Con Potencial Para Sustituir El Petróleo Y Generar Productos Sostenibles Como Biocombustibles, Plásticos Y Hidrógeno Renovable, La Caña De Azúcar Se Consolida Como El “Petróleo Verde” Y Fortalece El Protagonismo De Brasil En La Transición Energética Global.
La caña de azúcar, una de las materias primas más abundantes de Brasil, está a punto de ganar un papel aún más estratégico en la transición hacia una economía de bajo carbono, según se informó este lunes, 06. Investigadores y especialistas afirman que la planta puede convertirse en el “petróleo verde” del siglo XXI, por ofrecer múltiples aplicaciones industriales, energéticas y químicas, de forma renovable y sostenible.
Hoy, la caña ya se utiliza ampliamente en la producción de azúcar y etanol. Sin embargo, con inversiones en tecnología e innovación, la biomasa de la planta puede dar lugar a combustibles sostenibles de aviación (SAF), biobunker para el transporte marítimo, hidrógeno renovable, combustibles sintéticos (e-fuels) y hasta plásticos de origen vegetal.
El Potencial De La Caña Como Sustituto Del Petróleo
Según Thiago Lopes, profesor y coordinador del Laboratorio de Celdas de Combustible del RCGI-USP (Centro de Investigación e Innovación en Gases de Efecto Invernadero de la Universidad de São Paulo), lo que hace que la caña sea comparable al petróleo es su capacidad de generar una cadena circular de productos.
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“Hoy ya producimos etanol y, a partir del CO₂ generado en la fermentación para su producción, podemos obtener metanol verde, que sirve de materia prima para moléculas que dan origen a plásticos, fibras textiles, envases y gomas sintéticas, productos que aún dependen del petróleo”, explica el especialista.
Los subproductos de la propia fábrica —como la vinaza y el CO₂—, cuando se combinan con procesos que generan hidrógeno y oxígeno, allanan el camino para nuevos combustibles e insumos estratégicos.
El hidrógeno renovable, por ejemplo, puede ser utilizado en celdas de combustible que generan electricidad sin emisión de contaminantes, además de servir de base para la amoniaco verde, considerado el futuro del transporte marítimo.
Uno de los diferenciales de la caña es su capacidad de crear una cadena productiva circular, en la que nada se pierde. El bagazo, la paja y hasta los gases resultantes del proceso fermentativo pueden ser reutilizados para generar energía, combustibles y hasta productos químicos.
“A diferencia del petróleo, que es un recurso finito y concentrado en pocos países, la caña es renovable, distribuida y ya cuenta con una cadena productiva consolidada en Brasil”, refuerza Lopes. “Con los avances tecnológicos, la caña deja de ser solo fuente de etanol y azúcar, convirtiéndose en la base de una nueva industria química verde, capaz de sostener a gran escala sectores hoy totalmente dependientes del petróleo.”
La Industria Apuesta En El “Plástico Verde” Y En La Bioeconomía
Las empresas brasileñas ya han estado explorando el potencial de la caña como materia prima sostenible. Desde 2016, el Grupo Boticário utiliza polietileno verde —un plástico vegetal derivado del etanol de caña— en sus envases.
“El plástico vegetal utilizado en los envases es fabricado por empresas que producen polietileno a partir del etanol de caña (soluciones bio-based), como Braskem”, explica Gustavo Dieamant, director ejecutivo de Investigación y Desarrollo del Grupo Boticário. Actualmente, más de 2 mil productos del portafolio de la marca utilizan plástico verde.
La empresa también ha comenzado a aprovechar residuos como el bagazo de caña para fabricar EcoÁlcool, utilizado en perfumes. “Solo con esto, a partir de 2021, dejamos de emitir más de 127 mil toneladas de gases de efecto invernadero. Esta reducción equivale a la captura de carbono de un área de eucaliptos del tamaño de 4.700 campos de fútbol”, destaca Dieamant.
