Polar POD es una plataforma oceánica de 100 metros que deriva en la Antártida para medir CO₂ y calor, pudiendo redefinir modelos climáticos globales
Hay una ironía en el centro de la climatología moderna: el Océano Austral, responsable de absorber alrededor del 40% de todo el dióxido de carbono emitido por la humanidad, es también el menos estudiado del planeta. Según datos de investigaciones recientes llevadas a cabo por instituciones como la NASA y la Universidad de Hawái, este océano desempeña un papel central en la regulación del clima global, pero permanece con lagunas críticas de medición durante la mayor parte del año.
Es en este contexto que surge el Polar POD, una plataforma oceanográfica habitada desarrollada por Ifremer en colaboración con el CNRS, el CNES y liderada por el explorador francés Jean-Louis Étienne. Con 100 metros de altura, alrededor de 1.000 toneladas y operación vertical con hasta 75 metros sumergidos, la estructura fue diseñada para operar en las regiones más hostiles del planeta y recopilar datos continuos sobre carbono, temperatura y dinámica oceánica.
Proyecto Polar POD: plataforma oceánica de 100 metros inspirada en el FLIP para medir CO₂
El Polar POD, sigla de Polar Platform Ocean Drifter, representa una evolución directa del concepto del FLIP americano. Al igual que su predecesor, la estructura es remolcada en horizontal hasta el área de operación y, a continuación, gira a la posición vertical mediante el llenado de tanques de lastre.
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Con 108 metros de longitud y forma de cuchara gigante, el FLIP era el único barco del mundo capaz de girar 90 grados en el océano y mantenerse en posición vertical, con 91 metros sumergidos, operando así durante 60 años hasta ser retirado y enviado al desguace en 2023.
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Con 175.500 toneladas, 345 metros de longitud y capacidad para más de 4.300 pasajeros, el Sun Princess se convirtió en el barco más grande jamás construido por Princess Cruises y llamó la atención mundial por su enorme cúpula de vidrio inspirada en la arquitectura de Santorini instalada en la parte superior de la embarcación.
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TX-10.000, el coloso del mar: el mayor barco elevador de EE. UU., con dos barcazas gigantes, una estructura de 73 metros de altura y la capacidad para levantar 7.500 toneladas de plataformas petroleras hundidas.
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Los submarinos S 80 reciben un refuerzo tecnológico con reactores catalíticos del Sistema AIP.
La diferencia fundamental está en el modo de operación después de la verticalización. A diferencia del FLIP, el Polar POD no permanece anclado ni tiene propulsión. Se libera para derivar libremente, siendo conducido por la Corriente Circumpolar Antártica.
Este enfoque transforma la propia fuerza del océano en el motor de la misión científica, permitiendo cobertura continua de regiones donde las mediciones son prácticamente inexistentes.
Océano Austral y clima global: cómo la Antártida absorbe CO₂ y calor de la atmósfera
El Océano Austral ejerce un papel crítico en la regulación climática. Estudios indican que absorbe entre el 60% y el 90% del exceso de calor retenido en la atmósfera por los gases de efecto invernadero.
Además, la producción biológica de la región captura aproximadamente 3 mil millones de toneladas de carbono por año, equivalente a cerca de una cuarta parte de las emisiones globales anuales.
La Corriente Circumpolar Antártica actúa como eje central de este proceso, conectando los océanos Atlántico, Índico y Pacífico. Esta circulación promueve el intercambio de aguas profundas y superficiales, permitiendo la absorción y el secuestro de carbono a escala planetaria.
La ausencia de mediciones continuas en este sistema compromete directamente la precisión de los modelos climáticos globales.
Funcionamiento del Polar POD: plataforma deriva en la Corriente Circumpolar Antártica
Después de ser remolcado hasta el punto inicial cerca de África del Sur, el Polar POD será insertado en la Corriente Circumpolar Antártica, donde comenzará a derivar libremente.
La velocidad media de la corriente es de alrededor de 1,8 km/h, permitiendo una circunnavegación completa de la Antártida en aproximadamente 18 meses, cubriendo cerca de 24 mil kilómetros.
