Presentado en Davos como un PowerPoint de 32 diapositivas, el Plan Sunrise vende la idea de la Nueva Gaza de Trump como una riviera del Medio Oriente, con resorts de lujo, trenes de alta velocidad y una ciudad inteligente reconstruida en 20 años, al costo de 112 mil millones de dólares.
Detrás de las imágenes futuristas, sin embargo, están 68 millones de toneladas de escombros, túneles armados, suelo contaminado y bombas no detonadas esparcidas por la franja de Gaza, además de una condición considerada innegociable por Washington: el desarme completo de Hamas. Sin eso, la Nueva Gaza de Trump sigue siendo solo una visión en diapositivas, lejos de transformarse en concreto, acero y empleos reales.
Del 7 de octubre a la visión de la Nueva Gaza de Trump
El 7 de octubre de 2023, Hamas invadió Israel, mató a más de mil personas, secuestró a cientos de civiles y desató una guerra que, en dos años, llevó a la destrucción casi total de la infraestructura de la franja de Gaza.
Barrios enteros fueron arrasados, hospitales colapsaron, redes eléctricas fallaron y el territorio se transformó en un mosaico de ruinas.
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En octubre de 2025, se firmó finalmente un alto el fuego más amplio, incluyendo la liberación de los últimos rehenes israelíes aún vivos. Es en este contexto que la administración Trump, en coordinación con aliados, comienza a diseñar un plan de reconstrucción.
La Nueva Gaza de Trump nace como una respuesta política, económica y simbólica para mostrar que, después de la devastación, habría un proyecto de futuro.
Lo que el Plan Sunrise promete construir
El Plan Sunrise es el envoltorio oficial de la Nueva Gaza de Trump. Se trata de un proyecto dividido en cuatro fases geográficas a lo largo de más de 20 años, con un discurso de “ciudad inteligente” junto al mar.
El documento, elaborado por Jared Kushner en asociación con el enviado para el Medio Oriente, Steve Witkoff, fue presentado en Davos en formato de PowerPoint. Propone convertir la franja de Gaza en una especie de riviera del Medio Oriente, con:
Resorts de lujo en la costa, trenes de alta velocidad, redes eléctricas optimizadas por inteligencia artificial y una nueva capital administrativa pensada para simbolizar gobernanza moderna y prosperidad económica.
La idea es que la Nueva Gaza de Trump deje atrás la imagen de enclave cercado por muros y se convierta en una vitrina de tecnología, turismo y servicios.
68 millones de toneladas de escombros, túneles y bombas
Antes de cualquier rascacielos de vidrio o resort junto al mar, el Plan Sunrise reconoce un problema monumental de base: la franja de Gaza está sepultada en ruinas, cuerpos y municiones no detonadas.
Entre los desafíos iniciales, el documento menciona:
- Aproximadamente 68 millones de toneladas de escombros
- miles de cuerpos aún sepultados
- Suelo tóxico, contaminado por guerra y desagües
- Bombas y artefactos explosivos no detonados
- Una red de túneles de Hamas esparcida por el subsuelo
La primera fase de la Nueva Gaza de Trump no es glamour, sino limpieza y seguridad. La prioridad sería remover escombros, neutralizar explosivos, desactivar túneles y tratar de hacer mínimamente habitable una área que ha pasado años bajo intensos bombardeos.
Mientras tanto, aproximadamente 2 millones de palestinos desplazados dependerían de refugios temporales, hospitales de campaña y clínicas móviles hasta que estructuras permanentes comenzaran a ser levantadas.
Fases de la Nueva Gaza de Trump: de Rafá a la ciudad de Gaza

El cronograma del Plan Sunrise se distribuye en cuatro fases geográficas, avanzando de sur a norte de la franja de Gaza.
En la etapa inicial, el enfoque recae sobre Rafá y Khan Yunis, en el sur. Allí se daría la primera gran experiencia de reconstrucción planificada.
Solo después los trabajos avanzarían hacia los campos centrales y, por último, hacia el norte, en la ciudad de Gaza, vista tradicionalmente como la capital del enclave.
La primera ciudad que se reconstruiría sería Rafá, en la frontera con Egipto. De acuerdo con el plan, la Nueva Gaza de Trump transformaría Rafá en un nuevo centro de gobernanza, con:
- Capacidad para más de 500 mil residentes
- Aproximadamente 100 mil unidades habitacionales
- Estructuras administrativas, escuelas, hospitales y espacios religiosos
En las imágenes del PowerPoint, la nueva Rafá aparece con rascacielos costeros, amplias avenidas, zonas verdes y una costa ocupada por emprendimientos turísticos.
Es una visión utópica que contrasta de manera brutal con el escenario real de escombros que domina la región hoy.
¿Quién paga la cuenta de los 112 mil millones de dólares?
El costo total estimado del Plan Sunrise gira en torno de 112 mil millones de dólares a lo largo de 10 años, incluyendo salarios del sector público y necesidades humanitarias asociadas a la transición.
De esa cantidad, el plan prevé algo como 60 mil millones de dólares provenientes de donaciones internacionales y emisión de nueva deuda, con los Estados Unidos actuando como ancla.
Washington se comprometería con alrededor del 20% de ese apoyo, lo que equivale a aproximadamente 24 mil millones de dólares en garantías.
