Tras la Justicia negar 57 acciones de usucapión en área pública desapropiada en 1999, la Alcaldía de Itajaí promete Reurb y CDRU en la Nueva Divinéia, pero los residentes denuncian pérdida de escritura, inseguridad sucesoria y sensación de prisión jurídica en pleno barrio de lujo, rodeado de emprendimientos caros y presión inmobiliaria constante.
En diciembre de 2025, el Juzgado de la Fazenda Pública de Itajaí rechazó en bloque 57 acciones de usucapión interpuestas por residentes de la Nueva Divinéia, área ocupada desde la década de 1970 en Praia Brava, y aceptó la tesis de la Procuraduría General del Municipio de que el terreno es bien público desapropiado amigablemente en 1999, por lo tanto, jurídicamente indisponible para adquisición por usucapión. A partir de esta decisión, la Alcaldía comenzó a defender que la única vía de regularización posible es la concesión de uso, a través de Reurb y CDRU, sin transferencia de propiedad plena.
Al mismo tiempo, el Municipio emitió un comunicado el 12 de diciembre de 2025 negando cualquier desalojo colectivo inmediato en la Nueva Divinéia y alegando que el objetivo es reordenar el área con base en la Reurb S, dirigida a familias de bajos ingresos, y en la Reurb E, para ocupaciones de perfil mixto. En la práctica, sin embargo, los residentes afirman que llevan más de 50 años sin escritura, ahora con el usucapión bloqueado y ante una concesión de 50 años que califican como “prisión jurídica eterna” en uno de los barrios más valorados de Itajaí.
Entender la decisión que deshabilitó el usucapión en la Nueva Divinéia
La sentencia del Juzgado de la Fazenda Pública reunió decenas de procesos de usucapión individuales sobre el mismo inmueble, todos relativos al área conocida como Nueva Divinéia, en Praia Brava.
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El juez reconoció que el terreno fue desapropiado de forma amigable en 1999, pasando al dominio directo del Municipio, y que, a partir de este acto, cualquier pretensión de usucapión sobre el bien público se vuelve jurídicamente imposible.
Con base en los argumentos de la Procuraduría General del Municipio, el Poder Judicial validó la tesis de que la ocupación histórica, aunque relevante desde el punto de vista social, no puede generar derecho a la propiedad plena cuando se trata de un bien público.
El procurador general sostiene que el Municipio tiene la obligación legal de preservar este patrimonio como parte de la planificación urbana y de evitar precedentes que permitan la privatización de áreas públicas a través del usucapión.
En la práctica, la decisión cierra la principal vía judicial elegida por los residentes para intentar regularizar la posesión a través del usucapión.
Sin esa herramienta, las familias que ya completaron el requisito temporal de más de 20 años de residencia continua ven vaciada la expectativa de convertir la posesión antigua en escritura definitiva.
Qué es la CDRU ofrecida por la Alcaldía en vez de la escritura
Ante la imposibilidad de usucapión, la Alcaldía de Itajaí comenzó a defender como solución la concesión de derecho real de uso, la llamada CDRU, un instrumento previsto en la legislación para permitir el uso de la tierra sin la transferencia de la propiedad plena.
En la propuesta oficial, la Nueva Divinéia sería regularizada a través de Reurb con títulos de CDRU, en plazos que pueden llegar a 50 años.
La CDRU es presentada por el Municipio como un mecanismo para dar seguridad jurídica a las familias, garantizando permanencia formal en el área, pero sin entregar escritura que permita vender, hipotecar o transmitir el inmueble con la misma libertad de un propietario privado.
Para la gestión municipal, este modelo equilibra el interés social de los residentes con la necesidad de mantener el control público sobre un área estratégica desde el punto de vista urbano.
Para los residentes, sin embargo, el diseño significa continuar sin propiedad.
Liderazgos comunitarios de la Nueva Divinéia relatan que, con la CDRU, seguirán impedidos de negociar el inmueble en el mercado, usar la casa como garantía de crédito o planificar la sucesión de forma plena para hijos y nietos.
Desde la perspectiva de la comunidad, la CDRU por 50 años institucionaliza un limbo: el poder público controla el terreno, pero transfiere a la población el riesgo social de vivir sin escritura en un barrio cada vez más presionado por emprendimientos de alto estándar.
La versión oficial de la Alcaldía: Reurb, seguridad jurídica y bien público
En un comunicado, la Alcaldía de Itajaí insiste en que no hay orden de desalojo colectivo en curso en la Nueva Divinéia y que cualquier remoción forzada está descartada a corto plazo.
El Municipio afirma que lo que existe es un proceso de reordenamiento fundiario con base en la Reurb S, destinada a familias de bajos ingresos, y en la Reurb E, dirigida a áreas con ocupación mixta.
La Procuraduría General del Municipio destaca que la ocupación, aunque histórica, no genera derecho de propiedad porque se da sobre bien público.