El plan prevé hasta tres años de operación continua, con recolección ininterrumpida de datos en todas las estaciones del año, incluyendo el invierno austral, período actualmente poco estudiado.
Estructura del Polar POD: 75 metros sumergidos garantizan estabilidad extrema en el océano
Con 75 metros sumergidos, el Polar POD opera por debajo de la zona de mayor influencia de las olas superficiales. Su período de oscilación vertical es de aproximadamente 60 segundos, muy superior al período típico de las olas de la región, que ronda los 21 segundos. Esto garantiza una estabilidad excepcional incluso en condiciones extremas conocidas como “los furiosos cincuenta”.
Esta estabilidad permite mediciones de alta precisión en un entorno donde los barcos convencionales no pueden operar con seguridad.
La estructura habitable del Polar POD se encuentra a unos 20 metros por encima de la línea de flotación y fue diseñada para acomodar a ocho personas. El equipo incluye marineros responsables de la navegación pasiva y ajuste de velas, científicos encargados de las mediciones y un cocinero.
El soporte logístico es proporcionado por el barco Persévérance, que realiza cambios de tripulación y reabastecimiento cada dos meses. La vida a bordo exige adaptación a un entorno vertical inusual, donde los pisos y paredes cambian de orientación después de la transición inicial.
Energía del Polar POD: turbinas eólicas y paneles solares sustituyen motores
El Polar POD no tiene motor. Toda la energía es generada por seis turbinas eólicas de 3,2 kW cada una, complementadas por paneles solares.
Esta configuración elimina ruidos mecánicos, creando un ambiente ideal para mediciones acústicas y estudios de mamíferos marinos.
La ausencia de propulsión y vibración hace que la plataforma sea extremadamente silenciosa, un factor crítico para investigaciones oceánicas avanzadas.
Durante la misión, el Polar POD realizará mediciones continuas de:
- Intercambios de CO₂ entre océano y atmósfera
- Temperatura y salinidad
- Biodiversidad marina por sensores acústicos
- Presencia de microplásticos y contaminantes
- Calibración de datos de satélites
El programa involucra a 43 instituciones científicas de 12 países, con datos disponibles en formato abierto para la comunidad global. La escala y continuidad de estas mediciones pueden redefinir la comprensión científica sobre el clima de la Tierra.
Construcción: proyecto de 28 millones de euros enfrenta retrasos
El proyecto comenzó a desarrollarse en 2010 y tuvo su construcción formalizada en 2022, con un presupuesto estimado de 28 millones de euros, además de 13 millones para operación. La producción involucra a los astilleros Piriou y la empresa 3C Metal, responsables de la estructura y montaje.
Sin embargo, impasses políticos y financieros en Francia interrumpieron el avance del proyecto en 2024, retrasando el lanzamiento para al menos 2027.
Según información divulgada en 2025, el proyecto enfrenta un conflicto entre Ifremer y los astilleros responsables de la construcción, relacionado con costos. La paralización ocurre incluso con el barco de apoyo ya listo y el programa científico estructurado.
Este escenario evidencia el impacto de decisiones políticas y financieras en proyectos científicos de gran escala.
Importancia del Polar POD para modelos climáticos globales y previsión del calentamiento
Los modelos climáticos actuales dependen de datos incompletos sobre el Océano Austral, especialmente durante el invierno. La ausencia de esta información genera incertidumbres significativas en las proyecciones de calentamiento global.
El Polar POD fue diseñado para llenar esta laguna, operando continuamente en condiciones extremas y proporcionando datos inéditos. La diferencia entre estimaciones y mediciones directas puede redefinir las previsiones climáticas en las próximas décadas.
El concepto central del Polar POD es simple, pero poderoso: usar el propio ambiente como medio de desplazamiento. Al derivar con la corriente más intensa del planeta, la plataforma cubre áreas vastas sin necesidad de propulsión.
Este enfoque permite mediciones continuas en regiones donde barcos y sensores tradicionales no pueden operar. Si entra en operación, el Polar POD puede convertirse en una de las herramientas más importantes jamás creadas para estudiar el clima de la Tierra.

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