Operación logística inédita llevó estructuras de un puente atirantado producido en Brasil directamente a Angola en un único vuelo carguero, reduciendo drásticamente el tiempo de transporte internacional.
Una operación logística de gran impacto en la ingeniería internacional ocurrió recientemente entre Brasil y Angola, atrayendo atención en el sector de infraestructura y transporte de cargas especiales.
Un puente atirantado producido en Brasil cruzó el Océano Atlántico en avión, en una operación que transportó 48 toneladas de equipos estructurales de São Paulo a Luanda en solo seis días.
Este plazo representa un tiempo de tránsito inédito para el transporte de componentes de infraestructura pesada, principalmente cuando se compara con el modal marítimo tradicional.
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De acuerdo con información divulgada por DHL Global Forwarding y por la empresa brasileña Protende ABS, la operación cumplió con el cronograma de construcción del nuevo Centro de Convenciones de Luanda, previsto para inauguración en abril de 2025.
Centro de convenciones de Luanda impulsa proyecto estratégico
El transporte del puente integra directamente la construcción del Centro de Convenciones de Luanda, ubicado en la región de Chicala, en la capital angoleña.
El emprendimiento tiene una inversión estimada en cerca de US$ 316,8 millones y ocupará una área aproximada de 72 mil metros cuadrados.
Entre los principales espacios previstos en el complejo está un teatro con capacidad para tres mil personas, diseñado para recibir grandes eventos nacionales e internacionales.
En este contexto, un puente atirantado conectará el Centro de Convenciones a la nueva Marginal de Luanda.
En este tipo de estructura, cables de acero tensados sostienen la pista, tecnología similar a la utilizada en el Puente Octávio Frias de Oliveira, en São Paulo.
Desafío logístico exige solución rápida
Transportar estructuras de un puente representa un desafío logístico considerable, sobre todo por causa del peso elevado y las dimensiones de las piezas.
En el caso de la obra en Luanda, sin embargo, el principal obstáculo surgió en el plazo de la construcción, que exigió rapidez en la entrega de los componentes.
Si los barcos realizaran el transporte, el recorrido entre Brasil y Angola podría llevar cerca de 70 días.
Por ese motivo, el equipo logístico eligió transporte aéreo especializado, lo que redujo drásticamente el tiempo total de la operación.
La DHL Global Forwarding coordinó la misión y envió las estructuras directamente de São Paulo a Luanda en solo 144 horas, el equivalente a seis días de viaje.
Ingeniería logística involucra equipo especializado
Según André Maluf, director de Carga Aérea de DHL Global Forwarding en Brasil, la operación movilizó una fuerza de tarea formada por cerca de 20 profesionales.
Como explicó el ejecutivo, el proyecto exigió integración constante entre ingeniería y logística, además de comunicación continua entre todos los equipos involucrados.

De acuerdo con Maluf, la planificación permitió unir la ingeniería del cliente con la inteligencia logística de la empresa, garantizando eficiencia durante todas las etapas de la operación.
Para realizar el transporte, el equipo utilizó un vuelo charter, es decir, una aeronave contratada exclusivamente para la misión.
Toda la carga viajó en un único vuelo realizado por un Boeing 747F carguero, aeronave capaz de transportar volúmenes y pesos mayores que aviones comerciales convencionales.
Adaptación de la carga garantiza seguridad del vuelo
A pesar de la solución aérea, surgieron desafíos técnicos relevantes durante la planificación del transporte.
Las piezas del puente presentaban geometrías distintas y dimensiones superiores a seis metros, lo que dificultaba la acomodación dentro de la aeronave.
Además, estos componentes no poseían interfaces adecuadas para fijación aérea, lo que exigió adaptaciones específicas.
Para resolver el problema, el equipo creó embalajes y estructuras de fijación personalizadas dentro del propio aeropuerto, utilizando madera y bases estructurales hechas a medida.
Según André Maluf, esta solución resultó de un proceso de ingeniería de embalaje just-in-time, desarrollado para atender al cronograma de la operación.
Estas estructuras mantuvieron las piezas completamente estables durante todo el vuelo, evitando desplazamientos que podrían generar riesgos a la aeronave.
Componentes antivandalismo forman parte de la carga
Entre los ítems transportados estaban tubos antivandalismo, utilizados para proteger los cables de sustentación del puente.
Estos componentes funcionan como revestimientos que protegen los cables contra daños naturales e intervenciones humanas.
Para transportar estas piezas con seguridad, los especialistas crearon un sistema de anclaje capaz de fijar los tubos antivandalismo a los palets aeronáuticos.
Este método transformó componentes industriales complejos en unidades de carga compatibles con el transporte aéreo.
Según DHL Global Forwarding, esta operación representa una de las primeras exportaciones brasileñas realizadas por vía aérea involucrando sistemas estructurales de infraestructura pesada.
Un ejemplo histórico de transporte de puentes
El transporte internacional de estructuras de puentes no es totalmente inédito en la historia. A finales de la década de 1960, el Puente de Londres original fue comprado por un empresario americano para convertirse en un punto turístico.
Posteriormente, equipos desmontaron el puente en Londres y reconstruyeron la estructura en Lake Havasu City, en el estado de Arizona, Estados Unidos. En esa época, todo el proceso de desmontaje, transporte y reconstrucción llevó aproximadamente tres años.
Comparado con ese caso histórico, el transporte reciente entre Brasil y Angola muestra cómo avances logísticos pueden reducir drásticamente el tiempo necesario para mover grandes estructuras de ingeniería por el mundo.
Ante esta operación inédita, surge una cuestión curiosa: ¿será que en el futuro otras grandes estructuras de infraestructura también podrán cruzar océanos dentro de aviones cargueros?

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