Común en las cuencas del Amazonas y del río de la Plata, la planta acuática invasora aguapé se ha diseminado globalmente y forma alfombras densas que impiden el pasaje de luz y la oxigenación del agua. En el lago Victoria, aniquiló tilapias. Ahora, científicos buscan convertir la biomasa en energía y renta sostenible hoy.
La planta acuática invasora aguapé se ha convertido en sinónimo de un problema que comienza como una “alfombra verde” y puede terminar en colapso de vida acuática. Al diseminarse por lagos y ríos, crea una capa densa en la superficie que cambia el funcionamiento del ecosistema y presiona directamente a peces, invertebrados y toda la cadena alimentaria.
Lo más provocador es que la misma planta acuática invasora que sofoca ambientes y genera perjuicios billonarios ahora está en el centro de un giro: científicos intentan transformar la plaga acuática en biomasa útil, con potencial para convertirse en energía y riqueza sostenible, en lugar de seguir solo como un costo ambiental y económico.
Aguapé, la planta acuática invasora que ganó el mundo

El aguapé, de nombre científico Eichhornia crassipes, se describe como común en las cuencas sudamericanas del Amazonas y del río de la Plata. A pesar de esta origen asociada a ambientes de agua dulce en América del Sur, se ha convertido en la especie invasora más diseminada del mundo, según un informe de la Plataforma Intergubernamental de Políticas Científicas sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, la Ipbes, vinculada a la Organización de las Naciones Unidas.
-
China acelera la ciencia mundial y puede superar a Estados Unidos en 2 años con el avance de la inversión pública, crecimiento continuo e impacto directo en la disputa tecnológica global.
-
Estudios científicos indican que la sequía puede estar fortaleciendo una amenaza silenciosa mucho mayor: superbacterias más resistentes.
-
Hombre construye submarino funcional de 5 metros en el garaje usando cilindros de gas, tubos de PVC y motor de nevera, y navega con la embarcación en un lago en Colombia.
-
Millones de personas han comido ñame durante siglos sin saber que este humilde tubérculo contiene un compuesto llamado diosgenina que los científicos ahora han descubierto que puede mejorar la memoria y ayudar a controlar los niveles de azúcar en la sangre.
Este detalle es crucial porque muestra la dimensión del fenómeno: no se trata de una planta “incómoda” restringida a un lugar, sino de una invasora reconocida como global. Cuando una especie alcanza este nivel de diseminación, el impacto deja de ser puntual y pasa a ser sistémico, afectando la biodiversidad, la economía y la forma en que las comunidades usan y dependen del agua.
El mecanismo del sofocamiento: luz bloqueada y oxígeno en caída

El problema central del aguapé está en la forma en que ocupa la superficie. Al formar extensas alfombras vegetales, la planta impide el pasaje de luz y dificulta la oxigenación del agua. Estos dos efectos, combinados, alteran las condiciones básicas de supervivencia en el ambiente acuático.
La luz y el oxígeno son la base del equilibrio de un lago o río. Cuando la luz deja de penetrar, hay impacto en el funcionamiento del ecosistema. Cuando la oxigenación disminuye, el estrés sobre organismos acuáticos aumenta, especialmente sobre los peces. El resultado puede ser una agua “viva” por fuera y debilitada por dentro, con reflejos que aparecen primero en la fauna y luego en actividades humanas que dependen de ella.
El caso del lago Victoria y el colapso de las tilapias

El ejemplo más dramático citado es el del lago Victoria, en África Oriental. Allí, al impedir el pasaje de luz y la oxigenación del agua, el aguapé aniquiló poblaciones de tilapia, descritas como un recurso pesquero importante.
Este punto coloca la discusión en términos prácticos. Cuando un recurso pesquero importante es afectado, el impacto no queda restringido al ambiente natural. Abarca la pesca, el abastecimiento, la renta y la rutina de comunidades que dependen de lo que el lago ofrece. El aguapé, en este contexto, no es solo una planta. Se convierte en un factor que cambia el destino de un sistema entero.
La plaga acuática dentro de un problema mayor: invasiones biológicas en escala global

