La picanha se ha convertido en un lujo en Brasil en 2024, con precios que superan R$ 120 por kilo. La escasez de oferta, el aumento de las exportaciones y los costos elevados han creado un escenario económico que desafía a consumidores y productores. Mientras las fiestas de fin de año se acercan, el tradicional asado enfrenta la dura realidad de los altos precios.
En el imaginario popular, el asado es sinónimo de convivencia, celebraciones y un símbolo del paladar brasileño.
Pero, en 2024, la carne bovina, especialmente la picanha, se ha convertido en un tema de preocupación nacional.
Con precios que superan los R$ 120 por kilo en algunas regiones, el corte noble se ha vuelto casi inaccesible para muchas familias.
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Este aumento de precios ha reavivado debates económicos y ha tenido impactos directos en la vida cotidiana del país.
De acuerdo con un estudio del Correio do Estado, el precio de la picanha se duplicó en comparación con el año anterior en mercados como el de Campo Grande (MS).
En septiembre de 2023, el kilo costaba R$ 56. Ya en noviembre de 2024, este valor alcanzó R$ 115,98, lo que representa un aumento del 105,41%.
Otros cortes de carne bovina han seguido la misma tendencia, registrando ajustes significativos:
- El contrafilé subió un 43,97%, pasando de R$ 34,30 a R$ 49,38;
- El coxão mole aumentó un 51,99%, pasando de R$ 30,64 a R$ 46,56;
- Y la costilla, aunque con un aumento más moderado, tuvo un ajuste del 15,20%, con precios entre R$ 22,89 y R$ 26,98.
¿Por qué la carne se volvió tan cara?
Los expertos señalan que el mercado de carne bovina es cíclico y sensible a factores económicos y climáticos.
En los últimos años, la retención de hembras bovinas para reproducción llevó a un exceso de oferta en 2023, pero ahora, en 2024, la escasez de animales listos para el sacrificio está presionando los precios.
Según el economista Staney Barbosa Melo, esta falta de oferta ocurre en un momento de alta demanda interna y externa, creando un escenario desafiante para el consumidor.
Otro factor que influye en el mercado es el aumento de las exportaciones.
De acuerdo con Michel Constantino, doctor en Economía, las ventas de carne bovina al exterior crecieron un 30% este año, impulsadas por la valorización del dólar.
Esto hace que la carne brasileña sea más competitiva en el mercado internacional, pero reduce su disponibilidad en el país, agravando el problema para el consumidor local.
Las condiciones climáticas también han desempeñado un papel significativo.
Los períodos de sequía en algunas regiones redujeron la disponibilidad de pasturas, aumentando los costos de crianza y, en consecuencia, los precios de los productos finales.
Estos desafíos, sumados a la inflación y a los altos costos operativos, crean un escenario de presión para toda la cadena productiva.
Impactos en la vida cotidiana de las familias
El aumento en el precio de la carne bovina afecta directamente el presupuesto de los brasileños.
Muchas familias están sustituyendo la carne bovina por opciones más accesibles, como pollo y carne de cerdo, para contener los gastos.
José Mário de Oliveira Barbosa, mecánico, relató cambios en el menú: “Imposible comer carne de res todos los días. La manera es economizar y adaptar el menú.”
Laura Mendes de Aquino, secretaria, señaló cómo los ajustes están afectando las fiestas de fin de año: “Con estos precios, el asado familiar tendrá que ser más modesto.
No cabe en el presupuesto.” Estos relatos reflejan la realidad de miles de brasileños que enfrentan dificultades para mantener la carne bovina como un ítem regular en las comidas.
Además de los impactos individuales, el Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) reveló que la inflación en Campo Grande alcanzó el 8,71% en octubre de 2024, muy por encima de la media nacional del 5,81%.
Este dato refuerza cómo el aumento de los alimentos, especialmente de la carne, está presionando el costo de vida de las familias.
Los desafíos de la cadena productiva de la carne
De acuerdo con el presidente del Instituto Mato-grossense de la Carne (Imac), Caio Penido, los precios elevados de la carne son un reflejo de desequilibrios temporales en el mercado.
Él cree que, con el aumento de la oferta de animales para el sacrificio, los precios deberían comenzar a caer en los próximos meses.
Sin embargo, este proceso podría llevar algún tiempo, dependiendo de las condiciones del mercado y de la recuperación del sector.
Otro desafío para la cadena productiva son los altos costos de producción. La valorización del dólar, que beneficia las exportaciones, también encarece insumos como piensos y medicamentos.
Con esto, muchos ganaderos enfrentan márgenes de lucro ajustados, lo que desestimula la expansión de la producción y prolonga los efectos de la escasez.
Perspectivas para 2025
Aunque los expertos apuntan a una posible reducción en los precios, los desafíos económicos, climáticos y logísticos continúan representando barreras significativas para la normalización del mercado.
La adaptación de consumidores y productores será fundamental para enfrentar este escenario.
Con la proximidad de las fiestas de fin de año, muchos brasileños se preguntan: ¿será que el asado tradicional podrá ajustarse al presupuesto?
El aumento en los precios no solo afecta la carne bovina, sino que también refuerza la necesidad de buscar soluciones estructurales para estabilizar los costos de los alimentos en el país.
¿Se reducirán los precios de la picanha lo suficiente para que los brasileños retomen su tradicional asado de fin de año sin afectar el bolsillo?

Os mesmos especialistas que chamam a atenção para o aumento do preço da carne são os mesmos que defendem cortes nos programas sociais e diminuição no aumento de salário mínimo. Assim fica difícil. São sabotadores do país.
Passador de pano.. Toma vergonha nessa cara e para de desviar a culpa pra defender político incompetente