A los 18 años, el estudiante goiano alcanzó el primer lugar en el ITA, en la AFA y en la UFG tras años de disciplina rigurosa, rutina intensa de estudios, atención a la redacción, equilibrio con el sueño y enfoque en comprender profundamente cada contenido
El estudiante goiano Lucas Amaral, de 18 años, alcanzó un resultado raro al conquistar el primer lugar en tres procesos selectivos altamente competitivos del país, involucrando instituciones de gran prestigio académico.
La información fue obtenida a partir de un video publicado en el canal Opção Play, en YouTube, que siguió la trayectoria del joven y escuchó a estudiantes, profesores y al propio aprobado.
Lucas quedó en primer lugar en el examen de ingreso del Instituto Tecnológico de Aeronáutica, en la Academia de la Fuerza Aérea y en el proceso selectivo de la Universidad Federal de Goiás orientado al área de inteligencia artificial.
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El logro llama la atención por reunir aprobaciones simultáneas en selecciones conocidas por su rigor extremo, alto nivel técnico y bajísimas tasas de aprobación, exigiendo un desempeño consistente en pruebas diferentes.
Elección por el ITA y criterios internos
A pesar de las múltiples posibilidades, Lucas optó por ingresar al ITA, decisión que, según él, involucró afinidad con la propuesta académica y con la formación ofrecida por la institución.
“Pretendo elegir ingeniería de computación”, afirmó el estudiante durante el video, al comentar sus planes dentro de la carrera.
Lucas explicó que la elección definitiva de la ingeniería ocurre internamente, del segundo al tercer año del curso, conforme el desempeño acumulado a lo largo de la formación inicial.
“La selección allí se hace por el promedio de calificaciones, contando el entrenamiento militar, el promedio del examen de ingreso y también las calificaciones dentro de la universidad”, detalló.
Según él, las evaluaciones internas y el rendimiento académico dentro de la institución tienen un peso aún mayor en el proceso de clasificación final.
Rutina intensa y disciplina prolongada
Estudiante del Colegio Arena, Lucas pasó por una rutina de estudios considerada extremadamente exigente, construida a lo largo de años e intensificada en el período de preparación final para los exámenes de ingreso.
La jornada diaria comenzaba temprano y estaba organizada para mantener constancia, disciplina y capacidad de absorber grandes volúmenes de contenido técnico y teórico.
Según Igor Amattre, profesor responsable de la preparación, los alumnos comenzaban a estudiar a las 7 de la mañana, con enfoque en actividades individuales y sesiones de dudas.
“Desde las 7 de la mañana hasta el mediodía, estos alumnos están estudiando. Es un estudio individual y con sesiones de dudas”, explicó.
En el período de la tarde, la rutina se extendía desde la 1:40 p.m. hasta las 9 p.m., con clases regulares de lunes a viernes, además de exámenes simulados frecuentes los fines de semana.
Para el profesor, el principal desafío era mantener el equilibrio entre el esfuerzo continuo y pequeños períodos de descanso, evitando el desgaste físico y mental excesivo.
La disciplina, según él, fue determinante para sostener el rendimiento a lo largo de meses de preparación intensa.
Redacción, sueño y apoyo colectivo
Además de las disciplinas de exactas, la redacción tuvo un papel central en la composición de los promedios finales exigidos en los exámenes más competitivos del país.
Igor Amattre destacó que muchos estudiantes subestiman esta etapa, creando divisiones rígidas entre áreas del conocimiento.
“Incluso bromeo con ellos cuando entro a la clase diciendo: ‘¿No son buenos en cálculos?’”, relató Karla Bárbara, profesora de redacción.
A continuación, él reforzaba que la redacción también tiene nota, peso e impacto directo en el promedio final, siendo parte esencial del cálculo de la aprobación.
Miguel y João, también aprobados en el ITA, relataron experiencias similares durante el período de preparación, marcado por largas jornadas y adaptación progresiva.
“No voy a mentir, fue trabajoso. Llegaba aquí a las 7 de la mañana y salía a las 9 de la noche”, contó Miguel.
A pesar de la carga intensa, destacó que el apoyo de compañeros y profesores hizo el proceso emocionalmente más soportable.
João afirmó que, incluso ya acostumbrado a estudiar, sintió un aumento significativo de la exigencia al ingresar en la clase preparatoria.
“Cuando vas a la clase suplementaria, es mucho más arduo. Tienes que trabajar mucho”, afirmó João Marcos.
Según él, ese fue el año de mayor dedicación académica de su trayectoria hasta entonces.
Otro punto resaltado por los estudiantes fue la importancia del sueño durante la preparación, frecuentemente descuidado por los candidatos.
“Mucha gente incluso deja de dormir bien para intentar estudiar más”, alertó Lucas Amaral.
Miguel explicó que el sueño adecuado no solo garantiza energía para el día siguiente, sino que también ayuda al cerebro a fijar contenidos.
La recomendación compartida fue priorizar entre seis y siete horas de sueño por noche, en lugar de trasnochar estudiando.
Al final, Lucas dejó un consejo directo para los estudiantes que buscan resultados similares.
“No subestimen ningún contenido”, afirmó.
Según él, las lagunas ignoradas tienden a generar dificultades futuras, ya que muchas disciplinas tienen prerequisitos esenciales.
“Si saltas una etapa ahora, después puede traerte muchos problemas”, alertó.
Para el estudiante, estudiar para comprender, y no solo para aprobar el examen, fue decisivo para enfrentar diferentes exámenes de ingreso con seguridad.
“Intentar entender de verdad el contenido, y no solo para pasar el examen”, concluyó Lucas Amaral.
Lucas concluyó destacando su gratitud a las escuelas, profesores y compañeros que formaron parte de su formación desde el educación fundamental.
Para él, el resultado representa la recompensa de un esfuerzo construido a lo largo de prácticamente toda su vida escolar.
Con información de Opção Play.

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