefinir la forma en que Brasil mide, valora y negocia su carbono hasta 2030, reforzando su papel estratégico en la agenda global de sostenibilidad.

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