El Banco Mundial aparecería como socio financiero, ayudando a estructurar préstamos y a dar credibilidad al proyecto. La idea es que, tras los primeros años de inversión pesada, la Nueva Gaza de Trump comience a caminar con sus propias piernas.
Según las proyecciones del PowerPoint, Gaza comenzaría a monetizar aproximadamente el 70% de su franja costera a partir del año 10, con retornos de inversiones que podrían superar los 55 mil millones de dólares a largo plazo, impulsados por:
Industrias locales, servicios, turismo e incluso la posibilidad de transformar la Nueva Gaza en un paraíso fiscal, atrayendo a capitales internacionales en busca de ventajas tributarias.
Kushner, negocios y la ingeniería política de la Nueva Gaza de Trump
Jared Kushner, yerno de Trump, no llega a la Nueva Gaza de Trump como un novato en emprendimientos inmobiliarios.
Ya ha administrado el imperio de la familia en el sector, fundó una empresa de inversiones, captó casi 4 mil millones de dólares de fondos soberanos del Medio Oriente e invirtió en proyectos de resort en lugares como la isla albanesa de Sazan.
En el Plan Sunrise, Kushner ve una oportunidad doble: reposicionar Gaza como un caso de éxito de reconstrucción y, al mismo tiempo, crear un gran proyecto económico con fuerte participación de capitales privados y fondos de la región.
Los Acuerdos de Abraham, negociados por él en el primer mandato de Trump, son frecuentemente citados como prueba de que realineamientos improbables en el Medio Oriente son posibles.
La Nueva Gaza de Trump es presentada como el próximo gran paso en esta lógica de transformar enemigos en socios económicos.
Condición innegociable: desarme completo de Hamas
A pesar de los maquetas y gráficos, todo el plan reposa sobre una condición central: el desarme total de Hamas y la renuncia completa al poder en la franja de Gaza.
El Plan Sunrise está inserto en un guión de paz en tres fases:
- Fase 1: alto el fuego, liberación de rehenes y negociación de términos básicos
- Fase 2: retirada completa de Israel de la franja de Gaza tras el desarme de Hamas y la renuncia al control político
- Fase 3: inicio efectivo de la reconstrucción e implementación de la Nueva Gaza de Trump
Hasta el momento descrito en la base, el proceso aún estaría atrapado en la fase inicial, con pendientes en la entrega de cuerpos de rehenes y, principalmente, en la cuestión de la desmilitarización.
Hamas ya ha afirmado repetidas veces que no pretende desarmarse, lo que transforma esta condición en un obstáculo casi insuperable.
Sin esta garantía, ninguna obra a largo plazo, ningún resort de lujo y ningún tren de alta velocidad se sostiene. Los inversores no colocan miles de millones en un área donde la posibilidad de una nueva guerra en dos o tres años sigue siendo alta.
Escepticismo, riesgos y el abismo entre diapositivas y realidad
Expertos en seguridad y analistas económicos se dividen entre ver la Nueva Gaza de Trump como un sueño necesario o como una promesa demasiado distante de la realidad.
Por un lado, críticos afirman abiertamente que Hamas no se desarmará y que, sin ello, el Plan Sunrise no pasa de un conjunto de diapositivas bien producidas.
Otros cuestionan la viabilidad económica, recordando que transformar una zona de conflicto recurrente en un polo turístico y de servicios exige seguridad estable, previsibilidad política y confianza a largo plazo, condiciones que Gaza no ha visto en décadas.
Autoridades como el secretario de Estado Marco Rubio refuerzan que nadie invertirá fuertemente si cree que el conflicto puede regresar en pocos años. Para estos escépticos, el riesgo geopolítico corroe cualquier proyección de retorno financiero.
Por otro lado, los partidarios del plan insisten en que dejar a Gaza sumida en ruinas y crisis humanitaria es una receta para el surgimiento de nuevos grupos extremistas.
En su visión, la Nueva Gaza de Trump sería más que un proyecto inmobiliario: sería un intento de cambiar la lógica de la región, sustituyendo desesperación por perspectiva económica.
Nueva Gaza de Trump: visión audaz, terreno minado
Al fin y al cabo, la Nueva Gaza de Trump intenta ser muchas cosas al mismo tiempo: un plan de reconstrucción, una estrategia de seguridad, un experimento económico y un gesto político para mostrar liderazgo en el posguerra.
La ambición es innegable. La pregunta es si la realidad geopolítica, la disposición de los actores regionales y el comportamiento de Hamas permitirán que algo cercano a lo que está en las diapositivas de Davos comience a salir del papel.
La historia reciente de la región muestra que promesas grandiosas suelen chocar con hechos duros en el terreno.
Por ahora, el Plan Sunrise es una síntesis de esta contradicción: una riviera del Medio Oriente diseñada sobre un mapa que, en la práctica, todavía está dominado por escombros, bombas enterradas y desconfianza mutua.
¿Y tú, mirando hacia el escenario actual, crees que la Nueva Gaza de Trump tiene alguna posibilidad real de salir del PowerPoint y convertirse en una ciudad de verdad o que este proyecto está condenado a quedarse para siempre en el mundo de las ideas?


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