En la interpretación de la gestión, permitir usucapión en área desapropiada en 1999 abriría precedentes para que inmuebles públicos en otras regiones de Itajaí fueran reclamados por particulares en el futuro, comprometiendo la planificación urbana.
El Ejecutivo municipal defiende además que la Reurb con CDRU ofrece más seguridad jurídica que la situación actual, en la que muchas familias no tienen ningún documento formal más allá de registros antiguos y términos administrativos.
La Alcaldía reconoce que el proceso está en marcha y no presenta un cronograma detallado, alegando que etapas técnicas y jurídicas aún están en construcción.
La revuelta de los residentes: “prisión jurídica eterna” sin usucapión y sin escritura
En la Nueva Divinéia, el discurso es diferente.
Los residentes afirman vivir en el lugar desde la década de 1970, en un periodo en que Praia Brava aún no se había consolidado como barrio de lujo.
Según relatos, en 1999 la propia Alcaldía habría asentado familias y firmado términos de ocupación, con promesa política de futura escritura que ahora no se concreta.
Valmir Cardoso, presidente de la Asociación de Residentes de la Nueva Divinéia, sintetiza la insatisfacción con la propuesta de CDRU.
Él afirma que, con el modelo ofrecido, la comunidad continúa “prisionera” del poder público, sin derecho a vender, alquilar o garantizar el inmueble para los hijos.
Para él, la única regularización aceptable es la legitimación fundiaria con entrega de título definitivo de propiedad, en línea con lo que los residentes creen haber sido prometido a finales de la década de 1990.
La sensación dominante entre las familias es de frustración.
Después de más de 50 años de residencia, la negativa de usucapión y la oferta de una concesión temporal son entendidas como una especie de “prisión jurídica eterna” en plena Praia Brava, hoy rodeada de condominios de alto estándar, hoteles y emprendimientos caros.
Los residentes prometen apelar la decisión judicial e intensificar la presión política sobre el Ejecutivo municipal.
Derecho a la ciudad, regularización fundiaria y disputa por un barrio de lujo
El conflicto en la Nueva Divinéia expone un enfrentamiento clásico entre ocupaciones populares antiguas y la valorización acelerada de áreas costeras.
El barrio Praia Brava se ha consolidado como una de las regiones más caras de Itajaí y de la región, mientras que la Nueva Divinéia permanece como enclave de bajos ingresos sin escritura, presionado por nuevos proyectos inmobiliarios y por la lógica de alta renta del entorno.
La Reurb, defendida por la Alcaldía como camino técnico, es vista por especialistas en política urbana como un instrumento que puede tanto garantizar permanencia, como, si está mal diseñada, abrir espacio para futuros desalojos.
En el caso de la Nueva Divinéia, la combinación entre el bloqueo del usucapión, CDRU a largo plazo y la ausencia de un cronograma detallado de regularización alimenta la desconfianza de que la comunidad continuará en una posición frágil en relación al mercado y al poder público.
Para los residentes, el derecho a la ciudad pasa por tener escritura y propiedad plena en un lugar donde ya viven desde hace décadas.
Para el Municipio, el enfoque es preservar el carácter público de la tierra y evitar que, en nombre del usucapión, el patrimonio público sea definitivamente privatizado.
Entre estos dos polos, permanece abierta la discusión sobre qué modelo de regularización fundiaria es más compatible con justicia social, seguridad jurídica y planificación urbana en un barrio de lujo.
Próximos pasos: recurso, Reurb y el futuro de la Nueva Divinéia
La Asociación de Residentes de la Nueva Divinéia ya anunció que va a apelar la sentencia que negó las 57 acciones de usucapión, intentando reabrir la discusión sobre la posibilidad de reconocer la propiedad con base en la larga posesión, en los términos de asentamiento de 1999 y en el carácter consolidado de la comunidad.
Mientras tanto, la Alcaldía mantiene el discurso de que el proceso de Reurb seguirá tramitando, con la CDRU como eje central de la propuesta.
No hay, por ahora, calendario público para la entrega de términos de concesión, definición de plazos exactos o aclaración detallada de qué derechos sucesorios y de transferencia serán garantizados a los beneficiarios.
El vacío de información alimenta el temor de que, incluso con la regularización parcial, los residentes continúen en una posición vulnerable en un mercado inmobiliario cada vez más agresivo en Praia Brava.
En un escenario en el que el usucapión está bloqueado por la naturaleza pública del terreno, la CDRU limita la propiedad y el cronograma de la Reurb permanece indefinido, la duda central sigue sin respuesta: desde su perspectiva, ¿la concesión de uso por 50 años es un avance real para la Nueva Divinéia o simplemente pospone indefinidamente la regularización plena por usucapión y escritura definitiva para estas familias?

Tem que desocupar a área, limpar e indenizar a cidade pela invasão.