Socio de Boticário en la producción de EcoÁlcool, Raízen ha estado liderando proyectos enfocados en la producción de biocombustibles de segunda generación (E2G). A diferencia del etanol convencional (E1G), que utiliza el jugo de la caña, el E2G aprovecha residuos que antes serían desechados, como fibras y lignina.
En 2024, la empresa inauguró una nueva unidad de E2G en el Parque de Bioenergía Bonfim, en Guariba (SP). Según datos de la compañía, el etanol de segunda generación tiene una huella de carbono 80% menor que la gasolina común y 30% menor que el etanol tradicional, representando una innovación tecnológica capaz de aumentar en 50% la producción sin expandir el área de cultivo.
Biocombustibles Diversificados E Innovación Constante
El sector de transportes es uno de los que más puede beneficiarse del avance de la caña como fuente renovable. Además del etanol combustible —en las versiones hidratada y anhidra—, las fábricas producen bioelectricidad a partir del bagazo y la paja, además de biogás y biometano provenientes de la vinaza.
Investigaciones recientes indican el potencial de la caña para generar hidrógeno verde, metanol verde y el SAF (Sustainable Aviation Fuel), combustible sostenible orientado a la aviación. Estas nuevas rutas tecnológicas amplían las posibilidades de sustitución de los combustibles fósiles en diferentes modalidades de transporte.
Vale la pena destacar que Brasil es hoy el segundo mayor productor de etanol del mundo, solo detrás de Estados Unidos. Sin embargo, los especialistas creen que el país reúne condiciones únicas para liderar la exportación de biocombustibles de bajo carbono, derivados de la caña de azúcar.
Según Alexandre Alves, agrónomo y jefe general de Embrapa Agroenergia, el país presenta ventajas significativas en relación a los competidores. “Mientras el maíz, en Estados Unidos, produce de 4 a 5 mil litros de etanol por hectárea, la caña brasileña produce, en promedio, 7 mil litros por hectárea, pudiendo superar los 10 mil litros con la integración del etanol de segunda generación”, destaca.
Entre 2003 y marzo de 2025, el uso del etanol en sustitución de la gasolina evitó la emisión de más de 730 millones de toneladas de CO₂. Para alcanzar un efecto similar en la naturaleza, sería necesario plantar alrededor de 5,1 mil millones de árboles a lo largo de dos décadas.
Ventajas Competitivas Y Sostenibilidad Ampliada
Otro punto que refuerza el protagonismo brasileño es el aprovechamiento integral de la biomasa. El país ya domina procesos industriales que permiten extraer el máximo de valor de la caña:
- Jugo para producción de etanol;
- Bagazo y paja para generación de electricidad y etanol de segunda generación;
- Vinaza y torta de filtro para producción de biogás;
- CO₂ de la fermentación para e-fuels y compuestos químicos.
Además, Brasil cuenta con infraestructura agrícola, industrial y logística consolidada, además del RenovaBio, programa que certifica la intensidad de carbono de los biocombustibles producidos en el país.
Potencial De Expansión Sostenible
De acuerdo con estudios recientes, Brasil posee millones de hectáreas de pastizales degradados que pueden ser convertidos para el cultivo de caña sin causar deforestación o afectar biomas sensibles. Esta característica garantiza espacio para la expansión de la producción y consolida al país como referencia global en energía limpia y sostenible.
“Brasil ya cultiva más de 8 millones de hectáreas de caña, pero tiene potencial para expandir sobre pastizales de baja productividad, sin presionar los biomas sensibles. Es decir, la caña puede ser considerada el nuevo petróleo verde”, concluye Alexandre Alves, de Embrapa Agroenergia.
A pesar de los avances, los especialistas sostienen que el país necesita acelerar inversiones y crear marcos regulatorios claros para consolidar el papel de la caña en la transición energética.
Entre las medidas sugeridas están el fortalecimiento del RenovaBio, el incentivo a la captura y almacenamiento de carbono en las fábricas, y el fomento a la producción de hidrógeno verde, SAF y biometano. Además, es esencial expandir la infraestructura de exportación y garantizar certificaciones internacionales que refuercen la imagen de Brasil como proveedor confiable de energía limpia.

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