El aguapé aparece como el rostro más visible, pero es parte de un cuadro mucho más amplio. El informe citado afirma que actividades humanas han causado la diseminación de más de 37 mil especies de plantas, animales y microorganismos. Y hay un dato que pesa aún más: estas especies invasoras han tenido un papel central en 60 por ciento de las extinciones globales.
Este es el tipo de número que cambia la lectura del problema. Pone a las invasiones biológicas como un motor real de pérdida de biodiversidad, no como un detalle. Cuando una especie llega donde no debería y comienza a dominar, no solo compite por espacio. Reorganiza relaciones ecológicas, empuja a especies nativas fuera y puede desestructurar lo que parecía estable.
El costo que explota en la caja: impacto económico anual billonario
En 2019, el impacto económico de las especies invasoras superó US$ 423 mil millones al año, alrededor de R$ 2 billones. Este costo incluye daños directos e indirectos que aparecen cuando ecosistemas dejan de entregar servicios esenciales, como pesca saludable, agua funcional y equilibrio natural.
La cuenta no es abstracta. Se materializa en colapsos pesqueros, perjuicios operacionales, gastos en control y remediación, y pérdidas económicas asociadas a cadenas productivas que dependen de agua, biodiversidad y estabilidad ambiental. En este escenario, el aguapé se convierte en un símbolo, pero el fenómeno es mayor que él.
Las Américas exportan y también importan problemas
El material destaca un contraste importante. Además de exportar especies, las Américas también sufren invasiones. Un ejemplo citado es el mussel dorado, Limnoperna fortunei, mencionado por el biólogo Ricardo Pinto Coelho, profesor emérito de la Universidad Federal de Minas Gerais y propietario de la empresa RMPC Medio Ambiente Sostenible, descrito como el único brasileño en el panel de expertos de la Ipbes.
Según el relato, en las aguas brasileñas estos moluscos causan problemas para la acuicultura y también para la operación de plantas, donde quedan incrustados en los sistemas de refrigeración. Es una invasión que no solo altera la naturaleza, sino que crea cuellos de botella técnicos y costos operacionales. Esto refuerza que el impacto de las invasoras puede ser ecológico y, al mismo tiempo, industrial.
Otro ejemplo traído es el mosquito Aedes aegypti, originario de África, asociado a la transmisión de agentes causantes de dengue, zika y otras enfermedades. Aquí, la invasión biológica no se limita a la biodiversidad. Se conecta directamente con la salud pública.
Por qué el aguapé se convierte en un objetivo de un giro: transformar el problema en biomasa útil
Es en este punto donde entra la parte más ambiciosa de la historia. Científicos quieren transformar la plaga acuática en fuente de energía y riqueza sostenible.
La lógica es sencilla y, al mismo tiempo, desafiante: si la planta acuática invasora se acumula en volúmenes enormes y genera costos para ser removida, su biomasa puede dejar de ser solo un residuo y convertirse en un recurso.
El cambio de mentalidad es estratégico. En lugar de tratar la remoción como un esfuerzo que termina en el descarte, la idea es crear un ciclo en el que el control ambiental y el aprovechamiento económico caminen juntos.
La biomasa del aguapé, que hoy bloquea luz y oxígeno, podría ser redirigida para uso productivo, ayudando a reducir el peso financiero del control y creando un incentivo para acciones continuas.
Sostenibilidad en la práctica: control sin romantizar la invasión
A pesar de esta posibilidad, la historia del aguapé no cambia de naturaleza: sigue siendo una planta acuática invasora con capacidad de dominar ambientes y causar daños.
Lo que cambia es la oportunidad de transformar la lucha en algo menos oneroso y más eficaz, evitando que la remoción sea solo una medida emergencial.
La promesa es doble. Por un lado, aliviar la presión sobre lagos y ríos, recuperando oxigenación y luz. Por otro, transformar un pasivo ambiental en activo, con energía y valor económico.
Y todo esto se conecta con el trasfondo mayor: las invasiones biológicas se han convertido en un problema global, con costos anuales gigantescos y participación central en extinciones.
Lo que este caso revela sobre el futuro de las aguas
El aguapé es un retrato completo del dilema moderno. Nace como planta común en cuencas sudamericanas, se convierte en la invasora más diseminada del mundo, sofoca peces al bloquear luz y oxígeno, destruye un recurso pesquero como la tilapia en el lago Victoria, y pasa a ser considerado como biomasa con potencial de generar energía y riqueza sostenible.
Es un choque entre dos realidades. La realidad de la destrucción rápida y la realidad de la creatividad humana tratando de rediseñar soluciones a partir del propio problema.
En medio de esto, quedan los números del impacto global, las más de 37 mil especies diseminadas por acción humana, el papel en el 60 por ciento de las extinciones y la cuenta económica anual que supera los US$ 423 mil millones.
¿Crees que transformar la planta acuática invasora en fuente de energía puede ser una solución real para controlar la plaga, o existe el riesgo de solo “maquillar” un problema gigantesco?

Matéria ****, incorpora RACISMO BIOLÓGICO (Especismo), com planta nativa do Brasi. Em outros continentes pode se tornar exótica invasora, mas aqui é nativa. Se há crescimento sem controle, isso decorre do desequilíbrio ambiental, em geral em função do EXCESSO de NUTRIENTES derivado da poluição. Esta matéria deve ser corrigida. Obrigado
É uma ideia, que poderá amenizar o problema em algumas regiões. Mas, qual o produto que poderá ser adquirido com o beneficiamento dessa planta? O melhor seria se possível, criar uma espécie de herbicida seletivo que eliminasse apenas o aguapé sem prejudicar a água os peixes e tudo o que vive e se reproduzi nela, seria uma forma de eliminar essa praga ou ao menos erradicar grande parte dela.
Águapé é uma planta que depende de grande quantidade de nutrientes para proliferar, ou seja, poluição. Antes de acusar a coitada, seria bom investigar quais as condições atuais das águas em que habitam. Aliás, o aguapé foi espalhado pelo mundo justamente com o objetivo de reduzir a poluição de rios e lagos.